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La Bestia se está despertando…

la bestia

Al inicio del verano del 2011, algunos ya nos dimos cuenta de que estábamos ante el escenario más complejo que jamás habíamos vivido en los Mercados, y efectivamente, el 2011 fue un annus horribilis. Sin embargo, no tanto en resultados (en 2008 cayeron muchísimo más los Mercados), sino en alteraciones jamás vistas en el sistema financiero. En ese otoño escribimos un artículo titulado “La Volatilidad no deja ver el Bosque“, y os recomiendo releerlo para comprender mejor a lo que nos enfrentamos en estos momentos y lo que os comentaremos a continuación.

Finalizado ese 2011, sin embargo, hemos tenido una apacible luna de miel que ha durado aproximadamente 5 trimestres. Durante este tiempo no nos hemos cansado de repetir a nuestros Clientes que no se había resuelto ninguno de los letales problemas que afectan a la periferia europea, o sea a todos nosotros. Y que la prima de riesgo, la renta variable y la renta fija aparecían un remanso de paz sólo y exclusivamente porque la Bestia estaba dormida. Nada más. Pues bien, queridos lectores, la Bestia se está despertando, y con ella las miserias de nuestras economías, los desajustes sistémicos y las caídas indiscriminadas de los Mercados.

Es cierto que hasta que la prima de riesgo no se dispare y se convierta en titular que abra las portadas de los noticiarios, la mayoría de la población no se enterará de que la Bestia está volviendo en sí. De hecho para la mayoría de inversores hipnotizados por sus bancos y sus políticos, la Bestia fue derrotada definitivamente ya hace un año, cuando el Estado español (recordemos que es el garante del crédito concedido por los mecanismos europeos) rescató tarde, mal e insuficientemente a nuestros bancos (nótese que el Estado somos nosotros y el dinero que mantiene los bancos abiertos sale también de nuestros bolsillos, lamentablemente).

Pero no. Los rescates con dinero debido (más info realista en este post de GurusBlog) y depósitos de residuos tóxicos, o sea el SAREB o Banco Malo, no han solucionado el problema de insolvencia de los balances de la banca ni mucho menos, repletos aún de fiambres inmobiliarios en caída libre y morosidad desbocada.

Todas estas miserias nos explotan en la cara rebrotando con fuerza en cuanto algún nubarrón se cierne sobre el océano financiero. Y hoy estamos viendo ya como la renta fija del Treasury norteamericano está cayendo a pesar de que se siguen arrojando 85.000 millones de USD mensualmente para mantenerla a niveles máximos. Una facilidad cuantitativa que ha permitido financiar el déficit norteamericano a tipos bajos, y a la vez inyectar liquidez infinita en el Sistema para reactivar a la desesperada su economía.

Pero claro, cuando se hace eso de forma tan extrema, con una economía subyacente en recesión intermitente, llega un momento en que el Mercado ya sólo puede ir en una dirección, a la baja. Y su caída hace temblar a toda la renta fija mundial, ya que los bonos de Japón se han unido a la fiesta de la desconfianza, a pesar del Abenomics en el que están inmersos (que dicho sea de paso, no deja de ser un territorio apache desconocido por el gigantismo del balance del BoJ).

El bono del tesoro americano a 10 años está hoy con un yield del 2,26%, cuando hace tan sólo 5 semanas estaba en el 1,66%, o sea un incremento de su rentabilidad de más del 35% en poco más de un mes (recordemos a los neófitos que un aumento de su yield o rentabilidad significa una caída en el precio de su cotización). Y no olvidemos que este bono a 10 años es el más estable e intervenido por la FED. Sólo el tiempo dirá si las causas de las ventas de bonos son el miedo a un repunte inminente de la inflación, los rumores del inicio del cierre del grifo de la liquidez (Quantitative Easing), o la mera desconfianza en un papel del que se está abusando desde hace demasiado tiempo. El caso es que con esas caídas en sus cotizaciones (subidas del yield) se está arrastrando al resto de renta fija solvente (emergente) en un repliegue de velas al uso de los inversores institucionales.

Como hemos dicho ya en anteriores artículos, ante un escenario de sobreendeudamiento generalizado de las economías desarrolladas, el único Norte que nos salvará a medio y largo plazo de pérdidas irrecuperables es la Solvencia, a pesar de que vaya acompañada de volatilidad que a corto plazo nos pueda hacer perder temporalmente. Abandonar ese Norte generará a los desorientados pérdidas permanentes como ya ha sucedido en ejemplos como los tenedores de deuda o productos bancarios de Grecia, Portugal o Chipre.

Pero como a perro flaco todo son pulgas, al mismo tiempo se está produciendo un fenómeno mundial también significativo, como es el despegue hasta niveles jamás vistos de la demanda de metales preciosos con entrega física. Las empresas que acuñan monedas de oro y plata no dan abasto a fabricar y servir todo lo que les demandan los inversores de todo el planeta. Cada día podemos leer noticias como esta, que deberían ponernos los pelos de punta:

The U.S. Mint sold 209,500 ounces of coins last month, compared with 62,000 ounces in March, its website show. Sales totaled 52,000 ounces so far this month. Central banks also may help boost demand for bullion as they expand reserves. Nations from Brazil to Russia added 534.6 tons last year, the most since 1964, and may buy 450 to 550 tons this year, according to the World Gold Council in London. 

Pero lo más inquietante es que se han comenzado a descorrelacionar los precios de los papeles de promesas de metales respecto a las transacciones de oro y plata físicas, como podréis leer en esta otra noticia:

Two of the Mint’s senior managers on Wednesday pointed out that the demand for its gold and silver coins is soaring through the roof. Yet its exchange-traded receipts (ETRs) have traded at a discount to net asset value this year for the first time, even though they are fully convertible into physical gold and silver.

En esa misma línea, algunos de los bancos y demás mediadores están tratando de convencer a los tenedores de papel-promesa de oro y plata para que renuncien a canjearlos por metal físico, a cambio de un plus de dinero! Llegados a este increíble punto pronto podríamos ver cómo, mientras las cotizaciones de los papeles siguen bajando, la cotización del oro y plata físicos se impone al alza. ¿Será ese el momento en el que veamos a los metales preciosos como refugio y que sus precios se disparen hasta el infinito y más allá? Parecería lógico.

Desde luego esa es la opinión del gurú mundial de los metales preciosos, Mr. Eric Sprott, con quien tuvimos el placer de charlar distendidamente cuando nos recibió en la reciente visita que realizamos al headquarter de Sprott Asset Management en Toronto, Canadá. En su opinión resulta innegable que se está generando una demanda de oro y plata física (no en papel-promesa de metal) que no se va a poder satisfacer, y que vender papel con descuento (lo cual implica pagar una prima intrínseca por el metal físico) es algo gravísimo que denota el desajuste y la incipiente desconfianza existente en el Mercado.

En definitiva, nos encontramos en un momento en el que la Bestia de la inestabilización del Sistema y la insolvencia generalizada de las economías desarrolladas, está despertando de su sorprendente letargo temporal. Y ante su ira, que puede desestabilizar hasta los mismísimos Treasuries o renta fija japonesa, debemos apretar los dientes y seguir con nuestras proas fijadas en el Norte de la Solvencia.

El oleaje nos hará tener que asumir movimientos mareantes, desgraciadamente es cierto. Pero cuando la Bestia se relaje y el temporal amaine, seguiremos estando en la ruta patrimonial correcta de la preservación y el crecimiento, sin haber sufrido ninguna pérdida que no hayamos recuperado ya o estemos a punto de hacerlo. En cambio, los que decidan dar bandazos y corretear como pollos sin cabeza entre renta fija de emisores sobreendeudados, productos bancarios e inmuebles españoles, corren grave peligro de sufrir pérdidas irrecuperables, y la zozobra acabará para siempre con partes importantes de sus patrimonios. Aviso a navegantes e inversores en general: Hoy, más que nunca, la prioridad NO debe ser el rendimiento de los próximos trimestres, sino la seguridad a medio y largo plazo de nuestros activos.

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2 comentarios

  1.    Responder

    Y la pregunta lógica, alguien me puede decir por favor, ¿en que podemos invertir para obtener esa “seguridad a medio y largo plazo?


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