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Taxi. Buscando conservar el elixir de la no competencia

Ya lo hemos comentado otras veces pero lo volvemos a repetir. En líneas generales la competencia suele ser positiva para una sociedad, es lo que le permite ganar productividad, progresar y generar riqueza y también en líneas generales al ser humano no le gusta competir ya que supone tener que realizar un esfuerzo extra de forma constante.

El sueño dorado de todo empresario, colectivo o gremio son los monopolios o llegar a situaciones en donde la competencia se elimine y se restrinja considerablemente. Es totalmente lícito y entendible que un empresario o un colectivo quieran eliminar la competencia, aunque esto perjudique al resto de la sociedad, la recompensa por lograr limitar la competencia es tan grande, en forma de beneficios económicos, que es inevitable que sea un objetivo a conseguir por parte de empresarios y gremios. Yo soy el primero que quisiera que en España sólo existiese un blog de economía y que obviamente este fuera el mío. Estaría forrado.

Que un objetivo sea totalmente legítimo por parte de empresarios y gremios no significa que lograrlo vaya a tener un impacto positivo en la sociedad. Es más generalmente el impacto suele ser bastante negativo.

El problema no está en que empresarios y gremios busquen con todos los medios posibles limitar la competencia, el problema lo tenemos en los Gobiernos que, sabiendo el impacto negativo que tiene en la sociedad limitación de la competencia, acaban cediendo a las presiones y conceden a empresarios y gremios su preciado monopolio vía decreto ley. El incentivo tienen para ceder es muy claro. Sacarse de encima un problema político a corto a cambio de perjudicar al resto de la sociedad con unos costes en cierta medida “invisibles” a largo plazo.

Respecto al sector del Taxi, cuyas reclamaciones son perfectamente entendibles y legítimas bajo el prisma de querer limitar la competencia, la Comisión Nacional de la Competencia y Mercado elaboró un informe que debería dejar bien claro a cualquier político el impacto negativo que tiene ceder a las exigencias de limitar la competencia en el sector del taxi.

Vamos a por algunos datos publicados en el informe de la CNMC:

El número de licencias de taxis en España llevan muchos años manteniéndose constantes. En 1998 había 70.373 licencias de servicio de Taxi y en 2015 habían 70.509 licencias. En el mismo periodo la población en España se ha incrementado en 8 millones y el número de turistas que recibe nuestro país en más de 27 millones. En cualquier sector mínimamente liberalizado la evolución en el número de licencias de taxis no tendría ni pies ni cabeza.

En el mismo periodo el número de licencias VTC ha pasado de 1.336 a las 4.296 del 2016. Un incremento que está más acorde con el incremento de población y visitantes que ha tenido el país.

Obviamente la principal revindicación de los taxistas en las huelgas actuales es que el Gobierno limite con carácter retroactivo la proporción de 30 licencias de Taxi por cada licencia de VTC. Esto supondría reducir las licencias actuales de VTC de 4.296 a unas 2.300, lo que dejaría las VTC sin masa crítica para poder competir como un servicio de transporte urbano de proximidad.

La medida tendría varios efectos pero la principal la tenemos sobre un componente altamente especulativo en el Taxi que es la venta de licencias en mercados secundarios y que en muchos casos alcanza valores astronómicos. Recordemos que la concesión de una licencia de Taxi es un acto administrativo que no tiene coste alguno significativo para la persona que obtiene la licencia. Sin embargo esta licencia otorgada sin valor, con el sistema actual de limitación de competencia, adquiere de forma inmediata un valor de mercado considerable que captura en su totalidad la persona que ha sido beneficiada con la licencia administrativa que se le ha otorgado por prestar un servicio público.

En el caso del taxi, en el año 2015 el valor medio de una licencia en el mercado secundario alcanzó los 220.271 euros en la ciudad de San Sebastián, 215.000 euros en Santander, 205.957 euros en Palma de Mallorca, 190.000 euros en Segovia, 142.254 euros en Madrid o 139.750 euros en Toledo. Este elevado valor de las licencia, con un sistema bendecido por la administración, genera una dinámica perversa:

El importe elevado de las licencias aumentan en primer lugar los costes del servicio de taxi. Si alguien quiere ser taxista al mantener la administración el número de licencias constante, sólo le queda adquirir dicha licencia a alguien que ya la tenga a precios de mercado. Este sobre coste en la licencia provoca un aumento de costes en los precios de los servicios de taxi, los nuevos entrantes sólo pueden recuperar la inversión realizada con incrementos de tarifa. Estos incrementos de tarifa desencadenan nuevos aumentos en el valor de las licencias y a su vez vuelven a presionar al alza de nuevo las tarifas. El valor de una licencia de Taxi en el área metropolitana de Barcelona se ha incrementado en más de un 350% desde 2001 y eso que durante la crisis económica el incremento de valor de la licencia se estabilizo e incluso llegó a caer en algunos años.

El valor actual de las licencias de Taxi básicamente representan una cosa: Su valor de intercambio en el mercado, teniendo en cuenta que intrínsecamente no valen nada ya que han sido concedidas en un acto administrativo, representa el valor descontado de las rentas monopolísticas obtenidas prestando el servicio de Taxi, renta monopolística que existe gracias a la administración pública a costa de repartir dicho coste entre el resto de la sociedad.

Un límite cuantitativo crea una escasez artificial de licencias y genera un valor regulatorio de escasez, que puede llegar a alcanzar un nivel considerable. Puesto que las licencias no tienen un valor intrínseco en sí mismas, su valor de intercambio en el mercado representa sólo una cosa: el valor descontado de los flujos de rentas monopolísticas que pueden ser obtenidas mediante la explotación de las licencias en un entorno de restricciones de entrada y de precio

El aumento artificial e ineficiente del precio de los servicios de transporte urbano de pasajeros genera efectos sustitución de este tipo de transporte por otros medios de transporte y supone una transferencia de renta de los consumidores a los operadores.

El impacto positivo que tiene en la sociedad en general la eliminación de la competencia en el sector del taxi ha quedado patente en aquellas ciudades o países donde el sector ha sido liberalizado y tiene dos efectos director. Reducción de precios para los usuarios y de tiempos de espera. En Nueva Zelanda, la eliminación de los límites de licencias y la introducción de un sistema de precios libres provocó una reducción de precios de entre el 15-25% en términos reales en áreas urbanas. Y en el Reino Unido, en las zonas donde se han eliminado las restricciones los tiempos de espera se han reducido entre un 2% y un 7%. Puede parecer poco pero el efecto agregado que tienen los tiempos de espera es más que significativo.

El impacto en la sociedad es importante. Según la propia CMNC estima que en total, la pérdida de bienestar de los consumidores en 2013 por las restricciones de entrada y de precio en los servicios de taxi asciende a 324,3 millones de euros, realizando una estimación moderada.

Ahora básicamente lo que los Taxistas están pidiendo es otra vuelta de tuerca y capturar más rentas monopolísticas a costa de la sociedad.

Sería responsabilidad del Gobierno evitar que esto sucede pero ya sabemos como son los políticos de este país. La situación está desequilibrada. Los taxistas se juegan mucho por lo que su incentivo para presionar y movilizarse es muy alto. El resto de la sociedad se juega también mucho pero el impacto negativo de ese mucho se encuentra muy diluido entre millones de individuos por lo que el incentivo de la sociedad para protestar ante la concesión de privilegios es bajo. El resultado ya podéis suponer cual será.

Si después os preguntáis porque en España no se genera más riqueza o se mejora la productividad, id contando los monopolios con costes aparentemente indivisibles pero reales que soporta nuestra economía y empezaréis a tener una respuesta.

 

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11 comentarios

  1.    Responder

    Probablemente el error es que la administración de una licencia para taxi gratuita y luego esta licencia se pueda vender. Dicha licencia debería ser exclusiva para dicha persona, y quien quiera una tenga que ir a la administración a conseguirla allí.

  2.    Responder

    Los taxistas se quedaron en el siglo pasado, hoy por hoy habiendo tantas alternativas solo les quedan dos opciones: o se adaptan a los tiempos modernos o ven su negocio diluirse. Despues se preguntan porque UBER les roba los clientes…

  3.    Responder

    Deben avanzar con los tiempos. Hoy en día o usas la tecnología como tu aliado o será tu peor enemigo. Adaptarse o morir…la ley natural, además unca han tenido la simpatia de los usuarios asique la guerra la van a perder

  4.    Responder

    Yo lo tengo claro o se suben al tren o se quedarán atrás, lo que no puede ser es que durante muchos años han sido un oligopolio y ahora que hay competencia se la quieran cargar por lo civil o lo criminal. Señores, esto es el libre mercado y los usuarios tenemos derechos a elegir quien queremos que nos lleve.

  5.    Responder

    Se habla mucho de la especulacion de las licencias de taxi (que la hay) pero poco de las de VTC. Uha gestion administrativa que ronda los 38 eur. se convierte en el mercado secundario en 40000 eur. Si eso no es especulacion que baje dios y lo vea.
    ¿Porque no puede un ciudadano cualquiera adquirir una de esas licencias por 38 euros, comprarse un coche y ponerse a trabajar? Porque solo unos pocos han sido los privilegiados en hacerse con ellas, y ahora los demas somos sus exclavos y rehenes. Trabajadores, clientes y futuros propietarios de tales negocios.

  6.    Responder

    Hablas de monopolio del taxi, pero licencias de taxi solo se pueden acumular 3 por persona fisica (en Madrid) y autorizaciones VTC hay empresas que acumulan cerca de 2000… Por otro lado las tarifas del taxi las marca la comunidad autonoma o el ayuntamiento y las VTC pueden cobrar lo que quieran. si hay poco trabajo intentan parecer mas barato que el taxi y si hay mucho trabajo tarifa del taxi x3 o x5.

    Sobre el numero de licencias. En el caso de Madrid a finales de los años 70 se otorgaron unas 5000 licencias de taxi, por lo que se paso de 10000 taxis a 15500 taxis. Actualmente Madrid es unas de las ciudades europeas que mas taxis tiene por habitante.

    Para poder conseguir una de esas licencias tenias que haber sido contratado como asalariado del taxi por espacio superior a 1 año. Ahora mismo se estan dando cientos de VTC a empresas que directamente las venden. ( pagan la tasa de 36€ y la venden cada una por 50000€ o mas).

    Resumiendo mucho, las VTCs pueden trabajar en cualquier ciudad (ambito nacional), con cualquier coche (los suyos parece que no contaminan), todas las horas del año, al precio que les de la gana, con conductores no profesionales y encima pueden hacer un cometido que no es al que estan destinado, y por esa razon por que no estan destinado para ello no tienen que cumplir con los requisitos del taxi.

    Competencia desleal, intrusismo, dumping, inclumplir el ROTT , evadir impuestos, conductores no profesionales y con condiciones infrahumanas.

    Si eso es lo que queremos para las empresas que operan en nuestro pais….. adelante .

  7.    Responder

    Gracias Huky, como siempre un artículo muy bien redactado; muy interesante sobre todo el enlace al informe de la CNMC.

    Es cierto que el valor de la licencia de taxi debería ser “el valor descontado de las rentas monopolísticas obtenidas prestando el servicio”, pero dudo mucho que el taxista calcule con una amortaziación de la licencia a lo largo de su vida profesional. Más bien es al revés: Al puro estilo “burbuja inmobiliaria” el taxista calcula con vender su licencia más caro de lo que la ha comprado (“las licencias nunca bajan”) y así financiar su jubilación.

    Tanto en la burbuja inmobiliaria como en la burbuja de las licencias de taxi el órgano regulador ha estado ausente (razón por la que MAFO debería ser procesado). ¿Qué hacer? Liberalizar el mercado a paso de tortuga, otorgando licencias de taxi nuevas por medio de subasta en suficiente cantidad para que dentro de 10 o 15 años ya no valgan nada. De esta forma el taxista se ve obligado a amortizar su licencia sobre los proximos 10 años y no la tiene que descontar de un día para otro.

    Personalmente odio montar en taxi, me parece carísimo y de mal servicio, pero tampoco es razonable que el taxista pierda de un día para otro su “inversión” por no disponer der una administración que administre bien. De hecho incluso pienso, que todos aquellos que han vendido por ejemplo en los ultimos 10 años su liciencia, deberían ser parte de la solución, obligándoles de devolver una parte del precio de compra/venta (ya sé que es casi imposible, dado que se pagaban en negro).

  8.    Responder

    Es irónico, dado que es precisamente el objetivo de uber alcanzar una posición de monopolio. Para llegar a este objetivo están quemando cash de los inversores para subvencionar cada viaje. Lo que viene a ser un dumping en toda regla.

    Una vez alcanzado el monopolio, ¿qué crees que harán con los precios? Huelga decir que no el modelo es insostenibles y por la propia naturaleza del negocio es imposible alcanzar un monopolio global, pero esto no les impide intentarlo, desplazando del mercado a los competidores más (sí, más) eficientes, el taxi.

    No olvidemos tampoco que no juegan con las mismas normas: seguros? Revisiones? Si ya de por sí tales empresas no son rentables, ¿hasta donde llegaría este pozo financiero si tuvieran que cumplir con las mismas regulaciones que el taxi?

    Recomiendo leer el análisis del sector publicado en naked capitalism, un blog de análisis serio, a diferencia de este.

  9.    Responder

    Con todas estas manifestaciones de los taxistas, prometo que no me vuelvo a subir en uno, de verdad es que se han pasado 20 pubelos. Dañan propiedad privada y se quedan más anchos, más leyes contra ellos, por favor,

  10.    Responder

    el problema ya lo estáis exponiendo.
    El valor de una licencia de los taxis EN EL MERCADO SECUNDARIO.
    dicho esto, ya no hay discusión.
    quieren seguir con el chiringuito que se han montado a costa de todos.

  11.    Responder

    En el sector de la telefonía, cuando Telefónica tenía el monopolio, tampoco querían competencia. Pero gracias a que la hay podemos tener servicios decentes a precios razonables. De no ser así me imagino que ahora estaríamos con una tarifa absurda y habría una mierda de cobertura. Gracias a la competencia todos se han puesto las pilas y ahora hay dónde elegir.


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