No existen a la vista transformaciones estructurales inducidas como consecuencia del desbarajuste mundial de la economía, no obstante la expansión vuelve, de la mano de un fenomenal desempeño de las economías asiáticas, y una leve reactivación en otras zonas geoeconómicas.

En las economías desarrolladas, fue un intervencionismo descomunal el que estabilizó la actividad. En general, los países emergentes y en desarrollo están hoy en recuperación, gracias a la reaparición de Asia que además tracciona a los países productores de materias prima; esto explica el repunte de los precios de los commodities, básicamente es la ayuda que imprimen estas economías.

La crisis pegó fuerte en la Europa emergente-donde estaban puestas muchas de las fichas de la construcción y el turismo de Europa occidente-tradicional-, y sigue rezagada en comparación con otras regiones.

El ritmo de recuperación es lento, al frente de la reactivación está la industria; existen indicios de estabilización en las ventas minoristas, lentamente se afianza la confianza de los consumidores, y se consolidan los mercados de la vivienda.

Los precios de las materias primas dejan atrás los mínimos registrados en 2009, y arranca el comercio mundial; pero el motor de la reactivación sigue siendo las políticas públicas impulsadas por las economías avanzadas y emergentes que animaron la demanda y desvanecieron el temor a una depresión mundial.

Los bancos centrales recortaron las tasas de interés y lanzaron medidas excepcionales para inyectar liquidez y mantener el crédito. Los gobiernos pusieron en marcha formidables programas keynesianos de estímulo fiscal, al tiempo que apoyaron bancos con garantías e inyecciones de capital, reforzando la confianza, y mejorando las cotizaciones en los mercados mundiales. No obstante, la situación sigue difícil para los bancos menos calificados-circulan listas con mas de 200 frágiles Entidades-, el riesgo de un vuelco constituye una preocupación considerable para los mercados mundiales y los indicadores del estrés financiero se mantienen aún elevados.

Al transcurrir el tiempo, las políticas públicas que alimentaron la recuperación finalizarán, y tendremos oportunidad de ver la reacción de la maquinaria, sin estímulos fiscales y monetarios: disminuirán el consumo y la inversión que otorgaron aliento a las perspectivas futuras. Es hora de preguntar – ¿Cual es el plan estratégico de transformación estructural que dará respuesta final a la crisis en un marco de crecimiento económico internacional sustentable?

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