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Pescanova o cuando un alto endeudamiento hace tambalear un buen negocio

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Paralizados se quedaron los inversores, analistas y accionistas de Pescanova primero con la noticia de la suspensión de la cotización de la acción por parte de la CNMV y luego por la solicitud de preconcurso de acreedores.

La empresa mandó el jueves por la noche un comunicado a la CNMV en el que manifestaba su dificultad para presentar sus cuentas anuales. Centraban el foco en dos temas para poder formular dichas cuentas: cerrar la venta de ciertos activos de la actividad de cultivo del salmón en Chile o refinanciar su deuda con los acreedores.

Ya el viernes, con todo el mercado sorprendido y preocupado tras el comunicado en el que confirmaba que no presentaba por ahora sus cuentas anuales, solicita el preconcurso de acreedores. Tras esta solicitud y tras reconocer ante un juez su situación de insolvencia, se le abre una posibilidad a Pescanova que contempla la Ley Concursal para poder pactar un acuerdo de reestructuración de deuda con los bancos que le evite declararse en concurso durante un máximo de cuatro meses.

Por lo tanto, la compañía entra ahora en un escenario de renegociación de su deuda para poder sacar adelante su negocio y en definitiva a la empresa.

Pero qué ha pasado en estos meses cuando Pescanova era una empresa con un buen negocio, que crecía su facturación, que aguantaba bien la crisis y que tenía el beneplácito de la mayoría de los analistas por no decir de todos los analistas. Casi todo el mundo reconocía que Pescanova tenía un buen negocio. Estaba integrada verticalmente lo cual le daba una mayor fortaleza y control de sus productos, estaba desarrollando con éxito su inmersión en el mercado de la acuicultura generando ya un tercio de su EBITDA, más de la mitad de su facturación está situada fuera de España, además conseguía crecer en facturación en nuestro país a pesar de la crisis pero tenía un problema importante y era su excesiva deuda.

Se habla de una deuda de más de 1.500 millones euros aunque realmente su deuda financiera era mucho menor ya que los proveedores y otras partidas como las obligaciones convertibles (son una fuente potencial de “equity”) no deben contarse a la hora de ver el endeudamiento o deuda neta de una empresa. Aún quitando estas partidas, la deuda financiera de Pescanova era muy alta (4 veces su EBITDA) pero tampoco para precipitarse tan rápidamente en un preconcurso de acreedores. O por lo menos, es una nivel de deuda que tienen muchas empresas y que no necesariamente debe traducirse en el tiempo en un preconcurso de acreedores.

Es decir, tenía una endeudamiento muy alto pero dado el negocio y la situación actual de la empresa, todo apuntaba a que iría reduciéndolo y por tanto reconduciendo este problema financiero que tenía la empresa. De todas formas, ésta es una demostración más del arma de doble filo que supone tener un alto endeudamiento en una empresa. A pesar de poder tener un buen negocio y de crecer en facturación, los gastos ocasionados por la deuda puede tumbar en un momento dado a cualquiera. Por este motivo muchas veces comento que me encanta ver a las empresas que no tienen deuda y que consiguen avanzar sin apenas endeudamiento o mejor aún, con caja neta. Irán a lo mejor un poco más lento al principio pero la fortaleza que le da a una empresa tener un buen negocio y no tener deuda financiera es más que valorable además de ser una ventaja sobre sus competidores. La empresa sin deuda no tendrá la espada de Damocles sobre la cabeza cuando vengan mal dadas o épocas de crisis.

Otro punto que podía hacernos pensar que la empresa no iba bien era la evolución de su flujo de caja libre. No genera flujo de caja libre positivo pero esto ocurre en muchas empresas en expansión. Financian su crecimiento con deuda para en una etapa posterior poder reducir esta deuda con los flujos de caja generados por el negocio.

En definitiva, lo que está claro es que los hechos se han precipitado y algo ha debido ocurrir en la “trastienda” para que Pescanova, una empresa que no tenía apenas encendida ninguna alarma o que no había puntos demasiado alarmantes en los que preocuparse salvo un alto endeudamiento, haya entrado en una situación tan complicada que sin duda ha caído muy mal entre la comunidad inversores. La compañía ha caído este lunes 4 de marzo un 60% tras levantarse la suspensión de cotización por parte de la CNMV, pasando de los 17,4 euros de la pasada semana antes de ser suspendida de cotización, a los 6,96 euros a los que ha cerrado este lunes (máxima oscilación contemplada).

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3 comentarios

  1.    Responder

    Ayer mismo dije que para venderlas con un 20% de pérdidas pues que me las quedaba… pero es que acabó la cosa con un -60% y hoy apunta a menos de 3 euros. Igual al final valen 0’01 euros (como Bankia) pero es que para esto, sigo pensando que me las quedo. Total ya, no?

  2.    Responder

    Yo lo que no entiendo es que Pescanova repartía dividendos, una empresa en la situación de Pescanova está obligada a amortizar lo máximo que pueda su deuda y no a repartir dividendos. ¿A que estaban jugando los dirigentes de Pescanova cuando declaraban beneficios y repartían dividendos? Acabo de leer un post en este mismo blog sobre los jóvenes que deben pagarnos la jubilación, el problema no es únicamente de nuestra juventud, ellos simplemente imitan lo que hacemos los mayores. Y lo que han hecho los dirigentes de Pescanova es de delito, a mi no se me ocurre hacerlo con mi hipoteca, si debo amortizar hipoteca pues amortizo, pero no se me ocurre dar paga extra a mis hijos para que se den un capricho.


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