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Precio del oro, mejor visto desde el retrovisor

Tras años de subidas y bajadas, el oro todavía mantiene el estatus de Hot Topic, como dicen los anglosajones. Visto por el retrovisor, la perspectiva es prometedora: el precio del oro llegó a tocar los 1.900 dólares por onza en 2011 y un solo fondo comercializado, como el ETF SPDR Gold Shares, comercializó hasta 62.000 millones de dólares con este metal. Ante la incertidumbre del futuro, los deseos para esta navidad es que el pasado de este activo se replique.

El presente de este mercado, en cambio, es duro. La demanda de oro entre países y por sectores ha disminuido en los últimos trimestres y el segmento más bajista ha sido la comercialización de oro destinada a inversión. Sumado a las Reservas de los Bancos Centrales, son los participantes que no usan el metal como aplicación industrial sino que el intercambio está pensado para mantener el valor de las inversiones en un activo refugio.

Demanda Oro

Según el último informe del World Gold Council, la demanda de oro del tercer trimestre de 2013 registró los 37.035 millones de dólares, unas 868,5 toneladas. Esto significa una reducción de un 37% respecto al mismo trimestre del año 2012. Mientras que los sectores industriales han mantenido el tipo, a pesar de tener menos peso que en el mercado de la plata, los inversores son los que han abandonado la escena, con una disminución de un 65% de las compras.

Las incertidumbres sobre la recuperación de algunas economías europeas, como España, Grecia o Italia, y el futuro del programa de Quantitative Easing de la Reserva Federal de Estados Unidos, hacen pensar que el oro recuperará el papel protagonista de valor refugio. Aumentará la demanda y se alejará de los 1.200 dólares donde se encuentra actualmente. El metal y los participantes de la cadena de producción, como las corporaciones mineras, replicarán experiencias pasadas.

Los gestores de inversiones avisan: el comportamiento de la commodity, años atrás, fue un fenómeno aislado. En la práctica el oro no sirve mejor que otros activos como cobertura contra la inflación. Además, históricamente, las acciones y las participaciones empresariales registraron rendimientos superiores al aumento del precio del oro, de hasta un 9% de media anual, en comparación con un 7% del metal.

A partir de esta máxima, las corporaciones mineras podrían centrar la atención del ahorrador. Han disminuido el margen operativo, o incluso registran pérdidas en comparación con el resto de títulos del parqué. En algún momento tendrán que volver a presentar cifras positivas. Este es un asunto delicado, pues se tratan de empresas ligadas a una commodity. Su producto no tiene ventajas competitivas y dependen de la disminución de costes y la monopolización de los recursos naturales para rivalizar contra los competidores. El precio del oro es el que sigue mandando por encima de otras variables.

La cuestión central en el mercado del metal, como conclusión, son las perspectivas de futuro. Saber si las incertidumbres, que se resolverán a corto y medio plazo, pueden tener suficiente impacto como para hacer perder el interés de los inversores por otros activos como son los bonos, las acciones o guardar los ahorros en un depósito. El mercado del oro pide grandes conflictos para volver a oscilar como lo hizo en el pasado. Pide una crisis financiera, por ejemplo.

Via The Money Glory

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