luis del rivero florentino perez

No os vayáis a pensar que lo del fiasco del Canal de Panamá con Sacyr ha sido la única mancha a la marca España de las constructoras españolas. Hace poco en el Confidencial en un excelente artículo se hacían eco de las aventuras de nuestras constructoras en Colombia, hoy país latinoamericano de moda por la importantes inversiones en infraestructuras que están planeando.

La historia es casi una tragicomedia:

Fue en el  1997 cuando Commsa (un consorcio formado por Sacyr, ACS y cuatro constructoras colombianas) ganó el concurso para construir una autopista de 625 kilómetros de longitud que uniría Bogotá con Medellín y la costa atlántica, un recorrido que incluía 15 túneles con el objetivo de respetar el frágil ecosistema de la región, tal como había exigido el Banco Mundial a la hora de ceder fondos para esta obra.

El consorcio de Sacyr y ACS ganó claramente la licitación ofertando un presupuesto 70 millones de dólares más baratos que el de sus competidores por un total de 4245 millones de dólares y se comprometió a asumir todos los riesgos de la obra y a cumplir escrupulosamente el trazado pactado.

Ya con el concurso ganado en el bolsillo, Commsa pretendió no construir los 15 túneles proyectados para ahorrarse unos 100 millones de dólares. El organismo público colombiano supervisor de las obras se negó en rotundo, entre otras cosas porque era un requisito solicitado por el Banco Mundial para financiar la obra. En medio de la fuerte crisis económica que azotó Colombia en 1999, Commsa no reunió la financiación necesaria para llevar a cabo el proyecto y este quedo en stand by.

La cosa empezó a tener tintes kafkianos cuando en el 2000 el Estado Colombiano decide cobrar la póliza de indemnización por incumplimiento de contrato y al menos recuperar los 77 millones de dólares que había aportado como anticipo a las constructoras. Sorpresa, sorpresa, no existía ninguna póliza, el consorcio había mandado el borrador de una póliza durante el concurso que nunca llegó a contratar.

000. Entonces, Colombia, que en 1998 había cambiado de presidente y de signo político, exigió cobrar la póliza de indemnización por incumplimiento del contrato y, de paso, recuperar los 77 millones de dólares aportados como anticipo. No obtuvo ni lo uno ni lo otro. El Estado descubrió para su sorpresa que no existía ninguna póliza, sino que, al parecer, lo que había hecho el consorcio de ACS y Sacyr era mandar un borrador de póliza durante el concurso que, una vez ganado, no llegó a contratar.

Sólo en el año 2007, Colombia pudo recuperar los 77 millones de dólares que había aportado al consorcio como adelanto.

  1. Gurú. El blog es más interesante cuando no se hace eco de chismorreos. Dar por buena cualquier información de El Confidencial supone un alto riesgo para la calidad de este blog. No tengo interés alguno en el asunto de la noticia, pero me parece que se ajusta a los tradicionales estándares puramente especulativos con los que suele angustiar y encolerizar a sus lectores EL Confindencial.

    1. Jacobo, en Colombia conocemos a bastante gente y antes de publicar el post con lo que indica el Confidencial hemos contrastado la historia y al menos en Colombia nos cuenta una versión muy muy parecida

  2. Vaya lastre de empresas. Primero ayudaron a arruinar el pais (con su presión y sobornos al gobierno para que se encargara más obra pública) y ahora que ya no tienen mucho que hacer por aquí se dedican a arruinar la reputación del pais en el exterior. Y la gente venga a hablar de lo listo que era el ser superior…

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