twitter demanda tweet

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Con el incremento sustancial del uso de las redes sociales son muchas las empresas que han empezado a vigilar de forma intensa todo lo que comentamos, cada uno de nosotros en ellas. Las empresas, que no están dispuestas a verse perjudicadas por culpa del Internet Social-Viral, están empezando a demadar los comentarios de ciertas personas en redes sociales. Twitter es el ejemplo claro de esta nueva forma de actuar que tienen algunas empresas en Internet.

Uno de los casos claves de esta cuestión, y que finalmente ha sido el que ha derivado en la sentencia que nos atrae hacia el artículo, fue el de Tom. Tom, ciudadano estadounidense viviendo en Chigado, hizo un comentario vía twitter al respecto de la situación actual de la casa en alquier donde vivía; casa que le alquiló la empresa Horizon, la cual no disfrutó lo más mínimo con ese comentario.

Horizon presentó a los pocos días la demanda en los juzgados de Chicago justificando que se había difamado contra el honor de la compañía, cuestión que hoy sabemos que ha sido rechazada debido a:

  • Que no se considera que Tom al tener menos de 20 followers pudiera generar un daño real a la empresa
  • Que un tweet (o dos) no es suficiente para justificar una difamación contra una persona física o jurídica.
  • Que Tom no tiene culpa de los daños financieros que sufrió a posteriori la empresa a causa de la repercusión, bastante grandes por ciertos, ya que fueron producidos por culpa del anuncio oficial de Horizon de demandar a Tom.

En definitiva, gracias a  TechDirt hemos descubierto como los jueces en Estados Unidos aún no presuponen que las cuestiones comentadas de forma libre y abierta en redes sociales son actos delictivos. Un arma de doble filo que, siendo justa en este caso, puede ser injusta si nosotros fuéramos los que nos viéramos afectados.

En mi opinión, el juez ha tomado una decisión correcta. Un tweet no es un motivo suficiente para que una persona sea condenada por difamación, más aún, cuando el usuario sólo tiene un número de followers tan limitado que la repercusión real de ese hecho es nimia.

Otra cuestión sería que un usuario con gran reconocimiento, hiriera de forma continuada el trabajo, relaciones, aptitudes y productos de una misma empresa. Evidentemente, podría hacerlo por que está en su libertad de expresión, siempre y cuando demostrara (tal como ocurre en la vida real) que lo que comenta no son simples injurias sino que tienen una base argumental o documental detrás que respalda sus palabras.

Uno de los problemas más graves de todo esto es que en las redes sociales no se diferencia entre opinión y difamación; es decir, yo como usuario puedo opinar, valorar, comentar pero parece que no tenemos en cuenta hasta que punto puede influir nuestra palabra si decimos algo malo sobre una determinada marca o empresa.

Es una cuesitón legal y social complicada, densa y que seguramente no tenga legislación a corto plazo.

  1. Si lo que dice este señor es verdad no es difamación. Además tienes derecho a hacer una crítica de lo que no te gusta.

    A quien debieran echar es al que hizo oficial la demanda, que es lo que realmente ha hecho daño a la empresa.

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