Pedir un préstamo para contratar un plan de pensiones

Ninguno parece dominar el español ni conocerlo a usted personalmente, pero todos están encantados de prestarle dinero. “Salga del fichero de morosos” o “financie su reforma como lo hizo Juan” son algunos de los asuntos que suelen usar estos supuestos prestamistas para entablar un primer contacto con sus víctimas.

Desde hace años es habitual encontrar por Internet, especialmente en blogs y foros, comentarios en el que prestamistas particulares promocionan sus servicios o en el que supuestos clientes hablan de cómo un prestamista totalmente desconocido les ha, literalmente, salvado la vida. La realidad es que muchas veces esos supuestos clientes son el propio prestamista escribiendo en tercera persona, tal y como ha podido apreciar el equipo del comparador de productos financieros HelpMyCash.com, que advierte que si una tal Nathalie, alguien que se autollama señor Smith o una persona con el nombre de Chan Chu Yu, que dice ser un “particular serio y honesto” (expresiones que suelen repetirse en este tipo de anuncios), le ofrecen un crédito, debería desconfiar.

La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) ya advertía en 2015 que este tipo de fraudes “han aumentado y se han extendido por Internet” y añadía que “por este motivo, debemos ser precavidos cuando recibamos correos o encontremos anuncios sobre este tipo de préstamos, ya que, en la mayoría de las ocasiones, se tratará de un intento de estafa”. Los malhechores no se han echado atrás con el paso del tiempo y ahora no solo usan páginas webs o e-mails, también WhatsApp o las redes sociales.

A pesar de ser la mayoría prestamistas extranjeros, de que los mensajes suelen tener notables errores ortográficos y gramaticales, y de no haber una relación previa entre cliente y proveedor, todos parecen dispuestos a prestar miles de euros con un tipo de interés envidiable, del 2 o 3%, cuando el coste medio de los créditos al consumo era del 7,42% en enero según el Banco de España.

La realidad es que si acepta la oferta, lo más probable es que nunca reciba el dinero y, en el peor de los casos, lo único que hará será perder el suyo.  

Hay que aplicar siempre el sentido común

Juegan con la necesidad del cliente, usando mensajes dirigidos a aquellos que tienen deudas y quieren salir de Asnef o a aquellos a los que su banco les ha denegado un préstamo, señalan los expertos de HelpMyCash.

El simple hecho de que alguien que no nos conoce nos proponga firmar un préstamo sin realizar ningún análisis previo ya debería hacernos sospechar. Asimismo, si el primer contacto se produce por e-mail o por WhatsApp o por el chat de Facebook, todavía más (los prestamistas serios no usan estos canales para dirigirse a sus potenciales clientes, salvo que este los use previamente). Si, además, el tipo de interés está totalmente fuera de mercado, deberían saltar todas las alarmas.

Si usamos un comparador de préstamos, podremos no solo ver qué entidades hay en el mercado para conseguir un crédito, sino a qué precio se ofertan la mayoría de los productos, para valorar si la propuesta que nos hacen está dentro o fuera de mercado.

Detectar este tipo fraudes no debería ser complicado en la mayoría de los casos. Los expertos del comparador recomiendan fijarse en una serie de elementos para distinguir si se trata de ofertas legítimas o no. A algunos de estos puntos ya hemos hecho referencia más arriba, como a los mensajes plagados de errores, que parecen una mala traducción, a los tipos de interés especialmente atractivos o a los canales de contacto poco habituales, pero hay más.

Por un lado, el remitente. ¿Se trata de un particular o de una compañía conocida? En ambos casos, deberíamos investigar. Es habitual encontrar mensajes de prestamistas que fingen pertenecer a un banco de renombre, pero ¿realmente una compañía de prestigio promocionaría sus servicios en un foro o nos contactaría por las redes sociales sin conocernos? Además, muchas veces la única información que se da en el mensaje es el nombre del proveedor y una dirección de correo electrónico que, curiosamente, siempre suele pertenecer a cuentas gratuitas de Yahoo, Gmail o Hotmail. Por el contrario, la mayoría de las empresas de servicios financieros legítimas usan e-mails con dominio propio.

En segundo lugar, las incoherencias, algo en lo que también hace hincapié la OSI. El organismo dependiente del Ministerio de Economía y Empresa pone como ejemplo a una tal Sara que intentó conseguir un préstamo de Sabine y acabó perdiendo su dinero. Al parecer, tanto la persona de contacto como la entidad eran francesas, pero Sara recibió el contrato del crédito en italiano.

Por último, los pagos por adelantado. Este es el objetivo de la mayoría de las propuestas ilegítimas de préstamos, que el cliente adelante una parte del dinero para luego desaparecer.

No debemos pagar nada por adelantado

Una compañía seria de financiación al consumo nunca le pedirá a un cliente dinero por adelantado.

Este tipo de malhechores suelen indicarle a la víctima que para formalizar el préstamo primero deben enviar un pago de varios cientos de euros por los gastos de gestión y, en ocasiones, un segundo y tercer pago por los gastos del seguro asociado al crédito o para desbloquear el envío del dinero. La noticia de que hay que pagar una segunda vez solo se da tras haber realizado el primer pago. Todo ello apoyado con mensajes en los que se expresa la urgencia de realizar tales transacciones, bajo la premisa de que si no se manda el dinero, el préstamo no podrá formalizarse.

Este tipo de pagos suelen hacerse mediante servicios como Western Union o MoneyGram a nombre de terceras personas, que no son las que nos han ofrecido el préstamo. El problema es que una vez el destinatario ha cobrado el dinero, difícilmente podremos recuperarlo. Western Union recuerda que los pagos por adelantado son una de las estafas de préstamos más habituales.

“Los estafadores se hacen pasar por representantes de empresas de préstamos falsas y utilizan documentos, correos electrónicos y sitios web que aparentan ser auténticos para parecer una empresa legítima. Cobran cuotas antes de efectuar los préstamos. Los consumidores pagan, pero los préstamos nunca se efectúan. Los estafadores pronto desaparecen y, por lo general, cambian el nombre de su empresa para evitar ser atrapados”, explica en su web la compañía estadounidense. 

Para comprobar la seriedad de un prestamista, podemos dirigirnos a su página web, si es que la tiene, y revisar los términos y condiciones y el aviso legal. En segundo lugar, podemos comprobar si está adherida a alguna organización. Por ejemplo, en la Asociación Española de Micropréstamos (AEMIP) encontraremos a más de una docena de compañías que operan en España de forma legítima. Si se trata de plataformas de financiación colectiva, podemos revisar quién las supervisa o si están inscritas en el registro de la CNMV. Si se trata de bancos, podemos dirigirnos directamente al servicio de atención al cliente del banco y preguntar por la oferta en cuestión, para saber si es real. Y si se trata de particulares, podemos revisar opiniones en Internet y atender a todas las pautas anteriores.

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