Allá por 1969, la doctora Elisabeth Kübler-Ross enunció que las fases por las que cualquier persona que reciba una noticia fatal, como por ejemplo la de su muerte inminente, atraviesa son las siguientes: Negación, ira, negociación, depresión y aceptación. No necesariamente han de ocurrir todas ellas, ni en ese orden, pero sí suelen darse así en un grado bastante alto.

Las fases son extrapolables a otras áreas que no sean el de los enfermos terminales, y en mayor o menor medida, todos solemos pasar por ellas en cada suceso traumático que nos ocurre, como por ejemplo, una pérdida de empleo o la noticia de un accidente de alguien cercano. En concreto, en la crisis bursátil se pueden observar algunas actitudes que cuadran con las fases descritas por la doctora suizo-norteamericana. Como, parafraseando retorcidamente a Bill Shankly, la bolsa no es cuestión de vida o muerte, sino algo más importante, vamos a intentar buscar la correspondencia en el caso español, por poner el más cercano. Se necesita un poco de perspectiva y para ello, quizá nada mejor que una gráfica y un brevísimo resumen de lo acontecido. Veamos para situarnos un gráfico diario en escala logarítmica del IBEX desde noviembre de 2007 hasta el viernes pasado:

 

Hasta el punto en que se inicia el gráfico llegó la etapa alcista de 2003-2007. Y ahí terminó la fiesta. Como vemos, desde entonces, hemos caído desde los 16.000 puntos hasta los 6.700 que marcamos como mínimo hace unas pocas jornadas. Eso es aproximadamente una caída del 60%. Uno piensa: “Si llego a saber entonces lo que iba a pasar, habría vendido la cartera entera…” Pero es que sí lo sabíamos. Allá por mediados de enero de 2007, todos éramos conscientes de que el tema del ladrillo era insostenible, la economía estaba inflada, y el endeudamiento de muchísimas familias, increíble. En vez de echar el freno, y pese a las muchas advertencias que teníamos a mano, decidimos que aquello que ocurría en enero de 2007 no era más que un bachecillo, y que las cosas volverían en breve a ser lo que eran: Negación.

Tras la caída de enero, vino el primer rebote. Duró desde el lateral de febrero-marzo hasta mayo, Parecía que ya habíamos encontrado de nuevo la senda alcista y que pronto todo habría quedado como una mala pesadilla alentada por los periodistas, siempre tan sensacionalistas en busca del titular. Nos repetíamos que “ya hemos bajado bastante, un 20%. No podemos bajar más.” Alentados por el rebote, muchos pensamos: “A este precio, compro, porque tiene que subir. No pueden dejarlo caer más. Tienen que hacer algo ya…”, “Vale, algunos bancos y las inmobiliarias han sido un poco malos, pues que lo paguen ellos, pero no yo…”. Negociación.

El 50% que subimos desde el 12.000 como corrección de la primera bajada se estampó de bruces contra la media de 200 sesiones, tan seguida por los técnicos. Por entonces los graves problemas de los bancos habían dejado de ser endémicos de EEUU, y se habían trasladado a Europa (casos de Fortis o RBoS, por ejemplo), y todo el mundo empezó a mirar perplejo como los políticos no reaccionaban a tiempo. Las indecisiones iniciales y las malas y lentas decisiones posteriores fueron saludadas por más y más ventas. Cuando los bancos dejaron de ser el problema inmediato, si bien siguen siéndolo de fondo en gran medida, los hedge funds tomaron protagonismo y los partícipes comenzaron a pedir reembolsos de sus cuentas, lo cual hizo que muchos de ellos cerrasen y el resto viese significativamente mermado su patrimonio. Otra vez ventas y más ventas. Ira. La del mercado.

El lector supondrá probablemente que como el mercado está deprimido desde el inicio de esta desagradable aventura, y ya hemos aceptado que estamos en un periodo bajista, fin de la historia y sólo queda recuperarse. No hay que confundir depresión con cansancio, ni saber con aceptar. Es cierto que estamos hartos de ver caer los beneficios y cotizaciones de nuestras empresas y que sabemos que estamos inmersos en una etapa brutalmente bajista, pero ni lo uno ni lo otro es la condición que se espera. El hecho de saber los estadios por los que pasarían los pacientes de la doctora Kübler-Ross lamentablemente no los desviaba ni un milímetro de su destino. La cosa, sencillamente, no funciona así. En general (excepciones hay siempre y de todo tipo) y de manera intuitiva, las empresas están seguramente más cerca de su valor real hoy que hace año y medio. Por tanto, probablemente no veamos una vuelta en “V” o un hombro-cabeza-hombro invertido salvador que lance de nuevo el gráfico al techo del 16.000 y luego al cielo, si es posible. La estadística dice que la figura que con mayor frecuencia se da en la bolsa española a largo plazo es la cazuela o taza. Si en esta ocasión se cumple lo más probable, nos quedaría por tanto una larga e inacabable travesía, en la que la búsqueda del valor puede ser el único consuelo del inversor ante el panorama de un aburridísimo y eterno lateral. Y eso, claro está, cuando terminemos de caer…

Nota: Pese a haber utilizado alguno en este post, personalmente no creo en métodos de análisis técnico como medio de adivinación del futuro bursátil. Sí pienso que a posteriori todo se explica mejor. El análisis técnico es una herramienta a cuyo uso en mi operativa personal he renunciado, pero que existe y no niego.

We believed we’d catch the rainbow
Ride the wind to the sun
Sail away on ships of wonder
But life’s not a wheel
With chains made of steel
So, bless me,
Come the dawn…”

Catch The Rainbow”, from the album “Ritchie Blackmore’s Rainbow” (1975), Rainbow.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Q-aHeoLuMDY[/youtube]
  1. Y si al muerto lo reaniman a base de inyecciones de pan rallado.
    Si la economía real estuviera boyante como en el 2000,la bolsa podría bajar donde quisiera.Yo soy muy optimista con la bolsa y muy pesimista con la economía real,(en realidad soy un “siempre alcista”)por una sencilla razón,no es lógico que inyecten una barbaridad de pasta(hipotecando incluso el futuro)y dejen caer la bolsa-confianza.
    No me refiero a ti,pero en todos los blogs que leo,se dibuja la peor de las situaciones,sin tener en cuenta las medidas brutales que se están tomando.
    Muy bueno el análisis tenico que has hecho,je,je,tienes que volver a tus orígenes.
    Suerte,gautxori.

  2. Cesc, si juntas esos dos más el titulado Psicosis, tienes una trilogía que ríete tú de la de George Lucas, jeje…

    Hombre, Pedro Luis, no es que la situación general invite al optimismo. Pero en una cosa te doy la razón: esto es cíclico, y cuando hayamos terminado de bajar, bursátil y económicamente, sólo quedará subir. Lo malo siempre ha sido la profundidad del problema, y esta vez lo es de narices.

    Respecto del técnico, creo que no se me daba mal del todo, jeje… Pero no es lo que quería hacer. Quería invertir, no especular, y no me encontraba agusto conmigo mismo.

    Saludos y gracias por vuestros comentarios.

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