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La austeridad siempre provoca más recesión: desigualdad y salarios

austeridad

Desde Reinhart y Rogoff (Growth in a time of debt, 2010) hasta la mayoría de la ortodoxia económica incluyendo posiciones conservadoras hemos visto una posición clara a favor de la austeridad, de la consolidación fiscal en las economías que estaban experimentando recesiones. La lógica, dicen, es clara: si una economía ha experimentado problemas por la deuda y por el déficit público, lo que hay que hacer es recortar éste. La deuda pública, de cualquier forma, sería entonces un problema grave que haría que el crecimiento de un país se estancase.

Esta es la lógica que siguen la mayoría de posturas que defienden la austeridad. De hecho, los procesos de consolidación fiscal han sido usadas en Europa y, hace no mucho, en Estados Unidos. Lo que los defensores de la austeridad defienden es un sufrimiento a corto plazo para, en el largo plazo, disfrutar de una prosperidad y de una buena salud. Pero como si de una analogía médica se tratase, la mayoría de los pacientes quedan muy malheridos en la primera fase. Hace varios años nadie pensaría que la austeridad, que los procesos de consolidación fiscal, fuesen a traer las consecuencias que han traído hoy en día. La situación de los países que han aceptado estas medidas conservadoras es de sobra conocida: la desigualdad aumenta, la brecha salarial entre el más rico y el más pobre se abre, se emplean métodos como la devaluación interna para, dicen, aumentar la competitividad y la productividad.

El gasto público se ve como algo horrible y la economía heterodoxa se aparta del debate por los problemas que, según ellos, causó en el futuro. La austeridad siempre viene acompañada de ideología. O, al menos, esta falsa austeridad. Desde esta posición, queremos mostrar algunas evidencias sobre cómo los procesos de consolidación fiscal han ido más allá y están alcanzando realmente a las personas. La austeridad está entrando en las vidas de la gente. Y ese sufrimiento a corto plazo en pos de un beneficio en el largo, está desembocando en una muerte prematura.

Los PIIGS son los que más están sufriendo esta realidad. Si la austeridad es tan adecuada, ¿por qué aumentan variables como la desigualdad, la exclusión social o el hambre en países desarrollados? ¿Por qué cae la renta o la riqueza en las familias y por qué las economías se deprimen aún más? Pero, sobre todo, queremos responder a una pregunta, no de manera implícita sino explícita: ¿por qué no hemos aprendido de lo que nos pasó en el pasado a la hora de formular posturas en el presente?

Nos hemos apoyado en gráficos, en papers y en evidencias que otros economistas han añadido al debate a lo largo de la historia. Creemos que necesitamos, sinceramente, un mayor debate sobre la austeridad y los procesos de consolidación que estamos sufriendo. Conjugar economía y ética o economía e intereses ciudadanos no es difícil sino necesario. Este es el debate que no se sucede y es exactamente el que necesitamos. El debate que permitirá demostrar que sí hay alternativa.

La devaluación interna

La devaluación interna también ha sido propuesta desde muchos espectros. Los salarios han de caer más para que seamos más competitivos y más productivos. Hay que reducir el salario mínimo interprofesional y hay que reducir la renta de los trabajadores para que, así, los empresarios puedan emplear a más mano de obra. Uno de los problemas que subyacen detrás de esta afirmación es que la demanda está hundida en nuestro país. Se da una especie de círculo vicioso donde la devaluación interna tiene un papel protagonista. Decimos esto porque los salarios en España ya han caído en comparación con otros países. El siguiente gráfico ampara nuestra opinión:


Fuente: ILO

Hubo una subida salarial en 2008, cuando estalló la crisis, pero después los salarios cayeron. La tendencia se repite si realizamos la comparación con otros países de la Unión Europea. Podríamos decir que los procesos de austeridad siempre van acompañados de una reducción salarial a efectos de lo que vemos en el gráfico anterior (ya que Suecia y Alemania no los han implementado). Entonces, podríamos decir que la austeridad no viene sóla sino que viene acompañada, en mayor o menor medida, de esta reducción de salarios. Hemos escogido a nuestro país y a otro miembro de los PIGS, Italia, que también ha sufrido procesos de consolidación fiscal. La tendencia es la misma: se produce una caída evidente en los salarios (recordemos que lo que estamos tratando es el crecimiento real de los salarios en base a un porcentaje (%)) como podemos ver en el siguiente gráfico:


Fuente: ILO

Como conclusión, la tendencia en 2012 fue la misma y se acentuó la caída.

La desigualdad en España

La austeridad, además de esos procesos de rebaja salarial conlleva, sin ninguna duda, un aumento de la desigualdad. En el siguiente gráfico podemos observar el aumento de la desigualdad (Coeficiente GINI, Eurostat) en nuestro país a raíz de las medidas de austeridad:


Fuente: EUROSTAT

La brecha salarial entre aquellos más ricos y los más pobres se ha disparado en los últimos años a consecuencia de la austeridad, la bajada de la demanda, los recortes en educación, los recortes en sanidad pública etc. El fin de las prestaciones que hace que haya personas que se queden sin recursos y el amplio porcentaje de desempleo han aumentado sin ninguna duda la desigualdad. Somos más desiguales que nunca. El ingreso medio de los hogares también ha caído y mucho. El siguiente gráfico es también muy significativo por la caída que se experimentó. En el año 2005, en plena expansión, aumentó la renta de las familias. Luego del estallido de la crisis en 2007, ésta fue decayendo:


Fuente: INE

¿Habría una política expansiva corregido lo que sucedió? Probablemente sí, como ya sucedió en otros países. Stuckler y Basu (Por Qué la Austeridad Mata, 2013) demuestran que tanto el aumento de los suicidios como el de las depresiones (entre otras cosas) se dan cuando hubo una retirada de inversión en el sistema público de salud y que, históricamente, eso siempre ha acrecentado una situación económica maltrecha sostenida en el tiempo.. ¿Les suena? Como veremos más adelante/como ya hemos visto, la exclusión social es cada vez más evidente y gran parte tiene que ver con la retirada de la inversión pública.

La exclusión social

Al comienzo de la crisis se repetía bastante la coletilla de que toda crisis representa una oportunidad. Cual Ave Fénix, toda caída llevará aparejada un consiguiente alzamiento para el que debemos prepararnos. Si bien siguen con el mismo rollo cuando nos incitan a convertirnos en emprendedores (en un contexto económico en el que está harto difícil) al menos se ha dejado atrás el aura mística.

Y es que una crisis económica tan larga y profunda como esta no solo encara el futuro con una mirada puesta en el horizonte de la recuperación, o al menos no debería, pues el presente no es un marco temporal pasajero sobre el que debemos sufrir las consecuencias de un pecado original que no cometimos. El presente es lo que verdaderamente existe, y es lo que determina el futuro.

 Eludir la atención de los problemas sociales se antoja, por tanto, de una clara irresponsabilidad política, al menos por dos razones. En primer lugar, porque la deriva socioeconómica del país nos pone cada vez en peores condiciones para encarar un futuro complejo, y en segundo lugar porque se ciega y olvida el silencioso sufrimiento del presente.

 Ante el reto de hacer frente ante los problemas sociales que impiden mantener una economía saludable, sostenible y próspera, la comisión europea creó el Plan de Europa 2020, con objetivos claros como subir la tasa de empleo, aumentar la inversión en investigación y desarrollo o reducir la pobreza en 20 millones de personas en toda Europa, reduciendo la tasa de pobreza por debajo del 25%. Sin embargo, estos objetivos entran en plena confrontación con los planes de austeridad impuestos al sur de Europa, que están ganando la batalla. En los 27 países de la UE (28 ahora si contamos a Croacia), el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social ha aumentado de 113,8 millones de personas en 2009 a 119,8 millones en 2011, un aumento del 5,3%.

En España el aumento es del 16,1%, hasta los 12,37 millones, lo que representa un 27% de la población, una subida de casi cuatro puntos porcentuales que, seguramente, seguiremos padeciendo en los consiguientes años.

pobreza

Fuente: EUROSTAT

 El anterior gráfico muestra el % de los menores de 18 años en riesgo de pobreza o exclusión social en base a la diferente educación de sus padres.

Como vemos, el proceso de igualdad social sigue siendo una quimera utópica por la que hay que seguir trabajando. Los niños, es decir, las personas, nacen en contextos socioeconómicos muy diferentes, y un estado que no sepa proteger e igualar en oportunidad y en condiciones a las nuevas generaciones estará polarizando aún más la desigualdad. Otro elemento importante que podemos ver es como la crisis ha afectado en proporción más al estrato más bajo que a los altos. Por lo que se ha exacerbado aún más el problema. Por supuesto, esto no es único de España. Esta enfermedad social se ha instaurado en Europa, sin hacer mucho ruido, sin poblar el debate político ni social.

 Y no se trata de esperar unas cifras de pobreza nulas. Ni siquiera de esperar que durante una dura crisis como esta las cifras de pobreza puedan ir hacia abajo. Se trata de mantener siempre abierta la línea de actuación para uno de los frentes más importantes en la escala social que permita mantener una estabilidad y garantizar una redistribución justa a aquellos estratos de población que peor lo están pasando. Frente al “no son solo números” siempre se impone el “no hay dinero”. Frente a una serie de indicadores de gran relevancia para el futuro de una Europa mal cohesionada se impone la estructura forzosa de una austeridad que empobrece.

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Como fuentes, los autores han tomado la OCDE, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional así como el INE, la ILO y Eurostat. Todos los datos expuestos en este artículo pueden ser contrastados en las estadísticas de dichos organismos internacionales.

Jaime Bravo es estudiante de Bachillerato y es autor del  blog www.beneficiomarginal.com. Es miembro de Economistas Frente a la Crisis.

Miguel Puente Ajovin es analista económico, licenciado en economía por la Universidad de Zaragoza, se está doctorando en economía. Es, además, editor de www.caoticaeconomia.wordpress.com Es miembro de Economistas Frente a la Crisis.

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Conversación

8 comentarios

  1.    Responder

    Austeridad ? no se equivoquen … lo que tenemos es el mismo gasto pero con mayores intereses anuales. Luego queda menos para repartir,cada año menos., hasta que se llegue al nivel de grecia donde solo los intereses representaran el 50% del presupuesto… y …quiebra.

  2.    Responder

    Si nuestro gran pensador ZP no hubiera sido tan enormemente iluminado, llamando la crisis “período de dificultades objetivas”, negando hasta el final lo obvio, tal vez el estado hubiera podido ahorrar algo, para luego – de forma anticíclica – y en el sentido de Keynes gastarlo.

    Pizarro ya advirtió de los problemas que se avecinaban, pero “la música tenía que seguir sonando” como lo dijo Miguel Sebastián. Casi cuatro años más de gastos inútiles, de sobreendeudamiento, de Planes E, etc. Así que me pregunto:

    ¿De dónde sacamos ahora el dinero, si no lo hemos ahorrado anteriormente de forma anticíclica?

  3.    Responder

    Krugman y los demas neokeynesianos vienen avisando ya años que esto de la austeridad no traerá nada bueno, pero mientras España este dentro de la UE, no tiene mucha libertad para tomar decisiones por si misma.
    La solucion seria que Alemania genere inflación de modo que el Euro se devalúe y de esa manera los sueldos pierdan valor, sin tener que pasar por el proceso de devaluacion interna (que podria no ocurrir tan rapido si los sueldos son pocos flexibles a la baja).
    Pero a los alemanes no les gusta la inflación… asi que austeridad se ha dicho.

  4.    Responder

    Me ha gustado el artículo. Ha empezado bien. Pero que muy bien. Pero se queda a medias. O más bien, a cuartos. Muchos estamos deseosos de encontrar un argumento económico sólido en contra de la austeridad, pero eso no se da en el artículo. El artículo habla sobre los efectos perniciosos de la austeridad, pero eso no basta. No basta porque no da alternativas. Pueden hilvanar un hilo argumental (aunque sea un mero ejercicio teórico) en el que quede negro sobre blanco:

    1.- cuál es el camino alternativo a la austeridad que nos saca de la crisis mejor que la austeridad?
    2.- pueden hacer el esfuerzo de imaginar el escenario en el que nos moveríamos en ese caso?
    3.- Quién se beneficiaría? Cuánto sería el beneficio para ellos?
    4.- A quién le perjudicaría? En cuánto se le perjudicaría?

    Un post que trate de dar respuesta a estas preguntas sería un gran éxito en este blog.

    Un fiel lector.

    1.    Responder

      Si, puedes consultarlo lo que dice Steve Keen y Richar Koo al respecto y donde se te explica en detalle y con detenimiento. Esta gente pertenece a esa escuela de pensamiento.

      LO otro.. pues ha sido la mayor crisis en España que se recuerde. Y aún hay gente defendiéndolo.


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