Ofrecido por

GurusBlog

Venezuela: el riesgo de expropiar y depender del petróleo

En 1999 el difunto Hugo Chávez arrasó en las elecciones venezolanas y se erigió en la esperanza para acabar con los abusos de los gobiernos anteriores. Su pasado revolucionario generaba dudas, si bien es cierto que hay un caso con antecedentes similares (José Mujica en Uruguay) que ha llegado a considerarse uno de los mejores gobernantes del mundo.

Varios son los motivos por los que Venezuela ha llegado a la situación actual de crisis, pero parece que dos motivos destacan sobre los demás:

1) La política de expropiaciones ha ahuyentado a los capitales existentes y casi ha eliminado la inversión extranjera. Como se puede ver en el minuto 1:07 de este vídeo previo a su primera victoria electoral, el propio Chávez aseguraba que no lo haría (ojo con las actuales promesas populistas electorales en Europa). Esto ha generado escasez de productos básicos. Como dice con ironía un amigo mío venezolano, los mejores presidentes de Colombia han sido Chávez y Maduro, en alusión a la fuga de capitales desde Venezuela hacia Colombia.

2) La dependencia casi exclusiva del petróleo como fuente de ingresos y la no diversificación del tejido productivo. De esto sabemos algo los españoles, aunque con menor intensidad, al haber sufrido la actual crisis entre otras cosas por haber tenido demasiado foco en la construcción y el turismo descuidando otras industrias de verdadero valor añadido.

Con base en información y gráficos de The Economist trataré de exponer un análisis de cómo ha llegado Venezuela al estado actual:

Dieciséis años después de que Chávez asumiera el poder y dos años después de su muerte, la “Revolución Bolivariana” se enfrenta a las amenazas más graves para su supervivencia. El régimen se está quedando sin dinero para importar bienes y pagar sus deudas. Hay escasez de productos de primera necesidad y se forman colas enormes en los supermercados. Diez pacientes del Hospital Universitario de Caracas murieron en Navidad por escasez de válvulas cardíacas.

Tanto un impago de la deuda como las medidas que se requerirían para evitarlo ponen en riesgo al régimen. Se está en camino de perder las elecciones parlamentarias a finales de este año, lo que podría desembocar en un referéndum para revocar a Nicolás Maduro. Esto podría llevar la revolución a un final pacífico y democrático en 2016. Pero en Caracas se especula con que las fuerzas armadas derrocarían al nuevo presidente.

Venezuela está sufriendo la combinación de años de mala gestión y corrupción, y el colapso en el precio del petróleo, que representa casi la totalidad de sus exportaciones. Chávez fue el beneficiario de la mayor bonanza petrolera de la historia. De 2000 a 2012, Venezuela recibió $ 800 mil millones en ingresos petroleros: 2,5 veces en términos reales lo mismo que en los 13 años anteriores. Se gastó el dinero en lo que llamó “socialismo del siglo XXI” (concepto de Heinz Dieterich Steffan).

Una parte se destinó a atención médica y vivienda para gente humilde. Otro tanto ha ido a infraestructuras: carreteras nuevas y líneas de metro fueron construidas con años de retraso. Otra porción del pastel fue entregada en forma de petróleo barato a Cuba y a otros países del Caribe que según Chávez eran aliados leales. Tal vez la mayor tajada fue desperdiciada o simplemente robada: llenar un tanque de 60 litros de gasolina cuesta menos de un dólar al tipo de cambio oficial más fuerte. Como es de esperar, petróleo por valor $ 2.200 millones al año, de acuerdo con una estimación oficial, se pasa de contrabando a Colombia y Brasil, con la complicidad de las fuerzas armadas.

Además de premiar a sus seguidores con empleos estatales (la nómina pública se ha duplicado en 16 años), Chávez expropió o nacionalizó 1.200 empresas. La mayoría ahora pierden dinero y requieren préstamos del gobierno sólo para cumplir con sus nóminas, de acuerdo con Víctor Álvarez, Ministro de Industria de Chávez entre 2005-06. El Estado subyuga el todavía gran sector privado a través de controles de precios, que desalientan la inversión y la producción. El resultado es que Venezuela importa gran parte de los productos de consumo que solía producir, aunque no lo suficiente para satisfacer la demanda.

Con Maduro los controles se han vuelto más draconianos. Culpan a los retailers de las colas que se forman fuera de sus tiendas, motivo por el que este mes se arrestó a los jefes de una gran cadena de farmacias y de una compañía de supermercados, las cuales se han requisado. También está el laberinto de controles de cambio. Hasta que se modificó este mes, había tres tipos de cambio oficiales distintos, que van desde 6,30 por dólar para alimentos y medicinas hasta 50 para muchas otras importaciones. En el mercado negro, un dólar se cambia por 180 bolívares (desde que el billete con mayor denominación es el de 100 bolívares, las transacciones en moneda implican fajos enormes de billetes).

Este sistema es una invitación al fraude: los que están bien conectados y consiguen dólares baratos los envían al extranjero o hacen caja en el mercado negro. En torno a $ 20-25 mil millones fueron estafados de esta manera sólo en 2012, según Jorge Giordani, quien como gurú económico de Chávez fue el arquitecto del sistema. El mayor logro del chavismo ha sido tal vez la creación de una nueva élite de rentistas del petróleo, conocida como “boliburguesía”.

Incluso antes de que el precio del petróleo se derrumbase, el “socialismo del siglo XXI” se había convertido en inviable. En lugar de guardarse los ingresos petroleros extraordinarios, como la prudencia dictaría, se acumuló deuda: el gobierno y PDVSA, la empresa petrolera estatal, emitieron más deuda que cualquier otra economía emergente entre 2007-11. El déficit fiscal se dirige a un 20% del PIB este año.

La economía probablemente se contrajo un 4% en 2014 y se contraerá más este año (ver gráfico 1). En 2013 un tercio de los venezolanos vivía en la pobreza (era un cuarto de la población el año anterior), según Naciones Unidas. La inflación subió al 64% en el año hasta noviembre.

venezuela chavez

Ahora Venezuela se enfrenta a una contracción brutal si el precio de su petróleo (gran parte del cual es pesado y sulfuroso) se mantiene alrededor de $ 50 por barril. Incluso si el gobierno recorta las importaciones hasta $ 35 mil millones (desde $ 50 mil millones en 2014), Venezuela todavía se enfrentan a un déficit de financiación externa de $ 30,5 mil millones este año, de acuerdo con GlobalSource Partners.

Esto incluye pagos de deuda por parte del gobierno y PDVSA que suman $ 10,3 mil millones en 2015. Sin embargo las reservas internacionales del banco central son sólo de $ 21,4 mil millones. El gobierno se ha comprometido a pagar $ 1,1 mil millones de deuda el 16 de marzo.

Maduro se pasó la mayor parte de enero viajando al extranjero en busca de préstamos de emergencia, sin éxito tangible. Además de sus reservas oficiales, el gobierno puede ser capaz de disponer de otros $ 20 mil millones en poder de fondos opacos. El 10 de febrero se anunciaron cambios en el régimen de tipo de cambio que acercarán a algunos importadores a la tasa de mercado. Pero los cambios están lejos de lo que se necesita para ajustar la economía a la escasez de divisas. El gobierno puede ser capaz de tropezar hasta octubre, cuando pagos de deuda por un total de $ 5 mil millones tengan que amortizarse. Salvo que haya un aumento en el precio del petróleo, deberán enfrentarse a una dolorosa elección: pagar su deuda, lo que podría permitir a los acreedores apoderarse de activos incluyendo refinerías extranjeras de PDVSA, o imponer una devaluación más grande y un apretón mayor a las importaciones.

venezuela-chavez-2-compressor

Un régimen patrimonial

Nicolás Maduro, exconductor de autobús, carece del carisma de Chávez. Su índice de aprobación ha caído al 20% en las encuestas. Es por naturaleza indeciso según quienes le conocen. Pero si se ha negado a tomar cualquiera de las duras medidas necesarias para estabilizar la economía es, sin duda, porque teme la ira de su propia base política si se retiran los subsidios. Su primera prioridad es apuntalar su apoyo dentro del régimen.

Superficialmente, Maduro ha sido un éxito. Marginó a varios ministros poderosos y los reemplazó con oficiales militares. Ha construido una tribu política leal, centrada en su propia extensa familia y la de Chávez, según la socióloga Margarita López Maya. Muchos familiares de la esposa de Maduro tienen puestos de trabajo en la administración. “Éste es un gobierno patrimonial”, dice la socióloga.

El Estado autoritario que dirige se desliza hacia el totalitarismo. El 27 de enero, el Ministro de Defensa emitió un decreto inconstitucional permitiendo que las fuerzas armadas utilizaran las armas contra las protestas si éstas se tornaban violentas. Agentes de inteligencia cubanos vigilan las fuerzas armadas y los ministerios alertando de cualquier signo de disidencia. Chávez tomó el control del poder judicial y de los demás poderes constitucionalmente independientes del Estado. Un grupo de abogados estudió más de 45.000 sentencias emitidas entre 2004-13 por las cámaras constitucionales, administrativas y electorales de la corte suprema y encontraron que en ninguno de los casos se falló en contra del gobierno.

Bajo el mandato de Maduro, lo que el gobierno llama su “hegemonía mediática” ya está casi completa. Los insiders del régimen, que actúan a través de testaferros, han comprado los medios de comunicación de la oposición después de que éstos se vieran debilitados financieramente por boicots publicitarios promovidos oficialmente y la negativa del gobierno de aprobar la importación de papel de periódico. Según Miguel Henrique Otero, propietario de El Nacional, su periódico es uno de los pocos independientes que sobreviven. Su caso ha significado la reducción desde 1.100 empleados en 2008 hasta 350 ahora, y el recorte de la tirada de 110.000 ejemplares a menos de 50.000.

A pesar de que la represión aumenta, el régimen está siendo debilitado por las divisiones internas. Algunos chavistas reformistas, como el Sr. Álvarez, argumentan que el gobierno debe desechar el subsidio de gasolina, unificar el tipo de cambio y confiar en el sector privado para reactivar la economía. Otros critican a Maduro desde la izquierda. Marea Socialista, un grupo con sede en la universidad, acusa al gobierno de ser corrupto y burocrático, y a Maduro de traicionar a Chávez. Se están preparando para dejar el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Otro signo de la decadencia llegó el mes pasado cuando Leamsy Salazar, un capitán naval que durante diez años estuvo a cargo de la seguridad personal de Chávez, apareció en EEUU. Dijo a los fiscales que Diosdado Cabello, el jefe de la Asamblea Nacional, la segunda figura más potente del régimen, lidera un cartel militar del narcotráfico. El Sr. Cabello lo niega y dice que le va a demandar.

Una creciente oposición

Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda, lidera una facción centrista de la oposición. Perdió por estrecho margen las elecciones presidenciales contra Maduro en 2013 (aunque afirma que, de hecho, las ganó). Ahora Capriles, en lugares donde perdió ampliamente, recibe una cálida bienvenida.

Por suerte para Maduro hay divisiones en la oposición: hay una veintena de partidos y dos corrientes principales. Los radicales, encabezados por Leopoldo López, exconcejal de un acaudalado distrito de Caracas, quieren derrocar a Maduro a través de manifestaciones callejeras. Lideraron meses de protestas hace un año en las que 43 personas murieron. El Sr. López lleva en la cárcel un año por supuestas falsas acusaciones políticas.

La estrategia de Capriles pasa por ganar las elecciones este año y desencadenar un referéndum para revocar a Maduro en 2016. Privado de exposición mediática, Capriles opta por la política a pie de calle, en la que sobresale. Dice que el cambio sólo puede venir por ganarse a muchos chavistas desilusionados, y ahora se ve como posible. “El país es muy diferente al de hace un año”, dice. Las dos alas de la oposición se están acercando, con la ayuda de la Iglesia Católica.

Incluso en la época de apogeo de popularidad de Chávez, la oposición tenía el apoyo de uno de cada tres venezolanos. Ahora las encuestas sugieren que hay el doble de partidarios de la oposición que de chavistas. Pero muchos se sienten alejados de los dirigentes de ambas partes.

Gustavo Rivero

Linkedin.com/in/griverog

Saber más sobre los temas de este Post

Conversación

6 comentarios

  1.    Responder

    Gran análisis de la situación de Venezuela y, en contra de algún comentario aquí abajo, absolutamente racional y objetivo. Con lo fácil que es, ahora, dejarse llevar por el asco hacia Maduro y su dictadura, es de agradecer que el análisis se centre en los datos. Hoy en día es demasiado fácil verse inundado de noticias ahogadas por iras y pasiones, y es de agradecer un análisis frio, detallado y razonable de todos estos temas.

  2.    Responder

    Mi amigo, una vez mas , solo vez una cara, seguro que toda la culpa de la dictadura de Pinochet fue de Allende, no vez las similutudes con Venezuela?, que viva la democracia pero si es de izquierda es totalismo, bravo, pero todas las eleciones hasta ahora las han ganado los chavistas, seran bobos los venezolanos?

    1.    Responder

      Pues seran bobos, o las elecciones estan corrompidas… más bien lo segundo

  3.    Responder

    Allá cada uno con sus ideas pero me gustaría saber en que se sostienen afirmaciones como la de la muerte de varios pacientes por falta de válvulas cardíacas. Es tan patente el sesgo propagandístico de quién escribe que no he podido acabar el artículo.
    Soy un liberal y me gusta leer otras opiniones que me muevan a la autocrítica y la revisión pero cuando se cae en la manipulación maniquea… sinceramente, no sé ni porque pierdo el tiempo escribiendo este comentario salvo, quizá, por cariño y respeto a la línea editorial de este blog que para mí es de referencia.

    1.    Responder

      Amigo, si no han sido 10 muertos por falta de material, entonces eran 300 que murieron en diciembre por violencia callejera.

      El país se está desmoronando hace muchos años ya, y Ud. le ve “sesgo de propaganda”. Aquí únicamente se están poniendo datos económicos sobre la mesa y éstos hablan por si mismo.

      ¿Acaso el autor habla del “olor a azufre del presidente Bush” y otras lindezas tontas que salieron de la propaganda de Chávez? Que conste, que Bush II siempre me parecía idiota.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR