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La inversión multimillonaria contra Herbalife, un año después

herbalife

A simple vista, parece que el fondo multimillonario Pershing Square Capital no quiere que los futuros emprendedores se enriquezcan con la venta de los productos de nutrición de Herbalife. Hace más de un año que dura el ataque de su gestor, Bill Ackman, contra la empresa del marketing multinivel. Desde diciembre de 2012 que el fundador del hedge fund, intenta convencer a diferentes estamentos de la sociedad de que la multinacional es una estafa piramidal.

La Robin Hood Investors Conference, celebrada el 20 y 21 de noviembre, sirvió a Bill Ackman para reafirmar sus pruebas de acusación contra Herbalife. Según él la empresa cumple todos los requisitos que marcaba la Comisión de Mercados de Valores estadounidense (la SEC), en una serie de avisos, para ser considerada como estafa. En una presentación de 60 diapositivas también dio razones suficientes, a través de vídeos y extractos de estados de cuentas oficiales, para que la Federal Trade Commission le cierre el negocio, tal como hizo con Hi-Tech Fortune, el 24 de enero del 2013.

Ackman, a través del documento, vuelve a denunciar la publicidad engañosa que hace la multinacional para obtener nuevos participantes. Los veteranos prometen beneficios multimillonarios a los nuevos emprendedores, a pesar que sólo un 1% del total de distribuidores recibe el 87% de las comisiones sobre las ventas de los productos.

Tal como indica la SEC, una de las características de las estafas piramidales es que para ingresar hay que pagar entrada. El precio para formar parte de la familia Herbalife es de entre 57,75 y 89,55 dólares, lo que cuesta un pack inicial. Este ingreso la multinacional lo reconoce como ventas, en sus estados contables. Esto alimenta el volumen de negocio de la compañía, que ofrece un producto alimentario que no tiene ninguna ventaja competitiva en comparación con la competencia. En cambio, este es más caro.

Precio Herbalife

Pero estas explicaciones no acaban de convencer a los reguladores estadounidenses y en el transcurso de un año el mercado ha dado la espalda a las teorías del hedge fund. Aunque la reacción inicial fue correspondida, con una bajada de un 30% de la cotización de las acciones de la compañía, los inversores han vuelto a recuperar la confianza en la empresa. Lo que si importa es que tiene unas ventas por valor de 1.200 millones de dólares cada trimestre, lo demás son detalles. Por eso, como recomendaba Lydia DePillis en el Washington PostBill Ackman debe abandonar las peleas de Wall Street y buscar apoyo político.

Las minorías, en Estados Unidos, son los que aceptan las acusaciones del hedge fund, porque son las víctimas principales. “El 60-83% los distribuidores son latinos. Entre 300.000 y 400.000 cerrarán [el negocio] para ser sustituidos por 300.000 o 400.000 nuevos distribuidores latinos” escribía el director de la League of United Latin American Citizens, Brent A. Wiles, al Huffington Post. El político también se preguntaba cuántos participantes latinos, sobre el total, llegan a obtener beneficios. Según un conjunto de entrevistas hechas por el mismo Pershing Square Capital, hay quienes llegan a gastar hasta 3.000 dólares sólo para ascender en la jerarquía interna y adquirir el título de “supervisor”.

A pesar de contar con unos buenos compañeros de viaje, como la Dominico-American Society, la Southern Christian Leadership o la Hispanic Federation, las intenciones del fondo y las de estas agrupaciones son diferentes. Los primeros quieren una Herbalife más transparente que también respete sus derechos. No quieren ser las víctimas de una estrategia comercial, sino que también quieren obtener beneficios. Desean un cambio positivo.

Para Bill Ackman, en cambio, Herbalife debe desaparecer. La jugada le ha costado más de un millón, que aportó como inversión inicial. Comisiones, abogados, apariciones en medios de prensa y, en algunos casos, incluso ataques verbales han sido el coste de su acusación. Ya no es cuestión de dinero, ahora se ha convertido en una cuestión personal.

Via The Money Glory

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2 comentarios

  1.    Responder

    Pues luego de la patada en los cataplines que le ha dado su intento en JC Penney, Ackman ya no está para estar luchando contra el mar… Está claro que hay que permanecer humilde en este negocio, un ego que aumenta en proporción a tu capital está claro que es nocivo para los rendimientos.


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