En estos días estoy leyendo un libro de Muhammad Yunus “Un mundo sin pobreza: Las empresas sociales y el futuro del capitalismo“, donde Yunus desarrolla el concepto de Empresa Social, un concepto que encuentro que es un auténtico soplo de aire fresco en la sociedad que nos movemos en la que las empresas suelen estar centradas en los beneficios (que no tiene nada de malo pero que se agradece que aparezcan modelos alternativos que puedan convivir).

Quizá un buen ejemplo de lo que significa una empresa social, es la joint venture que crearon en 2006 el banco de microcréditos de Yunus, el Grameen Bank, con la multinacional de la alimentación Danone. Ambas crearon una empresa conjunta denominada Grameen Danone Foods, con el objetivo de crear una compañía en Bangladesh para vender yogurts que proporcionaran una alimentación nutritiva a los niños pobres de la zona y que fuera asequible para su bolsillo.

Con este objetivo inaguraron una fábrica en la región de Bogra y crearon un yougurt denominado “Shakti Doi” que se vende a 5 centímos de euros el envase de 80 gramos de iogurt y permite cubrir las necesidades diarias nutircionales del 30% de vitamina A, hierro, zinc y otros minerales. La inversión inicial en la planta fue de unos 500.000 euro, dinero que puso Danone y que espera recuperar en 3 años, una vez recuperado el capital, los beneficios obtenidos se utilizarán para invertir en la construcción de nuevas plantas de yougurt.Además entorno a la planta de yougurt se ha desarrollado un modelo de negocio muy interesante, las principales materias primas se compran a granjeros de la zona que viven en la extrema pobreza y a los que se asesora para que por ejemplo aumenten la producción de leche de sus vacas. Igualmente la distribución, sin duda uno de los puntos claves del negocio, la realizan puerta a puerta un grupo de mujeres que viven en condiciones de pobreza y que gracias a este empleo pueden mejorar sus condiciones de vida y para acabar de cerrar el círculo la energía necesaría para hacer funcionar la planta se obtiene de fuentes de energía alternativa.

Que sea una empresa social, no significa que tenga que perder dinero, ni vivir de las subvenciones, al igual que el negocio de los microcréditos, el objetivo es crear un modelo de negocio que sea sostenible por si mismo, que genere directamente un beneficio social para combatir la pobreza, que permita recuperar el capital invertido y que en caso de generar beneficios, estos se reinviertan para expandir el negocio.

  1. Las empresas de alimentación tienen un cometido muy importante en el desarrollo de los países con mayor grado de pobreza. Es una forma de devolverles la riqueza que están obteniendo de explotar sus recursos. Pero si el tema se queda en los yogures, mal vamos. Si este proyecto no da pie a otros similares, me temo que el asunto se quedará estancado. No estaría mal que en esta empresa crearan un blog y fueran mostrando con fotos y videos al mundo cómo están cambiando esta región. Cómo se avanza desde la extrema pobreza con un proyecto rentable.

  2. Danone va a conseguir además introducir su producto en la sociedad de Bangladesh su producto, con lo que si en el futuro más o menos cercano mejore su economía, los indios estarán acostumbrados a consumir yogures y Danone será la marca “de toda la vida”.

    (No critico por esto a Danone, sino todo lo contrario)

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