Gustavo Rivero. ¿Es usted exitoso y no lo sabe? Muchas veces nos preocupamos por no ser suficientemente exitosos. Con toda probabilidad no estemos evaluando las características correctas. A veces sólo necesitamos un recordatorio de todo lo que hemos logrado. Según Travis Bradberry en la revista Entrepreneur, hay varios indicadores:

Usted ya no se cree el centro del universo: todos conocemos a gente triunfadora que actúa como si el mundo fuera suyo y el resto de la gente viviera en él. El éxito requiere de empatía, de darnos cuenta de que los sentimientos y sueños de los demás son igual de importantes que los de nosotros.

Se mantiene positivo: la esperanza y el optimismo son fundamentales para una vida feliz. Si se queda atascado en lo que le ha salido mal, se va a amargar y se volverá un resentido. Cuando eso pase fallará, sin importar lo que haya logrado. Un pesimista ve dificultades en cada oportunidad; un optimista ve oportunidades en toda dificultad.

Sabe que el fracaso no es para siempre: ha aprendido que las únicas personas que nunca fallan son aquéllas que no lo intentan. Si fracasa, no piensa automáticamente que es un perdedor. Al contrario, ve una oportunidad para aprender. Sus errores pavimentan el camino del éxito y es la frustración la que le obliga a ver las cosas de un modo distinto.

Mantiene las cosas en perspectiva: las cosas malas pasan, es parte de la vida. Pero siempre tenga en mente que, para muchos, nuestros peores días parecen vacaciones para los que realmente tienen problemas, como no tener que comer o intentar sobrevivir a una guerra. Dejar las llaves dentro del coche o que no lo hayan ascendido no suena tan mal si lo ve desde otra perspectiva. Si maneja esta habilidad a la perfección, ya tiene gran parte del éxito a su lado.

Pide ayuda cuando la necesita: no querer pedir ayuda, sin importar la posición en la que se encuentre, es una señal de inmadurez emocional. Pedir ayuda significa que ya entendió que no tiene que demostrar que es perfecto continuamente. Hacerlo demuestra que no le da miedo que la gente vea sus debilidades, pues sabe que no se llega solo al éxito.

Usted se da cuenta de que la vida no es un juego al azar: solamente porque alguien logre un éxito enorme no quiere decir que usted pierda en la misma proporción. Sólo quiere decir que no ganó esa vez en concreto. Un signo seguro de éxito es la habilidad de celebrar el éxito de otros con entusiasmo sincero.

Ya no le importa lo que los demás piensen: cuando es sincero consigo mismo y sus principios, se da cuenta de que las opiniones de los demás son sólo eso, opiniones. No tienen efecto en la realidad y no cambian quién es usted.

Acepta qué es lo que no puede cambiar y lo que sí: hay una gran diferencia entre pesimismo y practicidad. Si hay un huracán aproximándose, no hay nada que pueda hacer para detenerlo, pero una vez que acepta que éste está cada vez más cerca, empieza a trabajar en cómo mitigar sus efectos. Sólo se podrá mover hacia delante una vez que haya explorado sus opciones. Ser responsable para cambiar las cosas que no le gustan es un gran indicador de éxito.

No tiene sentido que se sienta fracasado sólo porque cree que debería tener un mejor trabajo, una casa más grande o un coche más nuevo. El verdadero éxito viene de dentro y es completamente independiente de las circunstancias.

El éxito es la progresiva realización de metas dignas, la capacidad de amar y tener compasión, y la habilidad para conectar con la fuente de creatividad que hay dentro de usted. Para conseguir cualquier cosa debemos renunciar a nuestro apego a ella. Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo, renunciamos al interés por el resultado.

Gustavo Rivero

  1. Sigo con mucho interés tus artículos, permite que te felicite.
    En el último párrafo discrepo sobre el interés sobre el resultado. Para mí el desapego consiste en ver las metas como jalones en el camino, en vez de finales.
    Como la mía habrá otros mil millones de opiniones.
    Saludos

    1. Muchas gracias por tu comentario, José. Seguramente lo habría expresado mejor si hubiese escrito “renunciamos a obsesionarnos con el resultado”. Un saludo muy cordial.

  2. Muy buen artículo.
    Creo que vivimos en una sociedad obsesionada con el éxito y la consecución de los “sueños” personales, lo que nos crea insatisfacción indefinida… No todos podemos llegar a ser Steve Jobs, Bill Gates, Amancio Ortega,… Coincido en que la felicidad está más en nosotros mismos que en el exterior, en nuestras pertenencias, etc…

  3. Como siempre un artículo lleno de sentido común y sabiduría. Su visión del éxito es muy bella. Gracias por compartirla con los lectores.

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