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Reinhart o Soares. De perdidos, al Rhein o al Mediterráneo.

Este fin de semana llegó a mis manos una entrevista a la economista de Harvard, Carmen Reinhart, realizada por Spiegel Intl. En ella, como siempre, Reinhart da en el clavo cada vez que abre la boca. Explica que los bancos centrales facilitan las condiciones del crédito a tipos casi cero, como forma de default ordenado y sutil.

Así es, la inflación, aún inexistente o incipiente, acabará por devaluar el endeudamiento impagable que sufren los Estados desarrollados. Y a la vez, transfiere el dinero de los ahorradores hacia los acreedores de manera muy eficiente. Se desmotiva el ahorro, la barra libre del BCE induce a los bancos a canalizar flujos gigantescos de dinero hacia la deuda soberana nacional. Y eso, además de separar los huevos de la tortilla, mantiene los tipos a niveles relativamente bajos, a pesar de que ciertas primas de riesgo puedan aflorar puntualmente debido a la situación extrema.

Los impuestos hacen el resto. A pesar de la recesión económica, llenar el depósito de gasolina sigue vaciando el bolsillo de los ciudadanos, llenando a su vez el del Estado e inflacionando además el IPC. Es obvio que aquí hay una parte de la ecuación que las pasa y pasará canutas (por no decir otra palabra que rima con canutas): Los ciudadanos. Éstos, lamentablemente, cada vez se empobrecerán más y más. Pero todo parece haberse decidido, en inconfesables reuniones al más alto nivel, en favor de devaluar una deuda pública impagable, y a la vez suministrar respiración asistida a los Estados para evitar su quiebra fulminante. Ay, por tanto, de los acreedores de deuda pública desarrollada y de deuda corporativa altamente dependiente del mercado de crédito, porque en el mejor de los casos serán devaluados de forma sutil pero constante.

En definitiva, todas estas medidas conforman aparentemente un plan. Maquiavélico, es cierto. Pero que podría haber funcionado para evitar colapsos bancarios a nivel global (Europa/USA). Pero Chipre lo cambió todo, veamos porqué:

Hace tan sólo 4 días el octogenario (a estas edades suelen decir realmente lo que piensan) Mario Soares no parecía querer jugar a ese juego maquiavélico, y reclamaba un default al estilo argentino para Portugal. Venía a decir que si la deuda es objetivamente impagable, hay que decir a los acreedores que no van a cobrar, al menos la totalidad de sus papelitos o bonos soberanos. Y que cuando eso se reconoce públicamente, el pan para hoy y el hambre para mañana, invierten su orden en el tiempo. Lógicamente un default, quiebra o quita, no garantiza que la economía del país remonte a medio plazo, ya que eso dependerá del acierto, la competitividad y la capacidad de cada país para levantar el vuelo económico. Pero el hambre para hoy de esta opción, es un mal menor cuando se nos está ya acabando el pan para hoy de la otra.

Los portugueses, por tanto se plantean ya su salida del Euro de manera muy seria. Y es que el corralito de Chipre ha hecho que el resto de la periferia comience a abandonar la candidez y la inocencia. Antes todos creían en los rescates europeos. Ante una situación límite, si prometíamos portarnos bien y hacer caso de la Troika, venía Papá UE con sus EFSF -ahora su ESM- o incluso con sus LTROs y demás riegos de dinero virtual producto de la unión de ingeniería financiera y euroburocracia política, y nos rescataba infinita e indefinidamente. Ante ese escenario, todos los gobiernos de la periferia, preferían los ajustes económicos internos a cambio de rescates externos, entre otros motivos porque eso les permitía al menos acabar sus respectivas legislaturas en el cargo. Ahí comenzaba el tira y afloja, la picaresca de tratar de engañar a los MiB (Hombres de Negro), que ejercían de policía financiera de la Eurozona. En definitiva una vomitiva dinámica en la que unos engañábamos lo que podíamos, y los otros ponían distraídamente un dinero inexistente. Pero esa dinámica ha tocado a su fin en cuanto la exigencia de dinero real ha superado las posibilidades de fingir más y más apalancamiento del dinero virtual. Al fin y al cabo era una muerte anunciada hace casi 4 años:El Titanic de la UEM

Con el rescate de Chipre se cayeron las máscaras. Lo que siempre se había prometido como rescate externo, ahora deberá ser rescate interno (bail-OUT o bail-IN). Y a partir de ahí, la periferia ha comenzado a reaccionar y a valorar si sigue valiendo o no la pena. Portugal es el primero de la lista de países periféricos que se plantea si merece la pena seguir sacrificando al país a cambio de un rescate que ahora deberán pagar los propios portugueses. Ya no tiene sentido para nosotros, los periféricos, seguir sacrificando brutalmente a la clase media para pagar una deuda que sólo la inflación, la devaluación interna, un desierto inmenso de muchísimos años de duración, y que la virgencita nos mantenga como estamos, pueden enjuagar.

Si la Eurozona en su conjunto sigue temblando ante unos defaults incontrolados de la periferia, deberá ofrecer a cambio mucho más que un bail-IN (aunque no creo que ni siquiera esté en condiciones de elegir). Porque la situación económica en la periferia es ya tan extrema, que el simple hecho de mantenerse dentro del Euro ya no compensa el martirio que supone seguir pretendiendo pagar nuestras deudas. Es lo que tiene ser pobres, que tenemos poco más que perder. Y probablemente jamás valió la pena el esfuerzo de tratar de mantenernos en una Eurozona que, a la hora de la verdad, ni quiere ni puede salvarnos de la quiebra. No perdamos de vista que en un default (o reestructuración ordenada de la deuda, como los políticos lo llamarían) la periferia ya no tendría nada que perder, que superase al martirio penitente de los bail-INs. Aviso a navegantes.

P.D. Por el momento los metales preciosos como la plata se hunden un 11% esta mañana, y eso significa un cambio de escenario, un punto de inflexión al que nos debemos volver a adaptar cuanto antes.

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2 comentarios

  1.    Responder

    En mi humilde opinión todo se reduce a una cuestión. ¿Quien paga? Aquí ha habido unos tíos que han prestado el dinero de otros, (osea los bancos el dinero de los ahorradores prestatarios ect) a gobiernos o personas que ahora no pueden devolverlo. Los que lo han prestado, directivos, no lo tienen. Prestaban el dinero de ahorradores ect… Y además se están yendo de rositas. En este puesto estarían los alcaldes y políticos que han endeudado a sus contribuyentes. Estos no lo van a pagar porque no lo tienen y ademas se están yendo de rositas. Los auténticos propietarios de ese dinero ahorradores, bonitas (planes de pensiones por ejemplo), no lo quieren pagar. Y nos llevamos las manos a la cabeza cuando les hacen quitas. Los otros que pueden pagar son los ciudadanos del país mediante impuestos y recortes de gastos. Tampoco los queremos. Lo pueden pagar los europeos, tampoco quieren. Los alemanes no quieren poner un euro. Y por ultimo lo pueden pagar todas las personas que tengan euros, ya sean ahorros inversiones o salarios. Mediante impresión de más euros por lo tanto devaluando la moneda. Pero tampoco quieren. ¿Quién pagará? Todos tenemos idea de quien debería pagar. Pero ninguno queremos que nos toque a nosotros y sin embargo alguien debe pagar la cuenta. Los alemanes ahora mismo no quieren. Y tienen suficiente poder para escaquearse. Así que devaluación y que lo paguen los europeos de momento descartado. Solo quedan dos ciudadanos en impuestos o ahorradores mediante quitas. Los dos se intentaran negar quien tendrá más fuerza para encasquetarsela al otro


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