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Colombia. Crash en las petroleras y devaluación del peso colombiano

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Si no hace ni seis días os explicamos que la firma del TLC con EEUU estaba empezando a tener sus primeras consecuencias negativas en Colombia colocando su Balanza Comercial en déficit, hoy recogemos la abrupta depreciación que está teniendo el peso colombiano frente al dólar y el euro, en parte por el impacto de la caída del precio del petróleo, en parte cómo forma de corregir el déficit de la Balanza Comercial. El riesgo para el país es que la depreciación traiga consigo inflación en una economía que sigue creciendo.

El movimiento de la divisa colombiana sorprende porque había sido una divisa que había tenido un comportamiento bastante robusto en los últimos años, con el Banco Central Colombiano interviniendo en el mercado para atenuar la fortaleza del peso colombiano.

En los últimos 12 días es peso Colombiano ha pasado de cambiarse de 2.162 pesos/USD a los 2.419 pesos/USD de hoy, una devaluación del 12%. Sin embargo la debilidad empezó en el mes de agosto, desde entonces el peso se ha devaluado respecto al USD cerca de un 30%.

Si el peso colombiano está sufriendo más lo están haciendo las petroleras del país. Desde máximos del 2014 las tres principales petroleras del país están teniendo caídas de órdago en sus cotizaciones. El ADR de Ecopetrol lleva un -61%, Pacific Rubiales un -70% y Canacol un -80%. Algunos lo podéis ver como una auténtica oportunidad pero hay que ir con cautela. Antes de darle a la tecla de la compra hay que tener presente al menos dos cosas.

1) Pensar cuanto tiempo va a estar el petróleo a los precios actuales o cayendo (complicado de predecir)

2) Ver la estructura de balance y cash flow de las petroleras en cuestión.

Por ejemplo no tiene el mismo riesgo con un petroleo a la baja Ecopetrol que tiene una deuda neta de unos $10.000 millones pero genera una cash flow libre (cash flow operativo – capex) de casi $7.000 millones al año que Pacific Rubiales que tiene una deuda neta de $4.000 millones y genera una cash flow libre negativo de unos $1.400 millones.

Cada dólar de caída en el precio del petróleo va a ir directo a menos generación de cash. En el caso de Ecopetrol con un cash flow positivo y una deuda moderada para su volumen de negocio es probable que pueda pasar el temporal sin problemas y aguantar un par de años con precios del petroleo bajos, en el caso de Pacific, con el balance apalancado y la necesidad de financiarse una reducción de sus cash flow por la caída del precio del petróleo la puede poner en apuros y le requeríra que anule dividendos, reestructure deuda y amplíe capital si los bajos precios del petróleo persisten un par de años.

A pesar de estos problemas el equipo de La Caixa Research siguen siendo bastante positivos sobre el futuro económico de Colombia para el 2015 y así lo exponen en su último informe IM12:

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“De acuerdo con nuestras previsiones, la economía colombiana crecerá en 2014-2015 un 4,8% de promedio anual. Se  trata de una cifra elevada que la acerca a las tasas de avance  del PIB de los emergentes más dinámicos y que la aleja de  una América Latina que, aun prosperando, ha perdido lustre. Así, siempre en ese mismo periodo, mientras que Asia emergente crecerá un 6,5%, América Latina lo hará un 2,4%.

Las brillantes perspectivas de Colombia no dejan de ser paradójicas si tomamos en consideración que está sufriendo un shock negativo importante: la caída de un 25% desde julio del precio del petróleo de calidad Brent, producto que representa aproximadamente el 70% de sus exportaciones.

Esta incongruencia aparente se explica por varios factores.

Aunque Colombia se encuentra entre los 20 mayores productores de petróleo mundiales, al tratarse de una economía solo moderadamente abierta, la importancia del  petróleo en términos de crecimiento es moderada.

En un reciente informe del FMI, en el cual se analiza el impacto en  América Latina de diferentes hipótesis de caída de los pre- cios de las materias primas, se constata que Colombia pertenece al grupo de países de la región cuyo crecimiento se  vería menos afectado por un eventual desplome. Así, si los precios de las materias primas cayesen un 10% en un año determinado, su PIB se reduciría en 0,4 p. p. en los tres años siguientes, mientras que en casos como el del Perú, la mis-
ma caída de los precios de las materias primas comportaría un descenso de 1,5 puntos.

Además, para hacer frente a este impacto del petróleo, Colombia se beneficiará en el futuro próximo de un entorno internacional razonablemente propicio y, especialmente, del buen comportamiento de la demanda interna. En ese sentido, cabe mencionar que en los años 2012-2013 y el primer semestre de 2014, los dos componentes fundamentales de la demanda interna, el consumo público y la inversión, han crecido un 4,5% y un 7,3% en promedio anual, respectivamente.

Se trata de un crecimiento robusto que está reflejando, en el ámbito interno, el efecto positivo de distintos factores  de carácter estructural. Un primer elemento que refuerza las buenas perspectivas de la demanda interna colombia-
na es la demografía, ya que se prevé un crecimiento medio  anual de la población del 1,0% en la próxima década.

Un segundo aspecto destacable es que Colombia se ha mantenido como uno de los países de América Latina con mayores progresos reformistas. Así, por ejemplo, la reforma petrolera colombiana de 2003 ha sido, en ciertos aspectos, el modelo de la reforma mexicana de 2013.  Pero más allá de esta reforma tan emblemática, cabe destacar el importante esfuerzo para mejorar el marco legal para hacer negocios (en un proceso de reforma prácticamente continuado durante la última década), la reforma fiscal de 2011 (que precisamente reduce la dependencia de los ingresos fiscales del petróleo) o la reforma tributaria de 2012.

Un tercer factor positivo es la existencia de escasos desequilibrios macroeconómicos, con una holgada posición  fiscal del país (en 2014 el déficit público se situará en la  zona del 1,5% del PIB y la deuda pública, en el 34% del PIB,  y la tendencia es de mejoría a medida que avance el periodo 2014-2016) y una inflación controlada, que se moverá en la zona del 3% entre 2014 y 2016.

Todo ello, junto a las reformas institucionales de décadas anteriores (especialmente relevante es la que reforzó la independencia del banco central), ha permitido que Colombia disponga de un marco económico de calidad institucional superior al de muchos países de América Latina. Un último factor que apoya el mejor tono de la actividad interna es la lenta, pero apreciable, senda de pacificación del país.

En definitiva, Colombia presenta una de las perspectivas a corto y largo plazo más favorables de América Latina.”

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