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Personas que no escuchan

Gustavo Rivero. Trabajar con compañeros que no escuchan es duro y frustrante. Cuando alguien no está completamente presente erosiona la calidad de lo que se dice. Hace perder el tren de pensamiento y puede modificar lo que originalmente se planteaba comunicar. Los problemas no se limitan a malentendidos y sentimientos. Un colega que no escucha también puede cometer errores porque los proyectos no se ejecutan correctamente. Por lo tanto, es imprescindible abordar el tema. Según Rebecca Knight, hay algunas estrategias:

– Tener en cuenta los estilos de trabajo: algunas personas son visuales y otras son verbales. Pregunte a su colega cómo prefiere recibir la información: “¿prefieres tener una conversación o te gustaría ver algo por escrito?”. Trate de ser un compañero flexible y comprensivo. Usted necesita usar el tiempo de su compañero de manera eficiente.

– Reflexionar sobre su propio comportamiento: un colega mal oyente le debe hacer mirarse en el espejo y preguntarse si es usted un buen oyente. Los malos modelos son tan instructivos como los buenos. Es aconsejable reflexionar sobre cómo se acercan las conversaciones profesionales y lo que podría hacer para mejorar. Quizás usted sea un orador desorbitado o abrume a su interlocutor con números. Tal vez necesite contar más historias. Tómese tiempo para obtener datos sobre su estilo de comunicación para que pueda modelar el comportamiento que desea ver.

– Demostrar comprensión empática: una forma de alentar a sus colegas a escuchar mejor es practicar escuchando con empatía. Realmente tratar de entender el punto de vista de la otra persona. Cuando haya una pausa natural en la conversación, valide los puntos principales de su compañero y al mismo tiempo integre sus pensamientos en la conversación.

– Resaltar la magnitud de su mensaje. Antes de iniciar una conversación diga, por ejemplo: “tengo algo muy importante que contarte y necesito tu ayuda”. Esto envía una señal clara. Hay que hacerlo varias veces y de múltiples maneras: “quiero repetir esto porque necesito asegurarme de que se entiende”. Y hay que seguir con: “¿tiene sentido?”. De esa manera puede asegurarse de que lo que dijo ha sido captado.

– Crear compromiso: es importante hacer sentir a su colega responsable de escuchar. Al hablar con un jefe distraído, podría decir: “tengo tres estrategias posibles de las que quiero hablar, estoy buscando que tome una decisión sobre una de ellas”. Sea explícito sobre sus prioridades. Si está tratando con un compañero que tiene tendencia a olvidar ciertas conversaciones, debe establecer plazos: “¿en qué fecha crees que estará terminado?”.

– Mostrar preocupación: llamar la atención a un compañero puede ser complicado, pero se puede hacer si se hace con empatía y compasión: “pareces tener mucho trabajo, ¿hay algo que pueda hacer para ayudarte?, es que necesito que estés completamente presente porque tengo algo que contarte”. Su mensaje tiene que ser genuino porque si no podría sonar como un pasivo-agresivo. Y sea tolerante con las distracciones de la oficina, no se desespere si el teléfono de su colega no para de vibrar, hágaselo ver con cariño.

– Solucionar el problema directamente: si el culpable es un compañero cercano o un jefe con el que tiene una relación fuerte, considere abordar la cuestión directamente diciéndoles que no están escuchando lo que la gente tiene que decir. Cite algún ejemplo en el que un colega no escuchó y tuvo consecuencias negativas para el equipo. Realmente se necesita tener una relación positiva con la persona para que esto sea efectivo, de lo contrario podría ponerse a la defensiva.

Gustavo Rivero
Linkedin.com/in/griverog

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