Hay alrededor de 78 millones y medio de tarjetas en circulación en España. Una cifra ingente si tenemos en cuenta que la población de nuestro país es de tan solo 46 millones y medio de personas y que a esa cifra habría que restarle todos los menores que edad, que no suelen ser titulares de un plástico. Tocamos a más de una tarjeta por persona. La popularidad de este medio de pago ha crecido como la espuma durante los últimos años y ya hay algunos que quieren sustituirlas. Anillos, pagos con el móvil, pulseras “contactless”, incluso microchips, se contemplan como los sustitutos del dinero de plástico.

Algunas tarjetas han conseguido convertir su popularidad en prestigio, hasta tal punto que se comercializan a precio de oro. Un caso paradigmático es el de American Express que ha convertido sus tarjetas en objetos de coleccionista. Un clásico es la American Express Centurion. La tarjeta negra de titano se ha convertido en un objeto de deseo para los millonarios que, no obstante, deben esperar a ser invitados por AMEX para poder guardarla en su cartera. Su precio es de 5.000 dólares y tiene una comisión anual de, nada más y nada menos, 2.500 dólares.

Si aún no eres lo suficientemente rico para formar parte del club Centurion, puedes intentar hacerte con la Tarjeta Palladium de JP Morgan Chase. Por el módico precio de 595 dólares anuales puedes disfrutar de una de las tarjetas más exclusivas del mundo, fabricada con paladio y oro de 23 quilates, cuyo valor se sitúa en torno a los mil dólares. Eso sí, tendrás que tener invertidos unos 25 millones de dólares en el banco estadounidense para hacerte con ella.

Pero hay tarjetas que van más allá y son verdaderas joyas. La Tarjeta Royale del banco Dubai First tiene, sorpresa, un diamante incrustado. No tiene límite de gasto establecido y, lógicamente, no es para todo el mundo. Está disponible solo con invitación y reservada únicamente para “un selecto grupo de personas que representan a la realeza y a los niveles más altos del mundo de los negocios y de la comunidad”, señala la entidad en su web.

La exclusividad de este tipo de tarjetas las hacen imposibles para la mayoría de los mortales. Incluso las clásicas tarjetas doradas que comercializan la mayoría de los bancos, con menos ventajas y precios mucho más económicos, están vetadas para un amplio número de clientes. Pero no desesperes. Si viniste buscando oro y solo encuentras cobre, puede, incluso, que salgas bien parado. No podrás disfrutar del elitista servicio Concierge, ni acceder a salas vip de aeropuertos de todo el mundo ni presumir de tener un diamante incrustado en tu tarjeta, pero podrás contratar tarjetas a coste cero con atractivas ventajas.

Las tarjetas gratis con más ventajas

Que no formemos parte del club de los millonarios no implica que tengamos que conformarnos con cualquier tipo de plástico. Hay una serie de ventajas a las que podemos acceder sin pagar cuotas anuales y sin cumplir requisitos imposibles, como seguros gratuitos y descuentos o bonificaciones en compras. Por ejemplo, la Tarjeta Oro de WiZink no tiene cuotas anuales, incluye un seguro gratuito de protección de compras y otro de asistencia y accidente en viajes que cubre al titular con un capital de hasta 300.000 euros. Tiene un límite de crédito máximo de 10.000 euros y ofrece descuentos en una amplia variedad de marcas.

La tarjeta bankintercard Oro también tiene nombre de metal precioso. Como la anterior, no tiene cuotas anuales y puede solicitarse sin cambiar de banco. Su principal ventaja es que devuelve el 5 % de las compras aplazadas el primer año y el 3 % los siguientes e incluye un seguro de accidentes y asistencia en viajes de hasta 500.000 euros. El límite de crédito es de 5.000 euros. La tarjeta Visa Clase Oro de Ibercaja tiene un límite de crédito de hasta 18.000 euros e incluye un seguro de accidentes con una cobertura de hasta 450.000 euros, además de un seguro de asistencia en viaje y otro de asistencia en carretera. También permite ahorrar en carburante si se asocia la tarjeta Repsol Máxima. Es gratuita el primer año y tiene un coste de 70 euros los siguientes, salvo si la facturación semestral es mayor a 7.500 euros, ya que entonces sale gratis.

Tampoco hace falta tener el apelativo oro para ser una buena tarjeta. Por ejemplo, la tarjeta de crédito Mastercard de ING es gratuita, tiene un tipo de interés muy inferior a la media (desde el 14,06 % TIN) e incorpora un seguro de accidentes de viaje con una cobertura de hasta 150.000 euros. Y la tarjeta Open Credit de Openbank tampoco tiene cuotas anuales, su límite de crédito es de hasta 6.000 euros y el seguro de viaje tiene una corbetura de hasta 120.202,42 euros.

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