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Productos Estructurados. Mentiras o medias verdades en banca privada

productos estructurados

Este post que hoy publico, he dudado mucho si publicarlo o no. Aunque todo el mundo tiene derecho a opinar sobre lo que quiera y existe libertad de expresión, realmente no somos todo lo libres que pensamos o no somos totalmente libres para decir en un momento dado lo que pensamos.

Muchas veces hablar u opinar de manera negativa sobre alguien, algo, alguna empresa o institución, sabes que puede cerrarte puertas en el futuro y a nadie le gusta tener muchas puertas cerradas no sea que un día necesites entrar por una de ellas. Además es que opinar en una cafetería es mucho más fácil que dejar por escrito en internet lo que piensas ya que como suele decirse “las palabras se las lleva el viento” y lo que “cuelgas” en internet difícilmente lo podrás borrar alguna vez, por no decir que es imposible.

De todas formas, otras veces te compensa ser honesto y decir lo que piensas sin miedos a represalias o a que una determinada empresa te cierre sus puertas si en el futuro llamas para pedirles algo. Nunca sabes a quién vas a necesitar pedir ayuda mañana y si hoy yo no voy a hablar de manera muy positiva de la banca privada, mañana si por circunstancias de la vida, busco y pido trabajo en una entidad financiera en el departamento de banca privada, con un simple rastreo en internet, verán este post y dirán… “Esta persona no nos interesa”.

Aún así, tengo la oportunidad de publicar este post de manera anónima y aunque no es lo que más me apetece, lo voy a hacer por ahora así.

Los productos estructurados

Tras esta introducción me gustaría entrar en el tema de los productos estructurados.

Y hablo desde el conocimiento que me ha dado estar 4 años trabajando en la mesa de operaciones de una gestora de banca privada de una gran entidad financiera europea en la que me tocaba muchas veces contratar y operar con productos estructurados, más un año y medio más en el departamento de asesoramiento de banca privada de un gran banco internacional en el que mis funciones eran básicamente la de controlar todos los productos estructurados que había abiertos en España, informar a todos los “banqueros privados” de posibles vencimientos, rupturas de barreras, cambios en los términos contratados por incidencias en la cotización de algunas empresas por haber realizado “splits” (como por ejemplo duplicar el número de acciones dividendo entre 2 la cotización), explicar bien los productos nuevos que se emitían, etc.

Lo primero que quiero decir es que no digo que las bancas privadas hagan nada ilegal vendiendo productos estructurados ni que donde he trabajado haya visto alguna irregularidad que debiera haber denunciado.

Lo segundo es que algunos que me seguís desde hace tiempo, podéis intuir quien soy. Estuve varios meses sin poder escribir en mi blog personal. Lo tuve que cerrar por “sugerencia” de mis “superiores” ante un post que escribí en el que dudaba de muchas prácticas que se hacían en las bancas privadas en general, no hablaba de ninguna en particular. Estas prácticas venían muchas veces derivadas de tener como prioridad la venta de productos estructurados. Entendía que la venta de estos productos no beneficiaban mucho o casi nada los intereses de bastantes de los clientes que los tenían. Por decir esto, tuve una llamada del director de Compliance y del de RRHH “aconsejándome” a cerrar el blog ya que era lo mejor para mí. Entendí el malestar de la dirección conmigo ante ese post y accedí a algo que no me gustaba pero que entendía que dado mi puesto de trabajo debía aceptar y era borrar ese post pero les pedí que me dejaran seguir escribiendo sobre otros temas financieros.

Su respuesta fue que no valía con quitar el post y que cerrara el blog “por el bien de todos”. No entendí dicha postura y no la acepté muy bien que digamos. Sí es cierto que cerré el blog durante 4 meses hasta que pude dejar de trabajar en dicho banco y por tanto hasta que por fin estaba liberado de cualquier jefe o director que me “aconsejaba” que yo no debía tener abierto ningún blog económico ni debía hablar u opinar de nada relacionado con los mercados financieros por mi bien.

¿Porqué se vende tanto producto estructurado en Banca?

El caso es que entrando el meollo del asunto, ¿por qué se venden tanto productos estructurados en las bancas privadas?

¿Por qué tienen la estructura muchos de ellos con observaciones mensuales, trimestrales o anuales en los que el producto se compara con ciertos niveles y si los supera darían una rentabilidad cerrándose el producto y si no pues sigue vivo hasta el mes siguiente o trimestre o año en el que se volvería a ver qué ocurría con esos niveles fijados al inicio de la vida del estructurado?

Pues evidentemente por qué las bancas privadas ganan muchísimo más dinero con este tipo de productos estructurados que con la simple compra de acciones o de fondos de inversión por ejemplo. ¿Y esto es malo?

Pues sin entrar en detalle no lo es. Que las bancas privadas quieran ganar dinero es lo más normal del mundo y por tanto es lógico que busquen vender productos que les den más dinero que otros. Lo malo viene cuando existen algunos banqueros privados que venden estos productos mal, con mala fe, sin explicarlos claramente o encasquetándoselo a gente que realmente no lo quieren pero que al final tras “venderlos” muy bien, los clientes aceptan sin saber bien qué es lo que están comprando.

Por otro lado tenemos que los objetivos comerciales muchas veces están al alcance de muy pocos y la venta de estructurados te hacen llegar más rápido a la meta o por lo menos llegar. Esto en ocasiones “prostituye” la buena fe de muchas personas y al final ellos mismos ven con buenos ojos vender y colocar productos a clientes que realmente pidieron consejo sobre otro tipo de inversiones.

Por lo tanto ni los productos estructurados son malos, ni las bancas privadas son malas, ni vivimos en los mundo de Yupi en el que todos somos ONGs y buscamos el bien del prójimo. Los que son malos son algunos banqueros privados y algunas prácticas de las bancas privadas cuyo objetivo comercial nubla la buena fe y las buenas maneras que deberían imperar en el mundo del asesoramiento y de la inversión. Es como decir que un cuchillo bien afilado no debería existir porque puede provocar que un loco lo coja para atracar una tienda. El problema no es que existan cuchillos, el problema es el uso que le dé la persona a ese cuchillo.

Tampoco es que diga nada que no sepamos. Experiencias malas en banca son noticia desde hace ya mucho tiempo. Hipotecas basura, preferentes, estructurados, etc. Lo malo no son los productos en sí. Lo malo es vendérselo a quien no los quiere, a quien no están dirigidos, venderlos sin explicar bien los riesgos, etc.

¿Porqué la banca gana tanto con los productos estructurados?

Pues se gana desde un 0,5% anual aprox. hasta un 3% mensual de comisión en términos generales. Sí, sí, he dicho un 3% mensual de “comisión” (más de un 30% al año).

A veces incluso más y evidentemente otras muchas veces menos del 3% al mes. Pero esta comisión el cliente no la ve y es legal porque aquí entra el maravilloso mundo del mercado primario y secundario.

¿Cómo se construye un estructurado y se “ocultan” comisiones?

Sin entrar en tecnicismos, un estructurado está formado por una estructura construida por derivados (opciones y futuros) que se “monta” y que se hace un paquete que se vende en el mercado primario.

Una entidad puede vender en mercado primario al precio que estime oportuno ese producto. Por hacerlo sencillo, si la estructura en el mercado primario vale un 98%, el banco se lo vende al cliente al 100% y automáticamente ha ganado un 2% del valor contratado.

El cliente compra un producto por 1.000 euros por ejemplo el título de valor nominal y paga 1.000 euros por ese título. Pero en banca privada no hablamos de 1.000 eurillos de inversión. Las bancas privadas montan un producto y lo venden a unos cuantos clientes llegando a vender importes en conjunto de varios millones de euros.

Por lo tanto, si un cliente de banca privada contrata un estructurado por un importe de 100.000 euros, la “comisión” que gana el banco es de 2.000 euros (no es comisión como tal pero para entendernos lo llamo comisión) por vender al 100% un producto que al banco le cuesta un 98% del importe. Si contrata un millón de euros, pues el cliente paga sin saberlo 20.000 euros por una “comisión” que no ve.

El caso es que esa cantidad es beneficio para el banco. ¿Cómo se puede comprobar esto? Pues pidiendo precio a tu banca privada el primer día de cotización libre. ¿Qué pasará? Que te dirán que la cotización de la empresa “X” o el índice “I” se ha movido y que no es significativo el precio que te den ese primer día. Que la volatilidad ha subido mucho o bajado y por eso la estructura cotiza a 98,25% o a 97,44%.

Pero dirán que lo importante son las condiciones y que si pasa de una determinada barrera tendrás asegurada la rentabilidad pactada y que si llegas a vencimiento y las acciones por ejemplo no han caído más de un tanto %, te devuelven el 100% sin problema. ¿Qué pasa ahora? Que muchos productos estructurados, tienen observaciones mensuales. ¿Esto qué quiere decir?

Que todos los meses en un determinado día se mirará si una acción o un índice ha superado una barrera para cancelarlo. Por ejemplo, compras un estructurado por el que has pagado sin saberlo un 3% sobre el Ibex 35 cuando está a 8.000 puntos ya que compras al 100% una estructura que al banco le ha costado un 97%.

Además te dicen que si supera en las observaciones mensuales los 8.000 puntos te dan un 3% de rentabilidad y si no, te aseguran el 100% del capital si el Ibex no cae al final del año por debajo de los 6.400 puntos. Es decir que te resguardas de la caída de un 20% del Ibex en un año y si sube pues ganas un 3% y todos tan contentos.

Esto lo contratas porque crees que el Ibex puede caer hasta aproximadamente los 7.000 puntos y que va a ser “imposible” que caiga un 20% en un año. Quieres tener ese margen de seguridad (un 20% de protección) ya que por otro lado también crees el índice difícilmente va a subir más. Y si sube, pues eso, que ganas un 3% y tan feliz.

Llega el primer mes y el Ibex cotiza a 8.500 puntos. Se ha publicado cualquier buena noticia que ha hecho que el Ibex suba un 6,25% en el primer mes de vida del estructurado. Tu producto ha superado la barrera, has ganado un 3%, te devuelven el importe contratado, pongamos que 100.000 euros y por tanto en un mes sales con 103.000 euros habiendo invertido 100.000 euros. Todos dando palmas de alegría.

Tu ganas el 3%, el banco ha ganado un 3% en un solo mes por una comisión que no se ve y lo más seguro que te llamará para ofrecerte otro producto con el que gane otro 3% u otro 2% por ejemplo. Este es el caso bonito.

El problema aquí es si realmente querías comprar esa estructura o no. El problema viene cuando las cosas salen mal.

Cuando crees que estás cubierto durante un año, que te devolverán el 100% de lo invertido porque te dicen que el Ibex no va a caer por debajo de los 6.500 puntos y a los pocos meses están en 6.300 puntos y ya estás perdiendo un 21% y desprotegido.

El problema viene cuando entramos en la vorágine de los productos estructurados y ya no sabes en qué tipo de producto tienes tu dinero, el problema viene cuando quieres salir del producto y no puedes o cuando no sabes que estás perdiendo hasta que te lo cuentan de verdad, o que estás pagando por una estructura un 2% sin saberlo porque se prepara en el mercado primario que es “ciego” para ti, etc, etc.

Este es el maravilloso mundo de los estructurados que si se utilizan bien son unos grandes productos pero que si se utilizan mal pueden ser catastróficos para los intereses de los clientes de banca privada. Y cuando un banco gana un 2% al mes en un producto, en vez de un 0,3% por la compra de ese mismo importe en acciones o un 0,8% anual por la venta de un fondo de inversión, aquí es cuándo la codicia y la mala praxis aparece en la mente y en las formas de actuar de muchos “banqueros privados”.

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4 comentarios

  1.    Responder

    Señor blogero.

    Después de este ataque de franqueza le aconsejo que no se le ocurra entrar en casa si descubre que encima del portal hay un piano colgando…..

    No entiendo a que viene ese ataque de pudor que tienen ustedes los empleados de la banca y del gremio en general cuando hablan de las verguenzas de su oficio. Por favor, no se sienta del todo mal. Respecto a sus problemas morales estará de acuerdo conmigo en que efectivamente reina la mala fe en otros muchos mercados:

    Además de aprender (con sangre) las artimañas banqueras, hemos tenido que aprender a ponernos una baldosa, a pintar, cambiar cerraduras, etc debido a la supesta “primerisima” calidad de nuestras viviendas.

    Así mismo, estamos volviendo a aprender a consumir productos frescos de buscando al productor directamente sin pasar por la merma en la relacion calidad/precio que imponen las grandes superficies. En fin, vamos aprendiendo y que nos duren las fuerzas para seguir así.

    Durante el aprendizaje, tambien aparece buena gente de las supuestas tinieblas que ayudan a serenar un poco las cosas 🙂

    Gracias a toda la banda por el blog

    1.    Responder

      ¿Se puede saber que estas diciendo?


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