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Netflix, cuando los “cortos” son los que pierden hasta la camisa.

Netflix

En el imaginario popular, los inversores que toman posiciones cortas en una acción (apuestan a por qué su cotización caiga) son las bestias negras  y la parte más detestable del mundo de la especulación. Sin embargo ponerse corto en una acción es probablemente una de las decisiones más complejas en el mundo de la inversión y no se suele realizar si no estás totalmemente convencido de que la empresa sobre la que vas a decidir ponerte corto realmente no está sobrevalorada.

El motivo es muy sencillo, la combinación riesgo recompensa juega en contra del inversor que apuesta a la baja. En el caso que tenga razón y su apuesta de inversión sea correcta, en el mejor de los casos la cotización de un valor puede llegar a caer hasta valer 0 euros. La rentabilidad máxima que puede obtener es del 100%. Por contra si está equivocado, y la cotización de una acción sube en lugar de bajar, su pérdida potencial es infinita.

Un buen ejemplo lo tenemos con Netflix (NASDAQ:NFLX), la compañía de servicios de suscripción de vídeos por internet, que publicó unos resultados mejor de lo esperados el pasado 24 de Enero. Sus resultados tampoco es que fueran nada del otro mundo. Sus ventas se incrementaron de $876 millones en 2011 a $945 millones en 2012 y su BPA del trimestre fue de $0,13 en 2012 versus los $0,64 de 2011. Sin embargo los analistas esperaban una pérdida de $-0,13 por acción. Es decir la compañía no estaba muerta.

Resultado, en dos días la cotización de Netflix pasaba de $103 a $177 dólares, llevando a Netflix a máximos no vistos desde 2007. Simplemente impresionante. ¿El motivo? Lo que suele denominarse un “Short Squezze” que se produce cuando los inversores que han apostado a corto se dan cuenta que nos se cumplen sus premisas y tienen que cerrar posiciones recomprando los títulos.

Y es que a veces fijarnos en aquellas compañías con mayor porcentaje de su capitalización bursátil con posiciones de cortos, puede ser una interesante oportunidad. En el caso de Netflix, la compañía tiene en free float de 48,7 millones de acciones y tenía apuestas en cortos equivalentes a 13,15 millones de acciones, esto significa que de su Free Float aproximadamente el 27% debería ser comprado por los cortos en el momento que cerrarán posiciones. Si tenemos en cuenta que Netflix negocia de media unas 4,5 millones de acciones, el número de acciones cortas representan 3 días de cotización de la compañía.

Y esto es más o menos lo que ha sucedido. El primer día después de publicar resultados la acción de Netflix pasó de $103 a $146 y el segundo día de $146 a $177. Hoy, al llegar al tercer día y sin la presión de los cortos por recomprar sus acciones la acción de Netflix desciende un 4,25%. Por cierto Netflix cotiza a un PER de 575x y a 3x sus ventas.

Moraleja: Antes de ponerte corto en una acción, no sólo tienes que ver sus fundamentales, sino también averiguar si hay demasiada gente apostando en la misma dirección que tu.



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