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La ley de Say: ¿la oferta crea la demanda?

ley de say

Hay una pregunta que se han hecho todos los economistas desde hace mucho tiempo, y más hoy día cuando hay una división a cerca de si hay que actuar sobre la demanda o en la oferta para relanzar la economía:

¿Qué es lo primero?¿La oferta o la demanda?

¿La oferta crea la demanda?

¿Qué es lo primero? ¿ la gallina o el huevo?

Parece un acertijo difícil de adivinar y que sólo sabría descifrar el propio creador de este mundo.

Ante la situación económica actual que tenemos en España con un paro abultado y un exceso de capacidad productiva, un economista puramente keynesiano diría que hay que actuar sobre la demanda a través del gasto público e incluso si es necesario asumiendo déficit público. Esto es lo que se hizo en la parte final del mandato de Zapatero y que no pudo seguir Rajoy entre otras razones porque se demostró que muchas de la inversiones públicas(Plan E) que se hicieron fueron ruinosas para el Estado, evidentemente innecesarias e insostenibles.

¿Por dónde siguió actuando Rajoy para crear empleo?

Lo primero que trató de conseguir fue que se ajustaran los salarios a la baja lo antes posible, para lo cual hizo una reforma laboral que facilitó y abarató el despido permitiendo un ajuste de los salarios a la baja.
Desde hace mucho tiempo tenemos un ajuste de salarios a la baja conviviendo con inflación, lo que lleva a los trabajadores a una pérdida de capacidad de compra que evidentemente no va a contribuir a que aumente la demanda. Tan sólo hemos conseguido mejorar la balanza comercial, pero el problema del paro todavía no está solucionado por mucho que se diga que se ha reducido el paro en el verano.
A primeros de Octubre veremos si los brotes verdes típicos del verano son simplemente sólo eso(puramente estacionales) o realmente consiguen cambiar la tendencia negativa sobre el empleo y el PIB.

La teoría de Say dice algo que es bastante comprensible: para poder demandar bienes o servicios uno debe producir algo a cambio, con lo cual la oferta( lo que uno produce) servirá para demandar o dar a cambio de lo que producen otros y que necesitamos nosotros. El fin último del trabajo no es el dinero, sino que es un medio para poder adquirir lo que uno necesita a cambio de lo que uno produce sin que se produzca el trueque.

¿Qué consecuencias tiene esta teoría para la acción política?

Esto significa que la producción, en última instancia, es el motor tanto de la oferta como de la demanda. Por tanto, las recesiones y los auges comienzan del lado de la oferta, con choques de productividad y oferta de trabajo. La clave para estimular una economía y que salga de la recesión es estimular la producción, no la demanda agregada.
La manera de fomentar una mayor producción es incrementar los incentivos para que haya más empleo e inversión. Los impuestos sobre ingresos, beneficios empresariales, dividendos y ganancias de capital, entre otras cosas, penalizan la producción y desincentivan la iniciativa laboral adicional. Reducir esos desincentivos motiva a la gente a un trabajo adicional, lo que resulta en una mayor producción en la economía y eleva tanto la oferta como la demanda en tándem.

Facilitar las condiciones para que las empresas aumenten su competitividad debe ser un objetivo principal de todo gobernante, ya que incentivan la producción, aumenta la oferta y a su vez la demanda.

Conclusiones:

– ¿Un tamaño del Estado grande es la solución o el problema?
-¿Es necesario además actuar sobre la competitividad obtenida mediante la aplicación del talento aunque suponga más tiempo necesario para obtener resultados?
-La competitividad basada en caída de salarios cuando hay inflación no nos puede llevar a un aumento de la demanda interna, sino tan sólo a mejorar la balanza comercial, y en el mejor de los casos a crear más empleo pero precario y con poca capacidad de compra(salario de subsistencia).
-El protagonista de la creación del empleo es el empresario y no el Estado; sólo es necesario que el Gobierno facilite las condiciones que incentiven el trabajo y el esfuerzo de todos.

 



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Conversación

14 comentarios

  1.    Responder

    Si la ley de Say fuera cierta, no existirían las crisis de sobreproducción.

  2.    Responder

    Interesante debate..

    Bajo mi punto de vista, en la Ley hay una afirmación subyacente y que si quieres sobrevivir tienes que ofrecer algo que le sirva al resto y con lo que te dan por eso que ofreces, vas a comprar cosas, sea lo que sea. Y esto para mi tenía validez hace 200 años y lo sigue teniendo ahora.

    Gracias Ramón por el artículo.

    1.    Responder

      Ese es el fondo del artículo,José Carlos. Mi intención no ha sido nunca profundizar en las discusiones entre los teóricos más famosos de la economía. Sólo pretendía exponer una idea de Say que creo que es válida hoy día también: para poder demandar bienes o servicios hay que producir algo a cambio, para lo cual hay que ser creativo y competitivo.Ahora la discusión es determinar cuál es la forma de conseguir más creatividad y competitividad para salir de esta crisis.
      Un saludo, José Carlos.

  3.    Responder

    Estoy de acuerdo con lo que dices, para un estado independiente y autosuficiente,
    ó para un mundo globalizado, con la misma moneda y la misma fiscalidad.

  4.    Responder

    jajaja. Impresionante…… hace 100 años q se ha refutado esta “paradoja”, y aún no se han enterado algunos.

    Q barbaridad.

    1.    Responder

      Me sorprende que haya gente tan entendida como tú sobre teoría económica que crea que se pueda refutar completamente teorías aunque sean de hace 100 años. Si has leído mucho sobre teoría económica deberías haber caído en la cuenta de que no hay una única teoría que explique toda la realidad económica. Las circunstancias de cada momento son las que hacen que unas medidas sean más apropiadas que otras.
      El fondo de la ley de Say tiene tanto sentido hoy como hace 100 años.Lo de que está refutada son cosas tuyas. Para muchos economistas esta ley está plenamente vigente hoy.
      Explícanos cómo se ha refutado la ley de Say y así a prendemos todos.

      1.    Responder

        Es una broma, no?

        Bueno nada siga usted produciendo artículos de este nivel.

        1.    Responder

          Ya más de un año y seguimos esperando que usted refute la ley de Say

        2.    Responder

          Viendo su historial de opinión sobre los artículos de gurusblog uno se hace la idea de que cree ser un experto en economía. En vez de opinar con tanta acidez ¿no se le ha pasado por la cabeza escribir algún artículo para que nos enriquezcamos los demás?
          Ya verás como los demás saben poner faltas sin argumento como hace usted.
          Si tiene blog sobre economía, estaría muy interesado en ver su trabajo intelectual.
          ¿O sólo se dedica a criticar al que escribe artículos sobre economía?

        3.    Responder

          Es un broma, no?
          Ya veo que la forma de refutar las ideas es decir JaJaJa.
          Es muy educativa tu forma de opinar sobre un artículo.
          Bueno nada siga usted opinando sobre artículos de esta forma. Nos ha aclarado su argumento; simplemente negar.

  5.    Responder

    El problema no viene ni de la demanda ni de la oferta. El problema viene se origina en el Estado. Los políticos, desde hace años, lo único que hacen es poner impuestos y trabas tanto para los empresarios como para los trabajadores (puesto es un hecho que ni la seguridad social ni las pensiones están garantizadas…. es un timo piramidal como cualquier otro… mientras haya dinero nuevo que se ingresa no pasa nada pero cuando no haya… entonces todos veremos que ha sido un timo). Por otro lado, el problema radica también en la desigualdad. Por mucho que se produzca (se cree oferta) si la mayor parte de la población no tiene poder adquisitivo nunca habrá demanda. En el crack del 29, los precios caían y el presidente Roosevelt pensó que para que la economía volvieses a crecer, necesitaba que los precios se mantuviesen o subieran… Con lo que acordó comprar producciones a agricultores para luego destruirlas, así habría menos oferta en el mercado y los precios subirían. Como se pudo observar, la cuestión de la bajada de precios no era por culpa de un exceso de oferta si no, más bien, por falta de poder adquisitivo de la mayor parte de la población.

    1.    Responder

      La cuestión es tan simple como decir que para poder demandar bienes o servicios uno tiene que producir algo a cambio, para lo cual uno tiene que agudizar el ingenio para determinar qué produce uno y cómo lo hace de forma más óptima. El fondo del problema es de competitividad y creatividad.

      El ejemplo que pones de destruir las cosechas no tiene sentido hoy día ya que una buena cosecha como la actual ayuda a una mayor competitividad y facilita el acceso al consumo a todos.


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