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El seleccionador de fondos y el vendedor de fondos son animales muy distintos.

Datos reveladores y extensos los que podemos encontrar en este informe de Cerulli: European Fund Selector 2014, Decoding the buying process. En él se puede apreciar claramente las diferencias en los criterios de selección de fondos que existen entre los verdaderos seleccionadores de fondos, que buscan buenos rendimientos a largo plazo, y los meros vendedores/distribuidores de fondos, que tan solo buscan material que colocar a cambio de jugosas comisiones.

FundsPeople extrae algunos gráficos interesantes como éste, en el que vemos una clara distinción en la dificultad que se encuentran los fondos para ser validados por distintos agentes del mundo de la inversión. El rigor y la exigencia de los inversores se ha valorado entre 1 y 5, siendo el 5 el nivel mayor de exigencia para superar la due dilligence del inversor. Entre el grupo más exigente a la hora de dar su visto bueno a la inversión de su dinero en un fondo determinado tenemos a fondos de pensiones, cuentas de inversión de aseguradoras, Consultores/asesores, inversiones vinculadas a seguros (por ejemplo unit linked) y family offices.

seleccionar fondos

En cambio, entre los agentes menos exigentes en sus due diligences sobre los fondos que recomiendan a sus Clientes encontramos a multimanagers, Bancos con oficinas de selección central (banca privada), regional (banca comercial o personal), asesores financieros independientes (ex-banqueros) y por último plataformas online de asesoramiento en la selección de fondos. En el gráfico podemos ver además la distinción entre la dificultad de los fondos para superar la due diligence y ser incluídos en sus listas de fondos invertibles, y la dificultad para permanecer en el tiempo en estas listas de fondos aptos/recomendables. Hagamos algunas reflexiones al respecto.

En primer lugar, salta a la vista que la prioridad para los más exigentes es la de preservar el dinero suyo o de sus Clientes a largo plazo. Aseguradoras, consultores, family offices o entidades que pretenden asegurar pensiones futuras, velan lógicamente por la evolución futura de su dinero. Una visión largoplacista que coincide con la de cualquier inversor que se precie de serlo.

En cambio, en cuanto a los que exigen menos para dar su visto bueno a cualquier fondo, resulta escandalosamente evidente que su prioridad no es el interés y el buen fin de las inversiones de sus clientes, sino el cortoplacismo de lo que obtienen de sus ventas. Además, estos bancos, plataformas online y asesores independientes (ex-banqueros en su mayoría, y por tanto con sus mismos criterios y vicios) no se preocupan de mantener el nivel de exigencia en sus listas de fondos aprobados, sino al contrario.

Una vez un fondo es aprobado, fácilmente se quedará en su lista de fondos recomendables ocurra lo que le ocurra en el tiempo a dichos fondos -siempre que sigan pagándoles las comisiones pactadas, claro-. En cambio, los agentes más exigentes, constantemente están verificando que en los fondos aprobados se sigan manteniendo los criterios que los validan. Y eso conlleva que a los fondos menos brillantes o que dejen de serlo, les cueste mucho trabajo mantenerse en la lista de privilegiados que reciben el dinero de esos inversores exigentes. Como debe ser, vamos.

En definitiva, una clara radiografía de la calidad en la selección que demuestran unos y otros en el mundo de la inversión. O dicho de otro modo, se evidencia quien es quien, es decir quien vela por el dinero invertido; y quien vela exclusivamente por tener siempre un catálogo de fondos bien vendible que les genere buenas comisiones a corto plazo. Aquí vendría como anillo al dedo la famosa frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios. Y si no le gustan, tengo otros.” Pues del mismo modo los agentes de la parte baja del gráfico vienen a decirles a sus sufridos Clientes: “Esta es nuestra selección de “los mejores” fondos. Y si no le gustan, tenemos muchos otros para venderle”.

Resulta también vergonzoso ver como en muchos medios “profesionales” del sector, se preocupan mucho más por los ránkings de los fondos más vendidos, en lugar de preocuparse por el ránking de los fondos con mejores rendimientos. Otro detalle sorprendente es que los bancos y demás asesores procedentes del mundo de la banca, pueden recomendar sin rubor alguno cualquier fondo de nueva creación. Sin haber comprobado ni testeado trackrecord ni solidez de la gestión alguna. Simplemente porque esos fondos se venderán bien con su correspondiente campaña de márketing, y dichas ventas se traducirán en jugosos beneficios a corto plazo para el distribuidor. Lamentable cuestión de prioridades.

Os recomiendo que le echéis también un vistazo a la trilogía de artículos en los que hace muchos años que denunciamos el criterio de mediocridad que perpetran la mayoría de estos banqueros y ex-banqueros cortoplacistas: Criterio de Mediocridad 1a parte, Criterio de Mediocridad 2a parte, Criterio de Mediocridad 3a parte. Huelga decir que dicho criterio de mediocridad se disipa en cuanto más arriba en el gráfico anterior nos hallemos. En cierto modo podríamos decir que los de arriba tienen un perfil más de comprador de inversiones (para sí mismos o para sus Clientes), que se preocupan por la buena evolución de esas inversiones; mientras que los de abajo son meros vendedores de inversiones, a los que solo les preocupa el volumen de sus ventas. Real como la vida misma.

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