Ben Bernanke
Ben Bernanke – Foto vía IBT
Ben Bernanke
Ben Bernanke – Foto vía IBT

La FED – algo así como el Banco Central de Estados Unidos – protagonizó una de las anécdotas más curiosas de la historia económica a lo largo de sus numerosos años de vida.

Si me pregunta quién creo que fue el peor Presidente de la Reserva Federal, yo lo tengo claro: Alan Greenspan. Greenspan era ese economista que tiraba la piedra y escondía la mano. Mientras estaba en la Reserva Federal, auditaba productos de máximo riesgo con calificación triple A – que como el lector ya conoce, es la mayor calificación que puede recibir un activo y que asegura su retorno sin ningún problema de impagos –. Sin embargo esto lo decimos ahora. Porque antes era adorado por llevar la inflación a un punto muy bajo y por hacer que el desempleo fuese irrisorio.

¿Lo hizo él? En absoluto. La hemeroteca nos dice que Greenspan era un maestro del ‘laissez-faire’ y que se dedicaba a no-hacer-nada. Esto significa que recogía los frutos de su predecesor, Volcke. De hecho hubo pocos que realmente hiciesen algo – entendiendo hacer algo por subir tipos de interés o controlar la inflación  y causar realmente un proceso de crecimiento económico sin burbujas de por medio -.

Acabar con la FED no es la solución. Ahora estamos viendo que Bernanke está haciendo una tarea adecuada – véase la bajada de desempleo y la situación de la economía americana -.

Una de las frases más famosas de un presidente de la FED fue la de William Mchesney Martin que argumentaba que el trabajo más importante de la FED era el de ‘llevarse el ponche aunque la fiesta no haya terminado’.

Paul Krugman argumenta que esta frase quería decir que la tarea de dicha entidad era subir los tipos de interés para que la economía no se sobrecalentara y se provocase inflación. Pero también, continua, se podría interpretar como una teoría sobre cómo habrían de funcionar los mercados financieros en los Estados Unidos. De hecho, el título de este artículo corresponde a esta curiosa alusión de la que conocí leyendo un artículo sobre las excentricidades que ha cometido la FED a lo largo de su vida.

Greenspan no hizo prácticamente nada. Sólo se atrevió a subir los tipos de interés cuando vio que el ‘peligro’ de la inflación llamaba a su puerta. Tal y como dice el refrán, ‘solo actuó cuando vio las orejas al lobo’. En vez de intentar controlar los inestables mercados, se dedicó a salvarlos cuando tenían problemas graves.

Crucemos el charco. España. Aquí, nuestro Gobierno se dedicó a inflar la burbuja inmobiliaria. Los efectos del ladrillo fueron totalmente devastadores. Las consecuencias se ejemplificaron en dos vías. Primero las compañías constructoras decidieron endeudarse para poder construir más: al fin y al cabo, siempre se iba a vender el stock que se crearía.

El endeudamiento de las compañías constructoras provocó un endeudamiento de todas aquellas directamente relacionadas con esta tarea, la construcción. Es decir: las inmobiliarias querían contratar más para vender más, los proveedores pretendían producir más etc… Por lo tanto, todo el mundo se endeudaba. Y de hecho, el endeudamiento es algo adecuado siempre que tenga un fin. El problema de las etapas de endeudamiento es que normalmente se corresponden con una burbuja. Pero esta, es otra historia.

Volvamos, pues, a nuestro relato. La otra vía que se dio es la de la euforia desmesurada. Los Ayuntamientos de pequeñas comunidades – por ejemplo, pueblos – empezaron a aumentar sus gastos porque se iban a obtener claros beneficios.

La realidad es que, al contrario de lo que se pensaba principio de esas inversiones, no iban a producir ningún beneficio; al contrario: se iba a producir un déficit de liquidez – es decir: ningún ingreso de capital dinero -. Curiosamente, se produjo un endeudamiento asombroso. Y nuestra deuda pública – según datos de septiembre – ya llega al 77%. ¿Es malo? Lo es, sin duda. El claro postulado liberal es el de no gastar lo que no se tiene y que, por lo tanto, no se produzca ningún endeudamiento. Sin embargo, esto es muy discutible. Hablaremos de eso en otro momento.

La pregunta que nos tenemos que hacer ahora es cómo pagaremos la deuda que hemos contraído. Y sobre todo, cuándo lo haremos. Uno de los recursos más pesimistas sobre la deuda actual es que no la podremos pagar. De hecho, es una afirmación bastante fiel. La deuda española es tan amplia que no sabemos si, de hecho, podremos hacer frente a los pagos que tenemos pendientes.

¿Podremos? Pues no lo sabemos. Desde aquí no podemos dar una respuesta sobre si podremos hacer frente a nuestras deudas porque, aunque sepamos algunas de ellas no tenemos la concepción clara del tamaño de estas. Sí, el Banco de España dice unas cosas claras. Pero, hemos visto, que la actitud del Banco de España deja mucho que desear en múltiples ocasiones. ¿Pagaremos el ponche? Aquí interviene la decisión, las ideas y el análisis propio del lector.

En efecto, me gustaría concluir esta reflexión con una pequeña frase. La finalidad de las fiestas es, sin duda, pasarlo bien. Tener un rato agradable y sobre todo, disfrutar. Yo soy partidario de estas fiestas, sin duda. Pero el problema de las fiestas en las que estábamos inmersos era que no nos lo pasábamos bien. Íbamos por obligación. Lo hacíamos por deber. Y esta no es la finalidad de las fiestas. Fiestas sí, pero con diversión. ¿No cree?

 

  1. Estoy de acuerdo. Pero Bernanke lo sigue haciendo aún peor: QE tras QE… En mi opinión está creando una macro burbuja que acabará con la economía americana, mundial y con el propio dólar.

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