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“Fue una escena de horror absoluto. Vivirá conmigo y con mis hombres para siempre”

Así fue cómo Christophe Molmy jefe de la BRI, unidad de élite de la policía francesa describe la atmósfera que vivieron cuando llegaron para asaltar la sala de conciertos Bataclan donde los terroristas del ISIS organizaron una sangrienta e indiscriminada carnicería. El relato de cómo los cuerpos de élite de la policía francesa vivió la recuperación del Bataclan es simplemente estremecedor:

EL equipo de la BRI de guardia justo acababa de cenar cuando escuchó a través de los medios de comunicación sobre unas explosiones en el Stade de France donde se disputaba un partido de futbol amistoso entre Francia y Alemania

“Habíamos tenido una semana bastante cansada y sólo estábamos comiendo tranquilamente”

Con las primeras noticias de las explosiones en el estadio el equipo de la BRI no estaba seguro si estaban ante un ataque o un accidente. Poco después volvieron a oír en los medios de que se estaban produciendo tiroteos en París. El equipo salió rápidamente en dirección al Bataclan sin esperar órdenes de sus superiores.

“Nos fuimos de inmediato”

Los primeros disparos en la sala Bataclan empezaron a las 9:45, cuando el equipo de la BRI llegó eran las 10:15 y la policía local ya había matado a uno de lo terroristas. Los otros dos terroristas habían subido al piso superior de la sala de conciertos y mantenían con vida a 20 rehenes. Pero en esos momentos eso era algo que desconocía la policía francesa.

Un silencio misterioso

El equipo de la BRI se dispuso a entrar de forma cautelosa en el edificio. Reinaba un silencio misterioso, sin ningún disparo, al entrar fueron encontrando cuerpos por todas partes y gente aterrorizada incapaz de moverse o hablar. El patio de la sala de conciertos estaba plagado de muertos, heridos y personas milagrosamente sanas.

El equipo del BRI tuvo que empezar a comprobar una por una las personas y  los cuerpos que iba encontrando para asegurar que entre ellos no se escondiera un terrorista, con perros olfateando la búsqueda de explosivos o de chalecos suicidas. Durante los primeros 15 minutos el BRI estuvo asegurando la parte inferior de la sala de conciertos, evacuando a las personas que estaban vivas y extrayendo a las que estaban heridas.

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Despejada la parte baja el equipo del BRI empezó a subir las escalaras hacia el piso superior y empezaron a entrar habitación por habitación. Un proceso extremadamente lento porque cada vez que entraban en una nueva estancia tenía que formar una columna y compactarse, entrar despejar la habitación y ir a la habitación siguiente. Cada vez que abrían una nueva puerta encontraban a un grupo de gente aterrorizada que debían ser revisados uno a uno. Las condiciones era abominables ya que el equipo de asalto tenía que caminar todo el tiempo sobre cadáveres.

“Fuimos pasando de cuarto en cuarto hasta llegar a los baños. Estuvimos un montón de tiempo. Era extremadamente tenso”

A las 11:15 pm (una hora después de su llegada) el equipo de la BRI llegó a una puerta cerrada. Un rehén, que había sido hecho portavoz por los terroristas, les grito desde el otro lado puerta que no entraran, que habían 20 personas tomadas como rehenes y que los matarían si la policía seguía avanzando. El equipo del BRI habló con el rehén portavoz 5 veces por teléfono.

“En una situación cómo esa debes entender que te enfrentas a un tipo diferente de terroristas. Terroristas determinados a cometer una masacre. Gente que había realizado una carnicería, y que se habían retirado para refugiarse con rehenes y que quieren morir cómo mártires. No están pidiendo un coche para escapar, dinero o liberar a otras personas de una prisión.

A las 11:45 pm el prefecto dio la orden de iniciar el asalto. El equipo de la BRI sabía que tenían que enfrentarse a terroristas armados al final de un estrecho pasillo con rehenes de por medio.

“Sin duda es uno de los peores escenarios”

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EL equipo del BRI formó sus columnas, con un equipo médico esperando en el hueco de la escalara. Justo después de la medianoche iniciaron el ataque.

“Estábamos en una operación de guerra”

El equipo formó su columna y avanzó protegido por un escudo de 80 kilos de peso que recibió 27 balazos. Siguieron avanzando forzando a los terroristas dirigirse al final del pasillo mientras iban protegiendo a los rehenes. Ninguno de los rehenes resultó herido durante el asalto, algo totalmente extraordinario en una operación de este tipo.

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La columna llegó a un tramo de escaleras y el escudo cayó hacia adelante. Los dos primeros oficiales de la columna quedaron expuestos por lo que la policía abrió fuego.

” Si de repente hubieran levantado las manos y se hubieran rendido los hubiésemos arrestado. Pero nos enfrentábamos a gente que estaba disparando y recargando sus armas”

Los chalecos explosivos que llevaban los terroristas recibieron varios disparos antes de que explotaran. No quedó claro si se auto inmolaron o las balas explotaron las bombas.

El infierno del Bataclan había llegado a su fin. 

Así es cómo quedó el escudo protector empleado por el equipo del BRI en el asalto:

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Vía Bloomberg

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