Ofrecido por

GurusBlog

La trampa de los tecnicismos, ¿sabemos lo que firmamos?

La firma de un contrato es un ritual inevitable a la hora de contratar cualquier producto. Durante los últimos años, la tradición se ha visto traicionada por el tiempo, que ha modificado sustancialmente los procesos. Gracias a la digitalización y al boom de Internet, hemos pasado de la tradicional firma en la oficina a simplificar el proceso hasta el punto de que ahora introducir un código recibido por SMS es equiparable a nuestra firma. Lo que no ha cambiado es la complejidad de los contratos. Ni se ha aumentado el tamaño de la letra ni se han simplificado los tecnicismos. De ahí que comprender en su totalidad un contrato bancario no sea siempre tarea fácil.

Según un estudio elaborado por la compañía aseguradora DKV en 2011, la letra pequeña de los contratos y los tecnicismos eran las principales dificultades a las que se enflataban los consumidores a la hora de contratar un seguro. Por ejemplo, en el caso de los catalanes, el 54 % afirmaba necesitar ayuda para entender los contratos de los seguros y solo un 3 % lograba comprenderlos a la primera. En el caso de los andaluces, el 49 % necesitaba ayuda y solo el 4 % lo comprendía a la perfección.

La banca tampoco se libra de los contratos complejos. Prueba de ello es la cláusula suelo que solía presentarse bajo términos como “túnel de interés”, “limitación de tipo de interés”, “horquilla de interés”, “acotación mínima”, “limitación a la variabilidad”, etc., señalan desde el comparador bancario HelpMyCash.com que actualmente está llevando a cabo la encuesta “¿Qué debería hacer tu banco para enamorarte?” cuyo objetivo es conocer la opinión de los españoles sobre su banco principal y qué les gustaría que cambiase, como por ejemplo la transparencia de los contratos (los participantes en la encuesta entrarán en el sorteo de tres packs de experiencias).

Dos medidas para agrandar la letra pequeña

Para paliar el efecto de los tecnicismos, el Gobierno ha puesto sobre la mesa varias medidas que podrían revertir positivamente en los consumidores.

Por un lado, Luis de Guindos anunciaba a finales del pasado mes de enero que la banca debería asegurarse de que los consumidores comprendían las implicaciones de la firma de una hipoteca. Así, las entidades de crédito tendrían que facilitar a los clientes interesados en una hipoteca una ficha de advertencia estandarizada en la que se informase detalladamente sobre los términos y las cláusulas más sensibles.

En la misma línea se encamina el nuevo anteproyecto de ley que ha redactado el Gobierno y que actualmente se está sometiendo a consulta pública, pero en este caso centrado en las cuentas. Su objetivo es triple: en primer lugar, “garantizar a todos los residentes legales en la Unión, incluidos los consumidores que no tengan domicilio fijo, los solicitantes de asilo, e incluso a los consumidores a los que no se haya concedido un permiso de residencia, la posibilidad de abrir y utilizar una cuenta de pago básica” cuyas comisiones serán “razonables”; en segundo lugar, establecer un derecho de traslado de cuentas; y, en tercer lugar, “establecer sistemas de comparabilidad de las comisiones aplicables a las cuentas de pago, así como criterios uniformes en su definición”.

He aquí el quid de la cuestión. El anteproyecto de ley busca uniformizar la terminología de las comisiones, de manera que sean fácilmente comparables y comprendidas. “Se persigue así no solo que las entidades informen de las comisiones cobradas, sino que lo hagan en base a unos estándares que permitan su comparación entre las diferentes comisiones aplicadas por todas las entidades, tanto en un Estado miembro, como en toda la Unión”, según especifica el documento.

5 comisiones que debes conocer antes de abrir una cuenta

Más allá de los esfuerzos que pueda realizar la Administración para uniformizar el lenguaje de los contratos relativo a las comisiones, lo cierto es que es responsabilidad del cliente leer atentamente el contrato y no firmar nada que no entienda. En cuanto a las cuentas, hay una serie de términos que suelen repetirse y que vale la pena comprender:

1- Comisión de mantenimiento: se aplica para compensar los costes en los que incurre la entidad por el mantenimiento de una cuenta y por los servicios de caja derivados. Suele aplicarse en forma de importe fijo que se carga anual, semestral o trimestralmente y puede ascender a varias decenas de euros al año.

2- Comisión de administración: cada vez es menos habitual, pero sigue apareciendo en la mayoría de los libros de tarifas de los bancos. Se carga por apunte, es decir, por cada movimiento registrado en la cuenta (extracción de efectivo, ingreso, transferencia anotada, etc.). Su coste solía ser de unos 60 céntimos por apunte.

3- Comisión por orden de transferencias: como su nombre indica, se aplica por la emisión de transferencias. Acostumbra a cargarse en forma de tanto por ciento sobre el nominal de la operación con un mínimo. Debemos saber que la normativa actual obliga a equiparar el coste de las transferencias nacionales con las SEPA. De manera que si en nuestro banco transferir 1.000 euros a una cuenta española es gratis, también tendrá que serlo a una cuenta francesa, alemana o italiana.

4- Comisión por extracción de efectivo: este punto generó mucho revuelo a principios del pasado año, cuando la ley estableció un nuevo mecanismo para tarificar las extracciones de efectivo en cajeros automáticos con tarjetas de otra entidad. Un mecanismo que aún hoy en día puede generar confusión. Actualmente, es el banco propietario del cajero el que decide qué comisión cobra a los usuarios que utilicen sus terminales con tarjetas de otra entidad. Esta comisión se la traslada al emisor de la tarjeta y este decide si se la repercute total o parcialmente al cliente o, por el contrario, no le cobra nada, pero nunca más de la cantidad fijada por el propietario del cajero.

5- Comisión por reclamación de posiciones deudoras: esta comisión de nombre enrevesado y puesta en tela de juicio más de una vez, se aplica por la gestión que tiene que hacer la banca para reclamar un descubierto. El Banco de España cuestiona la aplicabilidad de esta comisión y recuerda que no queda justificada con “la simple remisión de una carta periódicamente generada por ordenador, debiendo la entidad concretar y acreditar la realización de dichas gestiones”, según la Memoria de Reclamaciones de 2015 del regulador español.

¿Cuáles se pueden evitar?

Todas, aunque la última es más difícil de esquivar y muchas entidades la aplican. Desde el comparador HelpMyCash recuerdan que, además de ser negociables, existen cuentas corrientes que directamente no las aplican por contrato, sobre todo las tres primeras (mantenimiento, administración y transferencias). La mayoría de los bancos comercializan una cuenta sin comisiones para los clientes con la nómina domiciliada, aunque cada vez son más los que las ofrecen de forma universal. Es el caso de la banca online que ofrece cuentas sin comisiones y sin vinculación y de algunos bancos tradicionales que han empezado a incluirlas en su catálogo, como BBVA con su Cuenta Online o Bankia con la Cuenta ON.

En cuanto a la comisión por extracción de efectivo, la forma más fácil de evitarla es conocer los bancos en los que nuestra entidad nos permite sacar dinero gratis. Aquellos que ya disponen de una red amplia de cajeros, como CaixaBank, BBVA o Santander, solo permiten sacar dinero de sus terminales sin coste, mientras que otros permiten utilizar los terminales de otras entidades gratis. Es el caso de ING Direct que ofrece alrededor de 44.000 cajeros gratis, de Bankinter que con apenas unos centenares de terminales ofrece más de 8.000 o de EVO Banco o Banco Mediolanum que, con ciertas limitaciones, ofrecen todos los cajeros de España gratis.



Saber más sobre los temas de este Post

Conversación

3 comentarios

  1.    Responder

    Totalmente de acuerdo, me parece que eso de añadir tecnicismos en los contratos no está del todo bien, deberían ser sencillos de entender para todos..

    Un saludo

  2.    Responder

    Buen artículo, aunque seguramente no lo leerán esos mismos que firmar sin leer antes… Es cierto que es “responsabilidad del cliente leer atentamente el contrato y no firmar nada que no entienda” pero por eso precisamente se aprovechan y hacen su propio embudo de conversión: pocos se detendrán a leer detenidamente todas las condiciones de contratación en letra pequeña, de esos, otros tantos no lo entenderán todo por el lenguage de difícil comprensión o intencionadamente farragoso y no preguntarán o cuestionarán el significado (aquí tenemos también implicaciones de que a nadie le gusta manifestar su ignorancia sobre algo). Y mientras tanto, la banca sigue ganando como siempre.

    Hace poco publicada un artículo relacionado sobre todo lo que deberías saber antes de firmar una hipoteca:
    http://pastaextra.blogspot.com.es/2017/01/como-negociar-tu-hipoteca.html

    Saludos.

  3.    Responder

    Siempre hay que saber que firmamos, tanto si es para pedir un crédito como para otra cosa. Y si tenemos alguna duda, no dudes en preguntar hasta tenerlo claro.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR