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Papá, ¿por qué tenemos hipoteca?

papa porque

Vaya por delante que no queremos que ningún lector se sienta ofendido por las reflexiones que vamos a exponer, nada más lejos. Y que somos plenamente conscientes del dramático panorama económico con el que se encuentran millones (ahí es nada) de familias en España. No hay vuelta atrás para aquellos que compraron un inmueble que hoy vale mucho menos que su deuda hipotecaria pendiente. Están en una trampa de la que no hay una salida solvente, salvo las aún excepcionales daciones en pago.

Unas daciones que, dicho sea de paso, no son debidas a la generosidad bancaria ni a la presión social, sino más bien al container de basura que se les ha suministrado a los bancos españoles para que puedan achicar inmuebles y falsear así algo menos sus balances. O sea que en buena medida hay que agradecérselo, como siempre, al dinero público de todos.

Pero volviendo a los hipotecados insolventes, a pesar de las lágrimas y la desesperación, no todo fue culpa de los “profesionales” del mundo financiero e inmobiliario, que engatusaron a sus clientes para que se endeudasen durante toda una vida o más, por unos inmuebles tasados a precio de oro puro. Es innegable que les indujeron de forma inmoral y que deberían pagar ejemplarmente por ello. Pero no no nos engañemos, no les obligaron a firmar una hipoteca con una pistola en el pecho, porque entre la masa de compradores hubo familias que siguieron modesta y acertadamente de alquiler.

Precisamente de ellos es el presente y también el futuro. Por eso es saludable recordar la parte de responsabilidad que tuvieron los temerarios compradores, hoy embargados o a punto del desahucio. Y para ello, no hay mejor cuestión y más simple que la que puede hacer un niño. Probablemente son ellos los más perjudicados de esta trampa en la que cayeron sus padres acosados por inmobiliarias y bancos, porque esta burbuja inmobiliaria y de crédito se ha llevado por delante el presente de los padres y también el futuro de sus hijos. Veamos pues algunas de las respuestas con sentido común que se nos ocurren, y que bien podrían dar algunos padres ante la inocente pregunta de sus hijos, parafraseando el conocido spot del Atlético de Madrid.

Papá, ¿por qué tenemos hipoteca?

Escenario de final feliz:

  • Porque el especialista de la inmobiliaria nos dijo que alquilar era tirar el dinero y confiamos en él y en nuestras posibilidades reales.
  • Porque el especialista del banco nos dijo que alquilar era tirar el dinero y confiamos en él y en nuestras posibilidades reales.
  • Porque el especialista del banco no nos advirtió del riesgo que corríamos si en el futuro las cosas iban a peor, pero teníamos confianza en que fueran a mejor.
  • Porque compramos nuestra casa a muy buen precio con dinero prestado del banco, y de ese modo ahora prácticamente la tenemos ya pagada.
  • Porque nuestra situación económica familiar ha ido mejorando con los años y no supone una carga excesiva.
  • Porque en un futuro próximo seremos totalmente propietarios de un inmueble que de otro modo no habríamos podido comprar y disfrutar todos estos años.

Escenario de final dramático:

  • Porque el especialista de la inmobiliaria nos dijo que alquilar era tirar el dinero y confiamos en él.
  • Porque el especialista del banco nos dijo que alquilar era tirar el dinero y confiamos en él.
  • Porque el especialista del banco no nos advirtió del riesgo que corríamos si en el futuro las cosas iban a peor, y confiábamos en que fueran a mejor.
  • Porque conocíamos personalmente a muchos casos que ganaron mucho dinero comprando y vendiendo inmuebles.
  • Porque el especialista del banco nos indujo a firmar un crédito con unas condiciones aparentemente muy ventajosas.
  • Porque jamás pensamos ni nos dijo la inmobiliaria que los precios de los inmuebles podrían bajar tanto.
  • Porque jamás pensamos que nuestros sueldos podrían reducirse tanto ni perder el trabajo.
  • Porque creíamos tener la capacidad y estabilidad económica suficiente para ser propietarios.
  • Porque pensábamos que estar de alquiler era algo del pasado, de la época de la miseria que vivieron nuestros padres.
  • Porque no imaginábamos que la economía, los sueldos ni los precios de los inmuebles podían algún día dejar de crecer.
  • Porque creíamos que íbamos a ganar mucho dinero con el aumento de precios de los inmuebles.
  • Porque pensábamos que especular con precios era invertir.
  • Porque perdimos de vista la referencia de lo que suponen 30 o 40 años de trabajo a cambio del coste de una vivienda digna.
  • Porque todo el mundo tenía una hipoteca y era aparentemente propietario de algún inmueble.
  • Porque pensamos que ante alguna dificultad económica, siempre podríamos vender la casa y pagar sobradamente la hipoteca con ello.
  • Porque pensamos que el banco siempre aceptaría la casa a cambio de la deuda.
  • Porque sobreestimamos nuestra capacidad, estabilidad y solvencia financiera a largo plazo.
  • Porque Papá y Mamá se equivocaron y cometieron un gravísimo error de cálculo que seguirás pagando tú.
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Conversación

8 comentarios

  1.    Responder

    Soy lector habitual de este blog, pero este post no está al nivel.

    Me sorprende como en este post, toda la culpa sobre los impagos de las hipotecas recae en los que la contratan.

    Cuando se firma una hipoteca, hay una grandísima asimetría de de información entre el particular y la entidad bancaria.

    Por un lado, tenemos a un particular que en la mayoría de los casos y por falta de conocimientos, sus expectativas económicas se derivan de lo que ocurre en su círculo de familiares, amigos y conocidos.

    Por otro lado, tenemos a una entidad bancaria con su servicio de estudios económicos y con su departamento de control de riesgos, que debería evaluar la viabilidad de las hipotecas que da.
    El servicio de estudios debería haber alertado de que la situación era insostenible y el servicio de control de riesgos, rechazar muchas de las hipotecas que se concedieron alegremente.

    Por el lado de las entidades, me consta que en la mayoría de los casos no se estaba engañando a nadie. Pero sí fueron muy muy incapaces de evaluar el riesgo que estaban asumiendo sus clientes.

    Resumiendo: es absurdo tratar este tema considerando que el particular y la entidad bancaria tienen las mismas obligaciones, ya que la entidad tiene mucha más información y conocimientos para evaluar dicha información, que el particular.

    Otro asunto que se menciona en el post, es de la especulación. Mientras que es posible especular con la segunda/tercera vivienda, es mucho más complicado hacerlo con la primera por un motivo muy sencillo: tienes que vivir en ella y mientras vives en ella, no se la puedes vender a otro más cara.

  2.    Responder

    -Por que vivir de alquiler era una ruina ya que no había pisos decentes aprecios pagables.
    -Porque, si vivías de alquiler, el dueño del piso te hacía pagar todo lo pagable y quería que te fueras y ganar mucho dinero al instante vendiendo en el momento de la burbuja.
    – Porque las leyes sobre hipoteca y alquiler en España son muy antiguas y contrarias al sentido común.
    – Porque yo no estaba formado en economía y veía que pagaba más de alquiler al mes de lo que pagaban mis conocidos por su hipoteca y tenía la sensación de me crecían orejas de burro por vivir en un cuchitril.
    Todo esto hablando de Barcelona.

  3.    Responder

    menuda chorrada de articulo

  4.    Responder

    “A toro pasado” siempre salen los listos que sabían torearlo. Insultan a la pobre gente a los que esos mismos “listos” no vaticinaron la evolución del mercado laboral. Más que asesores económicos me parecen mercachifles oportunistas.

    1.    Responder

      No lo tengo claro. Yo viví siempre de alquiler, porque me temía (no lo sabía, pues bola de cristal no tengo) que pudieran caer los precios y tuve que soportar que se me viera como un paria o como un idiota que tiraba el dinero. Sí hubo quien previó que las cosas pudieran salir mal, pero casi nadie nos quiso escuchar. Un saludo.


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