Si os preguntáis que está sucediendo en los mercados de renta variable desde el pasado 19 de septiembre, con un caída del S&P500 de los 2019 puntos hasta los 1.948 puntos de hoy. No tengo una explicación a ciencia cierta, pero quizás la causa la podemos encontrar en el mercado de bonos basura.

Hasta hace nada, el mercado de los bonos basura ha sido un auténtico festival. Rentabilidades en mínimos históricos, volúmenes de emisión al alza, y además con el grueso de las emisiones sin ningún tipo de garantía. Los inversores, ávidos de encontrar cualquier cosa que ofrezca algo de rentabilidad, han estado “tragando” papel con calificación de basura con los ojos cerrados.

Sin embargo algo ha estado cambiando en las últimas semanas:

En el mes de julio, se empezó a producir una caída en el precio de los bonos. Caída que se ha acentuado en septiembre.

precio bonos

 

En agosto  tuvimos un efecto algo extraño. El volumen de colocaciones de bonos basura se paró casi en seco, algo que no sucedía desde hace bastantes años:

bonos basura

Y el 18 de septiembre, un día antes de que los mercados de renta variable USA iniciaran la actual corrección, Standard & Poors publicaba una información que pudo poner los pelos de punta a más de uno o volver a la dura realidad a muchos otros. Si, las empresas, incluso las que tienen rating de bono basura pueden quebrar por falta de financiación.

Standard & Poors explicaba que durante los primeros días de septiembre  cuatro compañías habían cancelado sus emisiones de bonos por condiciones adversas de mercado. Es decir no encontraron inversores a quienes colocarles la deuda.

El 11 de septiembre, la compañía australiana de medios, APN News & Media, cancelaba su primera  emisión de $250 millones. Según la empresa, el motivo para cancelarla fue que a pesar de el gran interés de los inversores las condiciones exigidas no eran satisfactorias.

Un día después Capstone Mining, procedía a cancelar su primera emisión de bonos por $300 millones. La compañía explicó que cancelaba la emisión porque el clima del mercado no era adecuado.

Ese mismo día, Vistaprint, aplazaba la emisión de bonos por $250 millones, explicando que ante la actual elevada volatilidad de los mercados prefería posponer la oferta.

Y el 16 de septiembre Tower International, (controlada por Cerberus Capital), también posponía la emisión de $250 millones.

Unos días después,  General Cable (BGC), anunciaba que retiraba su emisión de bonos por  $250 millones. Desde entonces la acción se ha dejado un 25%. La compañía ya no podrá financiar de momento su plan de recompra de acciones.

Las próximas semanas nos indicarán si lo del mercado de bonos basura ha sido sólo un resfriado o si realmente los inversores vuelven a ser conscientes de que el concepto riesgo es algo que realmente existe. De ser así, lo que está sucediendo en los últimos días puede ser un avance de la rapidez con la que se puede desmoronar el castillo de naipes construido con el dinero gratis de los Bancos Centrales. Parpadeas y la música puede volver a dejar de sonar.

Y cómo nos mostraron en Margin Call, sólo hace falta que alguno de los grandes piense que la música va a dejar de sonar para que se ponga en marcha la bola de nieve cuesta abajo:

    1. Para nada, no soy tan insensato cómo para ir contra la Fed. Ya dije que desde principios de julio estoy fuera del mercado y fuera significa que ni estoy largo ni corto.

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