Muchas veces me llaman periodistas para que les de mi opinión sobre algún tema de actualidad financiera o les ayude a complementar algún artí­culo. Normalmente, la transmisión de la información se suele realizar por dos ví­as:

1) Me exponen el tema sobre el que quieren escribir el artí­culo, me hacen un par de preguntas y al cabo de un par de horas les envio un email, exponiéndoles mi punto de vista de forma extensa.

2) Me llaman, y me realizan una entrevista telefónica, tipo aquí­ te pillo aquí­ te mato….y mientras voy contestando a sus preguntas, me imagino que desde el otro lado de la lí­nea van tomando notas.

He tenido ya unas cuantas experiencias negativas al utilizar la entrevista telefónica (tipo aquí­ te pillo aquí­ te mato) al comprobar unos dí­as más tarde, que finalmente, lo que sale publicado es un mensaje bastante deformado de lo que querí­a transmitir. Da igual que hayas hecho hincapié y hablado durante la mayor parte de la entrevista sobre los aspectos que considerabas más relevantes. Cometer el desliz de mencionar algún tema secundario, o formular alguna breve hipótesis de forma informal, puede significar que en el artí­culo aparezca sólo reseñado ese punto que para ti tení­a una importancia secundaria. Todo dependerá, del periodista que te haya tocado en suerte y su extraña habilidad en convertir en central lo que no tiene importancia, dejando de lado la parte clave de la argumentación. Un absoluto desastre para cualquier tipo de temática, pero especialmente sangrante si el artí­culo en cuestión hace referencia a asuntos financieros, económicos o empresariales, ya que puede quedar como la cosa más pachangera y antiprofesional del mundo.

Curiosamente, la opción 2, suele ser utilizada habitualmente por periodistas de la “vieja guardia”, que escriben para medios de prensa escrita más generalista y la mayorí­a de las veces suelen declinar alarmados mi ofrecimiento de enviarles algo por escrito. La opción 1, la suelen preferir periodistas más jóvenes y normalmente de prensa escrita más especializada….. y francamente me siento bastante más cómodo con la opción 1, con la que hasta el momento no he tenido ninguna sorpresa desagradable.

Conclusiones, trato siempre de escribirle al periodista lo que quiero decir. Si la entrevista es telefónica mejor evitar mencionar temas secundarios o hacer comentarios informales, ya que pueden transformarse en el eje principal del artí­culo.

Estos comentarios sólo están basados en mi experiencia personal, y hasta ahora nunca los he contrastado con otras opiniones, así­ que se aceptan de buen grado comentarios sobre experiencias similares y cualquier tipo de sugerencia….. no sea el caso de que mi percepción paranoide me este llevando a deformar la realidad.

  1. Buen post. Por cierto últimamente al entrar en vuestro blog no me carga la hoja de estilos. 🙁 He mirado en mi firefox a ver que podia ser y me indica esto:

    “The requested URL /wp-style/gurusblog/style.css was not found on this server.”

    Ignoro la razón.

    Saludos. 🙂

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