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Weidmann (Bundesbank) pide acabar con el trato preferencial a la deuda soberana

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El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ha incidido en la necesidad de acabar con el trato preferencial que recibe la deuda soberana en la eurozona con el objetivo de “inmunizar” al sistema financiero contra las quiebras de países.

En un conferencia en la Bolsa de Madrid organizada por el Instituto de Estudios Económicos (IEE), Weidmann reconoció los avances para una reestructuración ordenada de las entidades bancarias, pero añadió que en la deuda soberana se han hecho “pocos avances hasta la fecha” en este sentido.

El presidente del Bundesbank considera que la inclusión de cláusulas de acción colectiva en bonos soberanos fue un primer paso en esta dirección, pero son necesarios más.

Así, volvió a proponer que incluyan una ampliación automática de su vencimiento de tres años en caso de que un país necesite recurrir a los mecanismos europeos de rescate, para ayudar así a su Gobierno a hacer frente a sus desafíos fiscales evitando el impacto a los inversores y comprobar si se trata de un problema puntual de liquidez o es un caso de insolvencia.

En este sentido, recordó las palabras del economista estadounidense Allan Meltzer, quien afirmó que “capitalismo sin quiebras es como la religión sin pecado; no funciona”.

Por ello, consideró que es necesario garantizar que la reestructuración tanto de la deuda soberana como de la bancaria es posible sin “derribar” el sistema financiero en su conjunto, algo que ahora mismo se considera un “riesgo impredecible”.

En este contexto, abogó por romper el vínculo entre la deuda soberana y los bancos, ya que aunque se han hecho avances por proteger a los países de las quiebras de sus entidades, apenas se ha hecho nada en el sentido contrario.

En su opinión, para fortalecer el “sistema inmune de la unión bancaria”, es necesario poner fin al tratamiento preferencial de la deuda soberana, ya que, a diferencia de los que consideran los reguladores, no es un activo “libre de riesgo”.

“Los bonos soberanos deben ser adecuadamente ponderados por riesgos y la exposición a la deuda soberana individual debe ser cubierta, como ya se hace con la deuda privada”, incidió Weidmann, quien admite que estos cambios tendrán “repercusiones sustanciales” que pueden ser manejables si se aplican con un periodo de transición.

CONTRARIO A RELAJAR EL PACTO DE ESTABILIDAD.

Por otro lado, el presidente del Bundesbank se ha mostrado contrario a volver a relajar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), como se debate en la eurozona, para dar más tiempo a algunos países a cumplir con su compromiso de reducir el déficit público al 3% del PIB.

Así, señaló que existe el riesgo de que las últimas decisiones del Consejo Europeo ofrezcan más excusas para una interpretación laxa del mismo, pero advirtió de que una interpretación “excesivamente generosa” socavaría su credibilidad.

En este sentido, insistió en que, tras los últimos acontecimientos, es necesario garantizar que la Comisión Europea “no vaya más allá de su papel de arbitro y mueva los palos de la portería a mitad del juego” y garantice la aplicación estricta y coherente de las mismas.

Weidmann incidió en que la mera existencia de las normas no es suficiente, sino que también hay que cumplirlas, para lo que citó en español una frase recogida en la obra de Miguel de Cervantes, Don Quijote, “y si no, al freír de los huevos lo verá”.

 

Burbujas

El presidente del Bundesbank recalcó que las medidas del BCE han evitado que la crisis fuera “aún peor”, aunque algunas le han llevado a los limites de su mandato. Sin embargo, defendió que las medidas adoptadas en la reunión del mes de junio no pueden ser comparadas con las de hace dos o tres años.

En su opinión, las actuales medidas, que fueron precedidas de un amplio debate sobre la mejor forma de proceder, no suponen un riesgo para que el BCE asuma responsabilidades nacionales y su tarea es evitar un periodo “excesivamente prolongado” de baja inflación, que podría paralizar la economía de la zona euro.

En este sentido, recalcó que estas medidas están asociadas a riesgos y efectos secundarios que sería “un error” ignorar, y advirtió de que en el largo plazo una política monetaria “ultraflexible” plantearía riesgos para la estabilidad financiera.

Wiedmann insistió en que existe el peligro de “exageraciones en los mercados inmobiliarios y de activos”, así como de que los bajos tipos de interés alivien la presión de los Gobiernos para hacer frente de forma “vigorosa” a los problemas de sus países. “Existe el riesgo de que los bajos tipos de interés no sean usados para consolidar presupuestos, sino para financiar gasto adicional”, avisó.

En este contexto, instó a no sobrestimar la capacidad de los bancos centrales para resolver los problemas de la crisis, ya que esta es “estructural” y tiene más que ver con la competitividad y el excesivo endeudamiento, aspectos que “no puede resolver la política monetaria” y que es “peligroso” emplazarle a hacerlo.

Además, descartó que exista un proceso deflacionario en la eurozona, algo que se ve claramente en España, ya que no se están posponiendo las compras ni frenando los precios, sino que se trata de un proceso de ajuste “que no se puede evitar y llevará su tiempo”.



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