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Esta es el aspecto que tiene un Tratado de Libre Comercio salvaje

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Hace ya unos años, cuando en Colombia se empezó a negociar el Tratado de Libre Comercio con los EEUU y me preguntaban que opinaba al respecto, sin conocer muy bien los detalles de lo que se estaba negociando, sólo me atrevía a pronunciar una frase:  Creo que la vaís a pasar mal.

Vaya por delante que soy un defensor de los Tratados de Libre Comercio y de la apertura económica de un país, pero en el caso de Colombia, no había que ser ningún lince para llegar a esta conclusión. Cuando un país aún no ha creado una clase media extensa, el 36% de su población basa su subsistencia en la economía informal o en la agricultura de subsistencia y cuando el país tiene en cada sector un par de empresas locales que lo dominan en posición cuasi de monopolio poco acostumbradas a competir, la firma de un Tratado de Libre Comercio mal negociado puede ser devastadora a corto y medio plazo y sin lugar a dudas no es lo que más le convenía a Colombia en estos momentos, cuando por fin lleva unos cuantos años de crecimiento pero aún no ha sido capaz de consolidar una clase media potente.

El TLC o Tratado de Libre Comercio entre los EEUU y Colombia entró en efecto el pasado mayo de 2012. Las consecuencias no han tardado mucho más de un año en hacerse notar.

Desde hace ya más de 9 días, el país se enfrenta a un paro generalizado con los agricultores bloqueando las principales vías del país. No hay que menospreciarlos, para ellos y sus familias es una simple cuestión de supervivencia. El TLC es diabólico ya que mientras que impide que Colombia pueda subvencionar sus productos agrícolas, no impide que los EEUU puedan vender en Colombia sus productos agrícolas fuertemente subvencionados con $15 mil millones anuales.

Ya lo digo el propio Ministro de Agricultura antes de que se firmara el TLC.

La firma de un tratado tan asimétrico dejaría sólo tres opciones a los pequeños agrícultores Colombianos para poder sobrevivir: O emigrar a la ciudades y a otros países, o dedicarse al cultivo de drogas o afiliarse a los grupos ilegales (Paras o Guerrillas).

De momento parece que han optado por una cuarta opción, bloquear el país con el objetivo de conseguir renegociar un TLC nefasto para ellos.

De momento 200 mil pequeños cultivadores de patata, arroz, frutas, café, granjeros y camioneros, llevan 9 días bloqueando las 30 principales rutas del país. Y cuando en Colombia se habla de bloqueo, hablamos de bloqueos de verdad, bloqueos salvajes en los que no pasa ni una aguja y que no sólo dejan desabastecidas de alimentos las ciudades sino que muchas veces incluso impiden el paso de ambulancias.

Sin embargo los efectos del TLC con los EEUU son patentes y los datos están allí, sólo hay que darles un vistazo para darse cuenta que la situación no es sostenible:

De Mayo del 2012 a Mayo del 2013 las exportaciones Colombianas a los EEUU han caído un 4,5%, las importaciones procedentes de los EEUU se han incrementado un 19,7%. En la agricultura, pilar básico sobre el que se ganan la vida el 31% de los Colombianos, las importaciones procedentes de los EEUU se han incrementado en un impresionante 70% mientras que las exportaciones agrícolas Colombianas sólo lo han hecho en un 11,5%.

Además el TLC en Colombia ha venido acompañado de una serie de resoluciones, que perjudican claramente a los pequeños agricultores que practican una agricultura de supervivencia y cuasi informal que aunque no estaba basada en la ley si que estaba basada en la confianza. Entre otras destacan las siguientes resoluciones:

– Prohibición de producir, vender y consumir panela (un azúcar semirefinado) que es todo un clásico en Colombia.

– Prohibición de vender leche cruda.

– Limites para que los pequeños granjeros puedan sacrificar su propio ganado.

– Prohibición a la producción y venta de pollos de raza.

– Controles a la producción, uso y venta de semillas en todo el país.

– Protección bajo las leyes de la propiedad intelectual de las semillas (guiño claro a Montsanto y compañías similares). Y si de repente esto significa que al pequeño agricultor que siempre ha utilizado las semillas de sus cultivos le digan que está cometiendo un delito y que lo que tiene que hacer si quiere realizar una nueva cosecha es comprar las semillas a alguna multinacional.

 

Obviamente la capacidad de los pequeños campesinos de poder obtener los recursos para cumplir con las nuevas reglamentaciones y competir con los productos que entran en Colombia subsidiados por los EEUU es prácticamente nula y esto en un país que aún no ha desarrollado una clase media y en el que el 31.6% de la población vive de la agricultura es un lujo que no se puede permitir al menos sin una transición progresiva que dure unos cuantos años.

Pero parece que los países occidentales siguen sin querer entender que el TLC no es una oportunidad para hacer sólo negocios sino una oportunidad para convertir un país en vías de desarrollo en un país desarrollado. Después aún tendremos la hipocresía de estigmatizarlos como productores de cocaína u otras drogas consumidas en occidente y nos gastaremos miles de millones de dólares en combatir el narcotráfico. Francamente a veces tengo serias dudas de que en el fondo no sea lo que realmente queramos.

De momento la respuesta del Presidente Santos al paro no ha podido ser más patosa. Primero asegurando que el paro no existía y después afirmando que estaba infiltrado por la guerrilla, para acabar enviando 16.000 efectivos a desbloquear las principales vías del país, sin querer reconocer que el problema de fondo reside en la firma de un TLC salvaje para el país.

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3 comentarios

  1.    Responder

    QUE PROHIBAN LA AGUA DE PANELA CON CUAJADA , EL CHAMPUZ CON PANDEBONO,LA RELLENA Y LOS TAMALES.

  2.    Responder

    Muy buen artículo!


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