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El día 22 de abril se emitió en “Españoles en la mar” la entrevista telefónica que Antonio Szigriszt me hizo con motivo de la situación de Pescanova (aquí).

Los lectores de este blog ya conocen que a finales de 2009 realicé un análisis de esta compañía (aquí) con el ánimo de ver las posibilidades de inversión para un inversor prudente como yo, fiel seguidor de Benjamin Graham y de las inversiones de valor. Posteriormente, en marzo de 2013 con el estallido de la crisis y su declaración de preconcurso volví a tratar sobre el asunto (aquí), y centrándome solamente en el “acierto” del análisis discriminante de Z-Altman que predecía una suspensión de pagos si no se tomaban las medidas adecuadas para financiar a largo plazo el plan inversor de la compañía. En abril, volví de nuevo, pero con peor ánimo, con el título “Pescanova puede desaparecer”.

Lo cierto es que después del primer análisis de 2009, decidí no invertir, y os recomiendo la lectura de aquel informe. No me gustaban las formas de la dirección, la gestión familiar y localista, cómo se establecía la comunicación con sus inversores, la gran cantidad de empresas participadas, la variación anual de las empresas que se incluían en su perímetro de consolidación que hacían que las cifras resultaran no comparables y no se explicaban, su baja rentabilidad, su alta deuda, la dependencia del negocio de la legislación medioambiental, de la variabilidad de las licencias de pesca, los países donde tenía sus bases de negocio, etc… Y algo más importante, la auditoría de Ernst & Young en 2001 recogía una “salvedad no evaluada”, como era la constatación de los informes de otros auditores que habían intervenido en empresas de terceros países. Al año siguiente, y pienso que motivado por esta salvedad, Pescanova decidió cambiar de empresa auditora y eligió a BDO.

El riesgo actual de Pescanova es de disolución por falta de acciones eficaces para salvar la compañía, muchas motivadas por la falta de transparencia de la dirección. Una vez entrada en concurso, y en vista de las pocas ganas de esclarecer sus datos financieros y las relaciones entre sus accionistas de control, la actual dirección pienso que confía sus esfuerzos en una “ayuda divina”, la ayuda de “papá estado”, o más bien del gobierno de la Comunidad Autónoma de Galicia. Pero para mí este no es el camino, las empresas son viables o no, y los malos administradores no pueden estar nunca al frente de las empresas salvo que sean totalmente de su propiedad.

El proyecto de Pescanova es encomiable, como es la integración vertical desde la captura, la crianza y hasta la comercialización de su produción. Muchas veces estos proyectos visionarios se aíslan de sus costes, de sus proyectos de inversión y sus plazos de maduración y acaban fracasando. Como filosofía están muy bien vistos, pero tienen que tener los pies en la tierra y ser capaces de brindar unos costes competitivos para mantenerse en el mercado.

De los últimos datos públicos conocidos de Pescanova decir que es una empresa que en 2012 habría finalizado el año con unos 1.700 millones de facturación (41% en España, pero perdió mercado respecto a 2011 fue del 44,2%), un margen bruto del 34% (inferior al histórico del 35%) y una deuda financiera neta declarada (¿?) en el 1er. semestre de 2012 de 838,9 millones de euros (4,4x ebitda, ratio aún alto pese a las ampliaciones realizadas desde 2009).

¿Habrá una contabilidad “B”? ¿Estamos ante otro caso Enron? En ello están los auditores forenses, pero no creo. Si acaso se darán “aparcamientos” de participaciones en cuentas deudoras o en otro camuflaje, pero no creo que haya una trama “B” organizada bajo el paraguas de Pescanova y consentida por su Consejo de Administración. Esto huele a otra cosa. Se ha omitido información a muchos inversores y acreedores, y eso está penado. ¿A qué espera la CNMV?

Lo cierto es que hoy no se conocen sus datos financieros y esto es grave. La información financiera, auditada o no, debe ser revelada, pues no me creo que su dirección financiera y auditoría interna no sea conocedoras de su situación. Si no la conoce, mal asunto, se trataría de una empresa sin control y esto es muy grave para sus inversores.

En la entrevista hablé de luchas de poder en el Consejo, pero en términos de cambio, de relevo en la dirección, puesto que los administradores actuales no habían demostrado su pericia para llevar a buen puerto su plan de negocio y habían abocado a la empresa al concurso, antes de enfrentarse a buscar mejores soluciones… pero había que mostrar transparencia, optaron por la “oscuridad” y no perder la poltrona.

El camino de un concurso de acreedores es largo,  y posiblemente el valor de Pescanova como marca comercial desaparezca. Una empresa que deja de suministrar producto a sus clientes desaparece del mercado, pierde todo su poder de influencia y su plus de marca. Una marca se tarda muchos años en construir, a base de calidad, de innovación continua, de satisfacer las necesidades de sus clientes,… pero todo se puede tirar por la borda en 2 meses.

Mi recomendación, y para ello deberían tener las manos libres los administradores, sería la de segregar de la compañía la línea de comercialización que es donde reside el valor inmaterial de su marca y que ésta se vendiese, para así poder recapitalizar las áreas de negocio de captura y acuicultura. La venta sus marcas comerciales debería ser condicionada al mantenimiento de un nivel mínimo de compras de producto al área productiva por unos 3-5 años, para de esta forma continuar la explotación y dar tiempo para que la empresa se restituya.

Datos de interés sobre Pescanova

Nació hace 53 años. Debutó en Bolsa en 1.985.

Tiene más de 140 productos distintos en el mercado, entre congelados y refrigerados.

Da empleo a más de 10.000 personas en el mundo y sólo en España a unas 1.000

Francisco Fernández Reguero.

Perfil Linkedin

 

omentarios
  1. No hay contabilidad B, no se lleve a engaño. En el hecho relevante enviado a la CNMV lo que se manifestaba, a mi entender, es que no cuadra la contabilidad con lo que refleja el balance de situación y la cuenta de resultados de las cuentas anuales, puesto que los números que se han puesto en las CCAA son los que se requerían para cumplir los rátios de liquidez, solvencia y rentabilidad que demandaba el préstamo sindicado, y que daban la imagen requerida para captar capitalistas y obligacionistas en estos últimos años y engañarlos a todos ellos. ¿Como puede ser que alguien tan astuto para idear una ingeniería contable tan sofisticada, que permita engañar a casi todos los analistas, sea a su vez tan torpe como para salir con el lirio en la mano y declarar públicamente que su empresa tiene contabilidad B, es decir, reconocer que ha cometido fraude? Porque se indigna con el auditor de todos estos años, de repente? Le ha recomendado dar un paso en falso que lo ha arrojado a los pies de los caballos? Resulta cuanto menos chocante, no? Para comprobar si es cierto mi razonamiento anterior, se podría acudir al Registro Mercantil (es público, y por tanto se tiene acceso), ver la documentación contable depositada del ejercicio 2011 (libro diario, mayor, inventarios…) y cotejarla con los números de las CCAA del 2011, y ahí ya se debería detectar todo el desfase contable… Y lo mismo para los demás ejercicios auditados por los “excelentes profesionales” que vienen auditando las cuentas estos últimos años…

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