Atónitos asistimos a la tormenta en el vaso de agua que han desatado el Tribunal Supremo y nuestros “amados” líderes políticos a cuenta del impuesto de AJD, banca e hipotecados, todo un aviso para navegantes sobre el grado de populismo que están dispuestos a llegar nuestros políticos con tal de arrancar un puñado de votos, sin importar las consecuencias.

Como diría “Jack” vamos por partes:

EL AJD

El Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD), conocido como el impuesto de las hipotecas es uno de los impuestosa los que hay que hacer frente cuando se compra una vivienda, además del IVA y el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.

EL AJD, se paga siempre que se suscribe un documento notarial con cuantía económica que luego se inscribe en el Registro, como son las compraventas de viviendas y las hipotecas. Es, por tanto, un gasto en el que se incurre para la formalización de la hipoteca en escritura pública.

Su cuantía depende de cada comunidad autónoma, ya que es un impuesto transferido. Así por ejemplo en Andalucía, Aragón, Catanbria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, Murcia y Comunidad Valenciana lo gravan con el 1,5%. Asturias y Baleares con el 1,2%, La Rioja con el 1% y Canarias y Madrid con el 0,75%.

Porque existe un impuesto que grava la inscripción notarial de una hipoteca es algo que habría que preguntar a nuestros “amados” líderes políticos. Que por un lado tengamos desgravaciones impositivas a la adquisición de la vivienda habitual pero por otro se tenga que tributar por constituir una hipoteca forma parte de alguna de las muchas incoherencias de nuestro sistema tributario que no tiene otro sentido que el puramente recaudatorio.

El sujeto pasivo

Hasta hace pocas semanas, la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre quién es el sujeto pasivo que debe pagar el impuesto de AJD en la constitución de una hipoteca había sido bastante clara y consistente. El impuesto de AJD lo paga el deudor hipotecario. Punto.

Puede tener sentido o no, ser justo o no, pero así lo establecía claramente la jurisprudencia durante años y así de claro estaba. El que compra una vivienda y pide para ello una hipoteca al banco es el que debe pagar el impuesto y parece que a nuestros “amados” líderes, fueran del partido que fueran, que el AJD lo pagara el deudor hipotecario no les supuso ningún inconveniente subir el AJD. Por ejemplo sin ir muy lejos, en 2015, Podemos, partido que ahora se rasga las vestiduras, apoyó una subida del AJD del 1% al 1,5% en Aragón. Por aquél entonces queda claro que el impuesto no lo pagaba la banca sino el ciudadano de a pie que pedía una hipoteca.

Dicho esto, aunque la doctrina del Tribunal Supremo, hubiese establecido que el sujeto pasivo era el banco no os quepa ninguna duda que vía mayor comisión de apertura o vía mayor tipo de interés, este impuesto, lo acabaría pagando indirectamente el cliente en forma de hipotecas más caras, como nos acaba sucediendo con muchos otros impuestos o tasas a la electricidad o a los combustibles. Los impuestos y tasas  simplemente encarecen el producto.

El síndrome de Robin Hood

Y hace unas semanas la Sala Tercera del Tribunal Supremo de la Sección Segunda, en una sentencia del 16 de octubre, establece que es el banco quien debe correr con el coste del impuesto sobre actos jurídicos documentados en las escrituras públicas de préstamo con garantía hipotecaria, y no el prestatario. En juego nada menos que unos €6.600 millones, que con el cambio deberían ser pagados por la banca a sus clientes.

De repente, a miles de españoles que constituyeron una hipoteca en los últimos años se les abren los ojos. Tienen la posibilidad de recibir una especie de paga extra que pagará la banca. Algunos de nuestros “amados” líderes políticos, especialmente a los que les gusta “regalar” el dinero de otros (síndrome de Robin Hood), también se les abren los ojos. Tienen tema para hacer populismo  con un discurso fácil:

Bancos malvados, devolved el dinero que  habéis “robado” a vuestros clientes.

Obviamente el discurso populista obviaba un par de aspectos importantes.

El primero, era que si algo resultaba sorprendente era el cambio de criterio del Tribunal Supremo que contravenía toda su jurisprudencia al respecto.

El segundo y más importante, es que el importe a devolver de los clientes no saldría de la banca sino que tendría que ser afrontado por el Estado (responsabilidad patrimonial del Estado legislador) con lo que acabaríamos pagando todos la devolución de un impuesto a unos pocos.

El Tribunal Supremo y la banca

Visto el desaguisado creado con la sentencia del 16 de octubre, el Tribunal Supremo, opta por enmendarla y vuelve a la jurisprudencia tradicional. Banca y Justicia cambiando sentencias, son el cocktail perfecto para seguir alimentando el discurso populista a la que se suma el Gobierno sacándose de la chistera un Real Decreto Ley para dejar claro que será la Banca el sujeto pasivo del AJD sobre las hipotecas y no el cliente.

El resultado obvio del nuevo real decreto ley, por mucho de que nos digan lo contrario, será que ahora no seremos conscientes de estar pagando el impuesto del AJD aunque lo pagaremos con un encarecimiento de las hipotecas pasando el AJD a engrosar las filas de tasas e impuestos invisibles para el ciudadano. Prueba de ello es que el propio Real Decreto contempla que estarán eximidos de que los bancos paguen el impuesto en el caso de hipotecas concedidas a Administraciones, Iglesia y partidos políticos,

En cuanto a la banca, ya hemos comentado en varias ocasiones sus malas prácticas. Mala gestión del riesgo (en especial las antiguas cajas de ahorros), poca transparencia de costes con sus clientes, mal asesoramiento a los clientes, o colocación de productos financieros inadecuados para salvar sus balances.

La lista es agravios a los clientes es larga, pero en el caso del AJD posiblemente estemos en el caso donde han sido más transparentes y claros. Es perfectamente lícito y normal que el coste del  gravamen del AJD , en un negocio de márgenes reducidos, bien sea directa, como indirectamente, se acabe repercutiendo al cliente. Puestos a ser transparentes mejor que al cliente le quede claro que coste directo tiene el AJD que acabe, como acabará ahora  camuflado como una mayor comisión de apertura o un mayor tipo de interés.

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