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¿El problema es la deflación o la administración de lo público?

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Llevamos una temporada ya larga en la que los políticos y dirigentes de organismos internacionales(sobre todo del BCE) muestran su preocupación por la deflación.O mejor dicho, dicen que les preocupa en sí mismo le deflación.
Ahora, por otro lado quieren una economía competitiva donde se moderen los salarios. Digo yo que si pretendes competir y lo haces básicamente moderando salarios, es lógico que los trabajadores( la mayoría de consumidores) tengan dificultad para consumir y por tanto es normal que los precios tiendan a la baja (deflación), salvo que consigas exportar la mayoría de lo que produces.

Otra cosa sería que nuestra mejora de competitividad la hubiésemos conseguido mejorando los procesos de producción y comercialización. Entonces podría tener sentido la inflación.
Lo fácil, cómodo y más rápido es favorecer la caída salarial con nuevas normas laborales que lo permitan.
Lo más difícil, que supone más esfuerzo, que es más complejo y que requiere más tiempo es buscar la competitividad basada en la mejora de calidad y servicio. Pero nuestros políticos no están para perder tiempo, para fijar objetivos de largo plazo, viven en un cortoplacismo constante que no permite que la I+D+i sean objetivos principales de su política.

Otros dirían que la verdadera preocupación es el excesivo endeudamiento de los Estados y no les faltaría razón, pero el verdadero problema que existe en muchos Estados es la administración de lo público por los políticos.

La palabra clave es la eficiencia, que es vital en el ámbito privado y que es tan difícil de conseguir en lo público.

¿Por qué es tan complicado tener una administración pública que busque como uno de sus fines la eficiencia en el uso de sus recursos?

La respuesta es evidente: son los políticos los responsables de lo público y para poder llegar al poder es necesario un alto número de votos, que se pueden comprar de algún modo(haciendo favores, contratando a personas de confianza, etc) o que se pueden conseguir demostrando que el partido administra bien los recursos comunes.

Usar el concepto de eficiencia de forma estricta en el ámbito público es complicado ya que los beneficios en el ámbito público en muchos casos se tienen que estimar en términos sociales, lo cual da cabida a valoraciones subjetivas.

Pongamos un ejemplo: el AVE.

Nadie duda que es un avance importante para el transporte, que proporciona rapidez y comodidad a sus usuarios. Pero la decisión de construir kilómetros de AVE se tiene que resolver contestando a una serie de preguntas:

1ª-¿Es algo prioritario para los ciudadanos del país?Esta es verdaderamente una de las cuestiones más importantes que los buenos políticos tienen que desentrañar.¿Creen ustedes que realmente el AVE es una prioridad para los españoles?

2ª-¿A qué coste es asumible esta obra y qué precio hay que poner al servicio?

3ª.¿Cuál es el número de clientes potenciales de cada línea y a qué precio del billete?

No es lógico en ningún país del mundo que es pretenda tener más kilómetros de AVE que nadie cuando en el país hay personas que no llegan a fin de mes y no pueden pagar su vivienda, que no pueden acceder a la educación o que la sanidad está en claro empeoramiento.
El que usa el AVE seguro que está muy satisfecho con el mismo siempre que le pongan un precio competitivo.
¿Qué creen ustedes que ocurriría si se repercutiera todo el coste del servicio del AVE al billete?

¿O creen que el déficit del AVE se compensa por el beneficio social que proporciona?

¿Quién tiene que valorar esto?¿Los políticos o la sociedad?
¿Qué creen ustedes que ocurriría si se hiciese una encuesta nacional sobre el servicio explicando lo que nos cuesta el AVE cada año?
Imagínense que pusieran una casilla en la declaración de la renta dando la opción de decidir que parte de tus impuestos fueran para financiar el AVE.¿Pondría usted el aspa a favor del AVE? y esto cuando se está produciendo un empeoramiento de la sanidad, educación y las pensiones .

Desde el mismo momento que nuestros políticos no atienden las prioridades reales de la sociedad, desde ese mismo momento no podemos tener una administración pública más o menos eficiente.

Lo primero es acertar en las prioridades de la sociedad, después viene otro de los grandes problemas que tienen los políticos:la adjudicación de los contratos de bienes o servicios atendiendo a criterios objetivos.

El problema no es la deflación, ni siquiera un déficit puntual. El problema es cuando uno se acostumbra a endeudarse más todos los años generando una deuda impagable.

Entonces sí, queremos inflación para tratar de diluir la deuda que tenemos. Ni siquiera pagar unos intereses irrisorios, gracias a la política del BCE, soluciona el problema de endeudamiento del Estado.

No quiero imaginar qué ocurrirá cuando suban los tipos de interés.

¿O piensan nuestros políticos que subirá la inflación sin que suban los tipos de interés?

O nos empiezan a administrar políticos que no sean manirrotos, que piensen como lo hace un padre en su casa con respecto a sus hijos, o nos espera un futuro mucho peor que el actual, incluso incierto.

Para terminar me voy a atrever a dar un consejo, ya que se aproximan elecciones.

Fíjense en aquellos políticos que miran realmente en el futuro; como el padre que se preocupa por la educación de sus hijos y la salud de sus padres.

Los jóvenes y mayores son los dos sectores de la sociedad que tienen que tener una atención especial, ya que son más vulnerables.

Quien no se preocupa ni por sus hijos ni por sus padres, no merece que gobierne nuestro presente.

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4 comentarios

  1.    Responder

    He leído en el artículo:
    “Imagínense que pusieran una casilla en la declaración de la renta dando la opción de decidir que parte de tus impuestos fueran para financiar el AVE…

    Pues la verdad es que me parece una idea genial.
    Si la declaración de la renta nos diera a elegir 5 prioridades de un listado de casillas (al estilo de la aportación a la Iglesia), sería una fabulosa radiografía de los intereses ciudadanos sobre en qué debe utilizarse prioritariamente el presupuesto público.

    Esta idea debería ser una propuesta programática de cualquier partido con ganas de servir a la ciudadanía.

  2.    Responder

    He leído en el artículo:
    “Imagínense que pusieran una casilla en la declaración de la renta dando la opción de decidir que parte de tus impuestos fueran para financiar el AVE…

    Pues la verdad es que me parece una idea genial.
    Si la declaración de la renta nos diera a elegir 5 prioridades de un listado de casillas (al estilo de la aportación a la Iglesia), sería una fabulosa radiografía de los intereses ciudadanos sobre en qué bede utilizarse prioritariamente el presupuesto público.

    Esta idea debería ser una propuesta programática de cualquier partido con ganas de servir a la ciudadanía.

  3.    Responder

    http://thegreedisgood.blogspot.com.es/

    pues a ver cuando os colgáis la medalla… y podréis decir eso de….

    ¡¡¡ YA OS LO DIJEEEEE ¡¡¡ 😉

  4.    Responder

    Aznar se ha preocupado por el bienestar de su hijo.
    ¿A esto te refieres? 😉


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