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¿Te han pedido que seas avalista? Tres precauciones para no “pringar”

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Ser avalista es uno de los papeles más solidarios y arriesgados que podemos desempeñar financieramente hablando, ya que al firmar un aval de un préstamo asumimos muchísima responsabilidad sin ninguna compensación a cambio. Pero ¿cómo decirle a nuestro hijo que no le avalamos la compra de vivienda o a nuestra pareja que no le avalamos un préstamo para sus estudios? A continuación, 3 soluciones para no tener que decir “no” y tampoco hipotecar el resto de nuestra vida.

  1. Firmar un contra aval o contragarantía el mismo día de la firma del aval. Este documento certifica ante notario que, en el caso de que se deba ejecutar el aval, podremos reclamar el pago de la suma que hemos tenido que abonar por culpa del no cumplimiento de pago del avalado. Si conseguimos que firme este documento, más tarde podremos reclamarle su deuda con nosotros con todas las de la ley.
  2. Poner límites al aval. Una cosa es aceptar ser avalista y otra, decir a todo que sí. Antes de firmar, estamos a tiempo de decidir entre varias opciones con menos riesgos para nosotros, como avalar solo una parte de la deuda (por ejemplo un 40%), o avalar no con garantía personal (porque responderíamos con todos nuestros bienes presentes y futuros) sino con una segunda garantía real, por ejemplo, solo con nuestra segunda residencia, de manera que nunca podrían venir a embargarnos el sueldo ni otros bienes.
  3. Pedir un crédito más caro pero que no involucre a un avalista. Por ejemplo, el banco puede ofrecer una hipoteca a un interés reducido con aval y también dar la opción de no traer aval pero pagar un interés más alto “a cambio” de la falta de garantía. En este caso, nosotros podemos ofrecernos a ayudar en el pago si en algún momento nuestro familiar o amigo tiene problemas con este interés un poco más alto, pero sin obligación contractual, de forma que en el caso de que nosotros pasemos por un mal momento económico, sus impagos no nos arrastren obligatoriamente. También podemos contemplar la opción de otros productos no bancarios que hacen posible conseguir varios miles de euros sin necesidad de comprometer a un avalista. Es el caso de Cofidis o el Crédito con garantía personal de SF Gold, que permiten obtener hasta 6.000 euros en 48 horas, sin aval ni nómina y, en el caso de SF Gold, sin importar que el solicitante esté inscrito en una lista de morosos como RAI o ASNEF.

En resumen, hemos de tener claro que, si no tomamos alguna de las medidas anteriores, no podremos hacer nada ante el impago del avalado más que intentar saldar su deuda que es a lo que nos comprometimos al firmar. Pensemos que el contrato de aval que firmarermos en el banco solo regula la relación y obligaciones entre el avalista (nosotros) y el banco, pero no dice nada de los compromisos que adquieran entre ellos el deudor y el aval (nosotros y nuestro familiar o amigo); por eso es tan necesario, antes de firmar, intentar prevenir.

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2 comentarios

  1.    Responder

    Pedir un crédito más caro es la mejor opción posible si no te queda más remedio que solicitar el crédito. Muchas veces para avalar préstamos menores se utilizan avales que son abusivos proporcionalmente.


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