Desde hace ya algunos dí­as se palpa en los mercados financieros una sensación de cierto nerviosismo, y eso que aparentemente los datos económicos ( cuando hablo de datos económicos me refiero principalmente a los de la economí­a Norteamericana), parecen ser aparentemente bastante tranquilizadores, presentando un crecimiento económico sostenido y una inflación aparentemente bajo control.

Sin embargo, algo se está moviendo en el mercado de renta fija, especialmente a raí­z de la previsión de resultados de General Motors que están deslizando a la compañí­a lentamente hacia la calificación de su deuda como Bono Basura. Hasta hace poco la rentabilidad de los bonos del tesoro norteamericano a diez años estaba extrañamente contenida. Sin embargo parece que esto está cambiando ( hemos pasado de una TIR del 4% al 4,6% en pocas semanas) y lo que es peor esta tendencia podrí­a continuar e incluso acelerarse, si ha esto le añadimos que el diferencial entre la deuda del gobierno y la deuda corporativa está en mí­nimos, más el posible efecto de una bajada de la calificación en GM, serí­a de esperar que tendermos unos dí­as agitados en el aparentemente tranquilo mundo de la deuda.

Lo de GM merece una mención especial, más que nada como simbolo de lo que fue y es ( el primer grupo automovilí­stico del mundo) y de como te puedes quedar atrapado por el peso de tu propio éxito pasado. Exito que no les permitió ver la entrada de nuevos y formidables competidores y les ha llevado ha arrastrar unas prevendas impresionantes. Com si fuera un pequeño estado, GM se encuentra ahogada entre otros por el enorme costo de sus seguros sanitarios. Actualmente cada trabajador en activo de GM esta pagando los gastos sanitarios y pensionesde 3 ex-empleados retirados de la empresa ( en total unas 450 mil personas). En el 2004 esta cifra alcanzó los 11.000 millones de dólares, un coste de unos 1.200 dólares por coche fabricado. A esto le sumamos el alza de los precios de las materias primas, una reducción de la cuota de mercado y un enorme endeudamiento, junto a una subida de los tipos de interés y aunque aún nos pueda parecer un poco descabellado podrí­amos asistir a la quiebra del gigante del autómovil.

¿Y cómo afecta una subida de la rentabilidad de la deuda en la renta variable? Pues simplificando un poco el modelo para facilitar su comprensión, entendemos que un aumento de los tipos de interés puede suponer una importante merma en el valor teórico de las acciones desde el punto de vista fundamental. Básicamente, entendemos como valor fundamental de una acción como el valor descontado de la serie de dividendos futuros que se esperan obtener. La tasa a la que se descuentan estos dividendos incluyen la rentabilidad de los bonos a largo plazo y una prima por riesgo. Un aumento de la rentablidad de los bonos del gobierno a largo plazo acarreará una mayor tasa de descuento y por lo tanto una menor valoración de las acciones.

Ejemplos históricos no nos faltan, uno de los más sonados lo encontramos en crash bursátil de 1987, cuando una subida de los rendimientos de los bonos del Estado del 9% al 10,5% precedió a la pérdida de un 1/3 en las cotizaciones de la renta variable norteamericana en Octubre de 1987. Igual de importante que las posibles subidas puntuales de los tipos de interés, entendemos que el mercado interprete que dichas subidas de tipos se convierten en una tendencia y en esas parece que estamos a dí­a de hoy.

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